Vie. 12. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Política

HABLEMOS DE PODER EN ARGENTINA

HABLEMOS DE PODER EN ARGENTINA

SANTA FE-ARGENTINA  (Editorial, PrensaMare)  En el país, cuando los empleados de los poderes económicos y financieros acatan fielmente sus ordene y se reúnen con ellas, los medios se encargan de exaltar “el diálogo”.

Cuando el peronismo que cuestiona y llega a colisionar con estos sectores de poder se reúne con ellos, los medios hablan de “claudicación” o “confrontación”.

Lo concreto es que –guste o no- a los ‘progres’, a la izquierda y a los eternos opinadores analíticos (que siempre votan por la derecha…) con los grupos de poder se convive, se dialoga, se colisiona, se negocia. Porque estamos hablando de estar todos dentro del sistema democrático.

A qué viene todo esto…? A que el 9 de julio (Día de la Independencia), el presidente Alberto Fernández estuvo en forma presencial en época de coronavirus, en la Quinta de Olivos, por los empresarios del llamado G-6.

Si. El mandatario con el poder de las cámaras del establishment, y junto a ellos, un dirigente de la conducción de la CGT.

Fue un encuentro casual? Circunstancial? Impensado? Sorpresivo? No… nada de ello. Fue una decisión política de Fernández en un importante día nacional.

En palabras más sencillas para cualquier mortal argentino, el mandatario envió un mensaje donde privilegia la importancia del día, apostando por el diálogo con los poderosos, para que se sumen a su idea o proyecto de unidad y desarrollo nacional.

Es valioso o importante lo de Fernández? Claró que sí. Es una apuesta de máxima ante quienes han sido los máximos responsables históricos de oponerse a todo proyecto nacional y popular…

Sin ir más lejos, en el período 2015-2019, han demostrado su protagonismo y apoyo del gobierno del que –para qué negarlo- los privilegió.

Es valioso e importante lo de Fernández, pero… es real…?

Bueno: allí uno ya comienza a tener sospechas que Fernández podría estar pecando de inocencia, o de extremo optimismo.

Pretender considerar que estos grupos se sumarán a un proyecto nacional y popular porque existe una pandemia o porque se festeja el Día de la Independencia, es una apuesta de máxima (que carece de sentido).

Estamos hablando de grupos ligados al poder globalizado, integrantes de la nueva oligarquía financiera internacional, con relaciones entrelazadas con multinacionales occidentales, despreciantes del desarrollo del mercado interno, defensores de la importación, desinteresados del desarrollo de la industria, de la tecnología y de la ciencia nacionales.

En palabras más contundentes: fuga de capitales, lavado de dineros, empresas off-shore, evasión impositiva, reclamantes eternos de subsidios del Estado, defensores de la flexibilización laboral. Apostadores al dólar.

Estos grupos no sufren en absoluto ninguna de las crisis argentinas. Porque sus negocios están relacionados con los grandes negocios del exterior. Inclusive allí poseen sus principales patrimonios. Sus relaciones con las multinacionales y los monopolios los libera de los problemas locales.

Inclusive lejos de afectarlos estas crisis, ellos apuestan a que ellas se profundicen, para acrecentar sus poderes, y aumentar la concentración del capital.

Utilizan un discurso supuestamente apolítico (¿?), pero son capitalistas al máximo; o sea: defensores de este capitalismo con menos ricos cada vez más ricos y cada vez más pobres, más empobrecidos.

Para ello defienden sus posiciones como si fueran sinónimo de la libertad y la democracia. Pero cuando se pretende ponerles freno, o control a sus acciones, ponen el grito en el cielo y hablan de “socialismo”, “comunismo”, “totalitarismo”, “chavismo”, “kirchnerismo”, “castrismo”…

Ala cabeza de todo este accionar se encuentra el grupo Clarín, que sigue presentándose como adalid de la palabra y la libertad de prensa, cuando solo defiende “la libertad de empresa”. El mismo grupo que reclama una ‘solución rápida’ para el pago de la deuda externa que otorgue “credibilidad” del país, siendo que Clarín es… acreedor de Argentina (¡).

Ahora bien: este planteo de los referidos grupos de poder en el país, es independiente…? No; nada que ver. Está alineado con el poder mundial que lidera EEUU y sus aliados ideológicos, económicos, financieros, comunicacionales, culturales, industriales, investigativos… Defienden un mundo que lleva a la Humanidad a su autodestrucción.

Inclusive cuando se impulsan medidas económicas de las que estos grupos de poder no están de acuerdo, como ha sido la apuesta del peronismo para reforzar el consumo interno, las obras de infraestructuras, y los desarrollos industriales y científicos (nacionales), ellos también se beneficiaron. Y sus ganancias le permitió expandirse hacia el exterior.

Pero ellos no creen en este proyecto de Nación; por ello no solo se oponen, sino que lo sabotean. Exigen y operan por un ‘dólar alto’; porque ello le hace bajar los pagos de salarios y se benefician con las exportaciones.

Y ya que citamos al grupo Clarín, digamos que ellos fueron los grandes beneficiarios de la criminal dictadura (1976-1983); pero también con todos los gobiernos democráticos surgidos de 1983 en adelante, hasta las dos administraciones de Cristina Fernández. Y si no, pensemos qué era Clarín en los inicios de los ’70 y lo que es ahora a nivel telecomunicacional.

Es así que los intereses de dicho Grupo no son inocentes, al igual que toda su operatoria comunicacional con sus cientos de radios, diarios, televisoras, internet, televisión por cable, telefonía controlados.

En medio de esta realidad local e internacional, a estos grupos de poder no les interesa en absoluto ‘apostar’ o ‘arriesgar’ por experiencias que le son indiferentes, como la que aparentemente representaría Alberto Fernández.

De allí que existe una plena coincidencia entre estos grupos de poder, específicamente con el grupo Clarín. No es casual que todos sean anti-cuarentena, alentadores de la confrontación social, defensores de la exclusión de amplios sectores sociales, apostadores del complejo agro-exportador y de la exportación de materias primas, el ‘dólar libre’.

Se trata de sectores de poder insaciables, que (ellos si) “van por más”; para lo cual necesitan una Argentina achicada y claudicante. Todo lo contrario a una Argentina independiente. Pero con una gran capacidad comunicacional, pues apelan siempre a usar la bandera argentina…

Lo hicieron con los dictadores, con el proyecto dependiente de Raúl Alfonsín (recordar su logo de: RA, con los colores argentinos), con la maniobra desestabilizadora de las cuatro patronales del campo, en las expresiones en contra de la cuarentena, y en las protestas contra la intervención del quebrado grupo Vicentín…

Son los que instalan constantemente la confrontación, porque es lo que la derecha internacional viene instalando en Europa, EEUU y Latinoamérica en los últimos años. Allí están la familia LePen (en Francia), Vox (en España), Matteo Salvini (Italia), Donald Trump (EEUU), Benjamin Netanyahu (Israel), Jair Bolsonaro (Brasil), Álvaro Uribe y sus herederos (Colombia), Juan Guaidó (Venezuela)… como sus peores expresiones.

La convocatoria de Fernández el 9 de julio, fue el de ‘invitar’ a dichos grupos a que se sumen a su imaginado desarrollo capitalista (con algo de independencia). Desea iniciar la re-construcción de una economía afectada por el coronavirus con ciertos visos de ‘independencia’ en base a un modelo de desarrollo nacional.

Para lo cual, el Estado debe aparecer como el principal actor; no solo para pagar subsididos que reclaman constantemente los grupos de poder, sino para impulsar “otra” economía. Pero el tema es que a esos poderosos ello no les interesa; y saben que poseen el poder necesario como para oponerse a lo que le mismísimo presidente impulse.

Y se lo demuestran a diario; no solo desde los medios, sino con maniobras y manipulaciones que afectan el mercado (dólar; inflación; evasión…).

Por ello, si Fernández se ilusiona en que los empresarios del G-6 se van a sumar a su proyecto, se equivoca. Y si en medio de ello afirma que se “equivocó” (¿?) al intervenir Vicentín, demuestra que a ese “error” le suma debilidad.