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TE ACORDÁS DE LEANDRO DEPETRIS...?

TE ACORDÁS DE LEANDRO DEPETRIS...?

ROSARIO-ARGENTINA (PrensaMare)  Cuando era apenas un niño, Leandro Depetris se sumó al Milan. Una noticia ampliamente difundida en el país, pues todavía no era común este tipo de contrataciones.

Esa mega-exposición no fue acompañada por su despegue futbolístico y con el tiempo no alcanzó lo que el club Rossonero, ni el jugador ni su familia esperaban.

Estuvo en las inferiores del Milan; posteriormente pasó a las juveniles de River Plate, y sin poder ‘explotar’ (como se decía), fue jugando en otros sitios, hasta terminar ahora viviendo en su localidad natal.

Tenía solo 11 años y se destacaba en la zona donde vivía por su juego, vistiendo la casaca de Brown (de San Vicente, provincia de Santa Fe). Un representante lo detecta y lo proyecta. Viajaba de su ciudad a Rosario, para jugar en Newell’s.

Eran mediados de 1999 y aquél brillante defensor que había sido Franco Baresi (del Milan y la selección italiana), estaba en Argentina como Director Deportivo del club milanés. Vio un video VHS de Depetris y para el mes de octubre de ese año, Depetris estaba en Italia.

En Milano jugó y maravilló; regresó a Argentina y por casi 2 semanas los principales medios del país lo reporteaban.

Luego fueron más de dos años yendo y viniendo entre Milano y San Vicente. Lo citaban a jugar algún torneo amistoso, sin ser fichado por ese club. Le controlaban el entrenamiento y lo seguían. Hasta que el Milan decidió convocarlo para entrenarlo y prepararlo. No hubo acuerdo entre las partes y la relación se cortó (?).

La oferta del Milan fue la de trasladar a toda la familia junto al pequeño jugador; darle casa, trabajo al padre (si quería), y un sueldo mensual. Pero los Depetris no aceptaron (una oferta similar recibió la familia de Lionel Messi -del Barcelona-, que fue aceptada).

Fue así que ficha para River Plate, donde tuvo de compañeros a Diego Buonanotte, Darío Sand (arquero de San Martín tucumano) y José San Román.

Vivía en la pensión rivrplatense; asistió a la escuela del club. Llegó a los 14 años y permaneció por 3. En la novena fue campeón y goleador; en octava continuó jugando; y en séptima gana un torneo y siempre jugando.

La decisión de no acordar con el Milan fue de sus padres (tenía 13 años); la decisión de no seguir en River fue de él (16 años).

No se presentóa hacer la pretemporada con la sexta. Eligió irse a Italia, y se enroló en el Brescia.

Era –en esos momento- un club de la Serie A. Lo alojaron en la pensión del club y permaneció 4 años.

Recién cumplía 17 años y ya contaba con el antecedente de haber jugado en Newell’s, Milan y River; había sido reporteado infinidad de veces.

Su estadía en este club no fue la esperada; posiblemente porque él se conformó o no supo entender (siendo tan joven) qué posibilidad tenía por delante. El Brescia había descendido y él jugaba algunas veces (sin ser titular), haciéndolo en algún puesto que no era el mejor para demostrar su capacidad.

Para peor, tanto gimnasio le hizo perder explosión. Con el tiempo, ni él mismo llegó a comprender qué le pasó. Si solo fue conformismo, o si le faltó apoyo y guía; o si no lo comprendieron quienes lo conducían futbolísticamente; o que se quedó esperando su propia explosión, que nunca ocurriría...

Sumó partidos en el Brescia y llegó la oferta del argentino Independiente. Él deseaba quedarse en Brescia, pero recibió los consejos de “relanzar” su carrera. Tenía 20 años, con la experiencia de 40 partidos en la dura Serie B; era felíz.

En el club de Avellaneda nada salió como lo esperaban los que le recomendaron el cambio de aires y de país. Para peor sufría de pubalgia, que le costo siete meses de recuperación. Apenas si pudo jugar unos minutos ante Estudiantes, y regresó a Italia tras un año sin avances (más bien un retroceso).

Así, debió arrancar nuevamente en el calcio, pero jugando en la Serie D: Gallipoli, Chioggia, Delta Porto Tolle y Triestina. Para regresar a Argentina en 2014.

Fue una década en territorio italiano, donde se sintió felíz y satisfecho; no alcanzó lo esperado en el fútbol, pero conoció gente, otra cultura, un país, se formó y desarrolló como persona. Aprendió el idioma.

En el balance agradece que gracias al fútbol se pudo hacer la casa donde vive; y además hizo otras inversiones.

El 2023 lo encuentra jugando en Brown (de San Vicente); dirige a las juveniles del club; y da clases de italiano. Antes de regresar e instalarse definitivamente en su localidad de nacimiento vistió las casacas de Alvarado, Tiro Federal, Sportivo Patria, y Trebolense.

Con el Brown disputa la Liga Rafaelina de Fútbol; y enseña el idioma aprendido en un taller comunal de San Vicente, una localidad de algo más de seis mil habitantes.