Dom. 14. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

MUNDIAL 2030: (DISIMULANDO) Y POCO PARA FESTEJAR (Rodolfo O. Gianfelici)

MUNDIAL 2030: (DISIMULANDO) Y POCO PARA FESTEJAR (Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Un tiempo atrás, dirigentes futbolísticos de Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y la Conmebol, trabajaron y presentaron la propuesta para que el Mundial 2030 constituyera un homenaje al centenario del primer Mundial (en Uruguay en 1930), y pudiera ser organizado por esos países sudamericanos.

Luego llegó una etapa de silencios y negociaciones. Finalmente el 4 de octubre de 2023 el titular de la Conmebol, Alejandro Domínguez anunció que el Mundial 2030 se disputará en tres continentes, y que Argentina, Paraguay y Uruguay tendrán aseguradas sus participaciones y disputarán sus partidos debut de locales. Luego la competencia continuará en España, Marruecos y Portugal.

El hecho fue presentado por Dominguez, otros dirigentes y la misma prensa regional como “un triunfo” deportivo.

Lo único que podría ser considerado ‘un festejo’ es que esos tres países ya tienen asegurada su participación mundialista en 2030. Nada más.

Estamos hablando que se pedía organizar el Mundial 2030 -por cuatro países de Sud América- del que tomarán parte 48 selecciones, y a cambio de ello se recibe la clasificación directa y los respectivos debuts como locales de tres de esos países. Absolutamente nada más.

Algunos podrían decir que se negoció bien. Otros opinarán que se negoció mal. Pero lo cierto es que posiblemente no haya existido posibilidad alguna de negociación. Porque la FIFA ya ha comenzado a marchar el ritmo que le impone el poder estadounidense, que ha logrado un triunfo a partir del ‘golpe institucional’ armado con el famoso “FIFAgate”.

Organizar un mundial tiene una gran importancia desde los puntos de vista de inversiones en infraestructuras, en lo deportivo y en lo económico-financiero que se genera por el turismo.

Bueno en este caso lo único que obtuvieron Argentina, Paraguay y Uruguay es asegurarse ser mundialistas en 2030, y jugar su primer encuentro ante sus públicos.

El resto, el gran negocio, va a parar a manos de dos socios europeos de EEUU, al que sumaron a Marruecos. Portugal y España afrontan difíciles situaciones económicas, financieras y sociales; el Mundial 2030 constituye una importante ayuda para dos países cuyas clases dirigenciales siguen mostrando total docilidad y servilismo para con Washington.

A ellos agregaron a Marruecos, como una forma de premiar a una dictadura que sigue ocupando militarmente el Sahara Occidental (violentando lo dispuesto por la ONU de autodeterminación para sus habitantes); que roba recursos marítimos y minerales de dicho territorio; y que últimamente cerró una importante alianza política con Israel (inclusive permitiendo que una base de la agencia de espionaje Mossad, funcione en dicho país árabe).

Días atrás se conoció que la FIFA decidió trasladar importantes oficinas a Miami (EEUU); ahora se ratifica cómo se consolida el avance en el control del fútbol mundial por parte de las clases dominantes estadounidenses.

Si alguien piensa que “la política no se mezcla con el deporte”, que comience por comprender la realidad.