Dom. 14. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

RUSIA HA LLEGADO A SU LÍMITE (Rodolfo O. Gianfelici)

RUSIA HA LLEGADO A SU LÍMITE (Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Las cartas están sobre la mesa, y por más que EEUU, occidente y los aliados mundiales de los primeros se hagan los distraídos y se victimicen, lo hecho, hecho está.

Desaparecida la Unión Soviética, EEUU lanzó una estrategia de rodeamiento, aislamiento y penetración sobre lo que luego (quedaría tras el desmembramiento de decenas de naciones surgentes) se conoce como Rusia. El objetivo ‘de máxima’ era el de llegara a desmembrar –inclusive- a Rusia. El ‘objetivo de mínima’, era reducir a ese país a un territorio controlado por el avance político-militar occidental y ‘los mercados’.

Washington y sus socios imaginaban una Rusia reducida a la mínima expresión política, diplomática, militar y hasta territorial.

Pero han fracasado en ‘lo de máximo’. Y luego de concretar el rodeamiento militar con decenas de bases militares en países limítrofes a Rusia, y de instalar miles de oficiales, suboficiales y soldados, ahora pretendían asestarle un golpe ‘de gracia’ convirtiendo a Ucrania en un mega-portaviones poniendo, en riesgo la seguridad de las fronteras rusas.

Ante ello el presidente Vladimir Putin puso un límite.

Ello molestó a occidente que se lanzó a una mega-campaña mediática de desinformación, ‘denunciando’ que Rusia quiere invadir a Ucrania. La comparsa europea se ha debido sumar a ello, porque la penetración estadounidense en su vida política, cultural, social, económica, financiera y militar es tan grande que carecen de margen alguno; ni siquiera pueden mostrarse como ‘neutrales’.

El papel europeo es tan débil, pobre y dependiente que se ha sumado a la estrategia del Pentagono y de Joseph Biden, que no es –ni más ni menos-, que arriesgarse a llevar al territorio europeo a una guerra... lejos de EEUU (¡).

El tema está en que Europa depende del gas ruso, y además mantiene un importante intercambio comercial con tal país. Por ello, el alto representante de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, ha buscado no ‘incomodar’ a Washington y ha tratado de impulsar alguna gestión mediadora con Putin, para descomprimir la situación (un tema que a Pentágono-Biden no le interesa demasiado).

El papel secundario es tan evidente y ‘consolidado’, que los propios europeos entienden como correcto que la negociación sobre ‘la crisis de Ucrania’, los rusos la lleven adelante con EEUU...

La evidencia de las limitaciones de geopolítica europea es contundente. Lo saben en Washington y lo saben en Moscú. La situación es que ‘se juega’ una posible guerra en suelo de Europa, donde la UE no ha podido encontrar su espacio.

Observan, se preocupan, intentan participar pero lo cierto es que los rusos negocian bilateralmente con los estadounidenses.

Ahora bien: Cómo se hace para negociar y tratar de frenar un posible conflicto armado, cuando Estados Unidos da la orden y Estonia, Letonia y Lituania envían misiles antitanques a Ucrania para ‘ayudar’; cuando España y Dinamarca envían buques –dentro de la OTAN- al mar Negro...?

Las principales potencias europeístas, por su propio peso, pudieron mostrarse en forma diferente. Del lado alemán decidieron no enviar material militar a Ucrania; y los franceses a través de su presidente Emmanuel Macron, reclamaron que el bloque debe aprobar cambios y una mayor autonomía estratégica. En este último caso, considera a Rusia como una “pieza fundamental de la seguridad europea”; lo que es visto con máximo disgusto por EEUU y la OTAN.

EEUU ‘necesita’ mantener el discurso del “peligro ruso” como una construcción de una nueva ‘guerra fría’; ello le permite mantener el liderazgo de occidente; justifica la expansión y constante equipamiento de la OTAN; venderle armas (y endeudar) a sus aliados; sirve para construir el bloque “de los enemigos” (Irán, Rusia, China, Siria, Venezuela, Corea del Norte, Sahara Occidental, Cuba, Nicaragua...).

Pero lo cierto es que el mundo ha cambiado y sigue cambiando. Tanto es así que la alianza estratégica de Rusia y China con sus avances económicos, comienza a repercutir en Europa. Si hasta ahora Alemania era el principal destino del gas ruso, en breve China pasará a superarla. Por lo cual, “la billetera” alemana perderá peso a nivel geopolítico (ante los rusos).

Todo ello mientras EEUU pretende transformarse en el ‘gestionador’ de un nuevo proveedor de gas para los europeos (pero a un costo económico superior al actual). Lo cual deja en evidencia que los costos de esta ‘crisis de Ucrania’, en mayor o en menor medida la pagarán los europeos (y ni qué pensar si todo se agrava y termina en una confrontación militar).

El tema está en que algunos dirigentes europeos pretenden en medio de esta crisis que se dejaron instalar alegremente, comenzar a pensar una nueva arquitectura de seguridad de la UE (tomando distancia de EEUU).

Realmente una muestra de incapacidad sensacional. No solo porque pretenden comenzar a discutirlo en medio de una crisis, sino que exponen el propio desconocimiento de la dependencia y servilismo que tienen de EEUU. Tras la segunda gran guerra, EEUU llevó adelante una ofensiva de colonización de dirigentes, autoridades, y militares en la Europa “de este lado del muro de Berlín”.

Tal muro hoy no existe, pero el entramado de algunas de las 16 agencias de espionajes estadounidense, la DEA, las embajadas, el Pentágono, fundaciones y las más variadas Ongs se han encargo de reclutar a cientos de miles de ciudadanos de Europa que –más tarde o más temprano-, se han convertido en empleados del poder estadounidense.

En medio de toda esta (cruel) realidad, EEUU sigue con su ofensiva mediática de des-información, e incentivando el militarismo. Rusia se ha plantado defendiendo su derecho soberano a querer tener seguridad en sus fronteras; mientras tanto, Europa cumple su (triste) papel, que pone en riesgo a cientos de millones de sus habitantes.