Dom. 14. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

CARTA DESESPERADA A LUIS LACALLE POU

CARTA DESESPERADA A LUIS LACALLE POU

MONTEVIDEO-URUGUAY  (por Federico Fasano Mertens)  Todas muertes evitables. Muchas de ellas amigos entrañables. Ese es el tema. En Uruguay mueren promedialmente 89 personas por día, 2.670 personas por mes por diferentes causas ajenas al Covid. Pero la pérdida de esos seres humanos eran inevitables. No dependían de usted señor presidente. Estos 3.261 fallecidos en abril y mayo por el Covid 19, sí, dependían en gran parte de su decisión de limitar la movilidad.

Hoy el Covid 19 se ha convertido en la principal causa de muerte en el país, superando a los decesos por infartos o por cáncer o por cualquier otra enfermedad. Los fallecimientos por Covid 19 constituyen el 62% de todos los restantes decesos sumados por otras causas.  Dicho de otra manera la muerte en Uruguay aumentó un 62% comparado con los decesos que ocurrían antes de la pandemia. Son cifras de 2019 porque las del 2020 recién estarán expuestas en julio del 2021.

Todos los científicos se lo advirtieron. Todos unánimente, sin fisuras. Reduzca drásticamente la movilidad por un corto período de tiempo, unas tres semanas y con el apoyo de la vacunación masiva que va a muy buen ritmo, salvo en la franja etaria de 71 a 79 años, y la mortalidad caerá en picada. La movilidad y la muerte en esta pandemia son primas hermanas.

Claro, para parar parcialmente el país, salvo los servicios esenciales, se requiere un esfuerzo económico que usted hasta el momento decidió no realizar, coherente y fiel a los principios de la Sociedad Mont Pelerin, fundada en 1947 en Suiza por el economista Friedrich von Hayek, sociedad perversa que alcanzó su cénit en la década de los 80, en los predadores gobiernos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan, que usted tanto admira.

Entre la economía y la salud usted eligió lo primero. Entre la vida y la muerte usted prefirió lo segundo.

Para descifrar el porqué del cómo hay que infiltrarse en su concepción del poder. Usted y sus asesores saben bien que restringir la movilidad va a generar una gran irritación en vastos sectores de la población que hoy se moviliza como si no existiera una pandemia mortal, que nos ubicó en el primer lugar de fallecidos en el mundo y también en el primer lugar de infectados en todo el planeta. También sabe que esa valiente decisión le puede reducir las simpatías de las encuestas. Hay que tener valor para anteponer el bien común al cálculo electoral.

El Frente Amplio, la mayor fuerza política de este país, tuvo el valor de proponerle 3 semanas de clausura parcial de la movilidad, a sabiendas de que perdería la simpatía de quienes se mueven impunemente por todo el territorio nacional, incluidos muchos frenteamplistas. La mayoría no lo hace por concurrir a fiestas clandestinas sino por no perder su trabajo, por su necesidad de adquirir los medios para el sustento familiar.

Gobernar es hacer creer. Y yo quisiera creer en sus buenas intenciones, pero no me la hace fácil, cuando opta por el sarcasmo sacrílego de elegir no abrir una rendija en las arcas que le dejó el Frente Amplio, para que usted pueda erigirse en el caudillo que derrotó a esta desoladora pandemia.

Los más grandes caudillos son taumaturgos de la historia, convierten las derrotas desoladoras en victorias deslumbrantes.  ¿Va a dejar escapar esta oportunidad de torcerle el brazo a la pandemia, evitando 6 mil muertes más, que se producirán hasta fines de setiembre cuando se estima que podría producirse la inmunidad de rebaño?

El sadismo económico de muchos de sus asesores, con honrosas excepciones, que optan por la supremacía de la materia prima por sobre la materia gris, constituye la corrupción del lugar común, es un escarnio social.

Esta ordalía macabra que ya se llevó hasta ahora a 4.400 ciudadanos y que parece no parar hasta los 10 mil, con los 6 mil más que están en lista de espera, representa un abuso imbécil de una clase dominante atrasada. Este modelo, de un sadismo económico intolerable, impulsado por una cohorte de implacables dirigentes políticos de la derecha nativa, debe ser interrumpido ya.

Está en juego la vida de 6.000 ciudadanos que aun pueden ser salvados.

Medio país le está diciendo señor presidente, “No al Estado sin la vida” que es el vicio habitual de las derechas en todo el mundo.