Mar. 21. May 2024, Santa Fe - Argentina
Editorial

UNA GIRA, ALGUNOS APLAUSOS Y MUCHAS DUDAS

UNA GIRA, ALGUNOS APLAUSOS Y MUCHAS DUDAS

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Alberto Fernández, mandatario argentino se fue de gira a Europa, tratando de explicar la situación de país que recibió, las posibilidades de pago y sus pedidos.

Antes que nada debe aclararse que el viaje se hizo ya con un ‘guiño’ del gobierno estadounidense en cuanto a que “se le debe dar una mano a Argentina”. Una expresión que debe tomarse con pinzas (y los ojos bien abiertos), viniendo de quien viene…

A ello se agregó que Argentina anunció un acuerdo con Israel, para producir la vacuna de este país y distribuirla regionalmente. Lo cual, teniendo en cuenta la política exterior israelí por décadas, no deja de llamar la atención. Porque gobierna el peronismo… El mismo al que ellos responsabilizaron por los ataques terroristas a la embajada de Israel, a la Amia y del “crimen” (crimen?) de Natalio Nisman…

Ante estos dos sucesos, y aprovechando que Fernández también visitó al Papa Francisco, bien vendría citar que: “Cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía”

Con estos antecedentes, el mandatario llevó adelante su gira por Europa, donde el principal (y exclusivo) interés estaba en lograr apoyos para tratar de acordar con el FMI (y el Club de París) de la mejor manera posible (o de la manera menos mala).

Por lo que se sabe, Fernández se muestra satisfecho por lo alcanzado. Porque se posterga el vencimiento con el Club y el Fondo no va a cobrar sobretasas ante el incumplimiento del plazo original (oportunamente acordado y firmado); todo ello mientras continúe la pandemia.

De esta forma, el país sigue ganndo tiempo para seguir las negociaciones. Un tema no menor, porque existe una idea cada vez más generalizada y fuerte entre los deudores (y también de parte de los acreedores) para cambiar ciertas pautas hiper-rígidas de los poderosos con los dependientes.

La situación mundial de Argentina es tan grave (por el incremento desorbitado de la deuda entre 2015-2019) y escandalosa (por el nivel de corrupción y fuga de capitales entre 2015-2019), que está en la mira de todos. Tanto de acreedores como de deudores.

En este sentido, lo que negocia Argentina es observado por todos (acreedores y deudores). Los primeros, porque saben que deben ceder, pero no quieren tanto. Los segundos, porque esperan que lo que los ‘beneficios’ que logre Argentina, le sirvan a ellos.

Ocurre que la pandemia agravó ya las dificilísimas situaciones que afrontaban los países dependientes. Tanto es así que muchos de sus políticos, dirigentes y hasta desde los países acreedores… han decubierto a las poblaciones más vulnerables de cada uno de esos países.

Está claro para los poderosos que esta negociación argentina no tiene nada que ver con la de Néstor Kirchner en su momento, que les canceló la deuda y les dijo ‘adiós’. Porque Fernández no quiere, no aspira y jamás se le ha ocurrido rompero con el FMI.

De ello están perfectamente enterados los acreedores, y es por ello que desean ‘darle una mano’, porque en definitiva el presidente argentino no pretende “patear el tablero”. En otras palabras: Si ante la situación de Argentina, el deudor-negociador no quiere romper, ello es un “buen ejemplo” para los demás acreedores (¡).

A lo que quiere acercarse Fernández es a lograr una cierta flexibilidad y mejora en las condiciones (leoninas) del FMI. Lo cual no es un pedido demasiado exagerado, teniendo en cuenta lo firmado en su momento por Mauricio Macri, el lograr mejorarlo… (no es descabellado).

En este posicionamiento, EEUU y los poderosos de las finanzas internacionales entienden que, ante los “malos ejemplos” de Venezuela, Bolivia, Cuba y Nicaragua, y el agravamiento de las crisis internas de cada país americano, resulta conveniente mostrarse un poco más flexibles. Ellos piensan que no es bueno exagerar en las condiciones pues se podía expandir en la región las situaciones que se están viviendo en Chile (de Sebastián Piñera), en Colombia (de Iván Duque) y el Ecuador (del 2019 de Lenín Moreno).

Bueno es recordar que esos tres personajes (igual que Mauricio Macri), ejerciendo como mandatarios, han sido fielísimo alumnos del neoliberalismo.

Lo que pretende el poder financiero mundial y las grandes potencias (obvio: EEUU y su aliadísima Unión Europea) es que el mundo crea que la crisis mundial del capitalismo se debe a la pandemia… Para lo cual aceptarán ciertos ‘retoques’ y ‘flexibilizaciones’ que recomienda esta situación. Lo que menos quieren es que el mundo -que sufre las consecuencias del neoliberalismo-, termine por cuestionar el sistema y reclame, exija o pelee por cambios profundos, sustanciales y de raíz.

Lo concreto ha sido que Fernández sumó comprensión, entendimiento y apoyos de responsables políticos de varios países europeos. Inclusive se reunió con la Directora Gerente del FMI en Italia, y tras ello dicho organismo dio a conocer un comunicado calificando la reunión de "muy positiva", y hacer referencias a la pandemia, la cooperación global, los desafíos sociales y económicos, el trabajar en conjunto… y demás expresiones de compromiso y archi-conocidas.

Lo concreto es que en lo sustancia, el organismno informó que ‘atendió’ el pedido del mandatario argentino y se consultará con los miembros. Una referencia casi por compromiso y al final del texto (siendo que ello ha sido el tema vital y de mayor importancia de Argentina).

Fernández regresa a su país con el “apoyo” (por lo menos verbal y de comunicados) de los mandatarios de Portugal, España, Francia e Italia. Países todos con graves problemas económico-financieros que son (bien vale reiterarlos) pre-existentes a la pandemia, y ejecutores de las ideas fondomonetarista…

Lo llamativo es que dichos políticos, como la prensa occidental presentaba a tales políticos como ‘opinadores’, o ‘alejados’ y hasta como ‘descubridores’ de la situación económico-financiera argentina, cuando esos países son principales actores del mismísimo Fondo…

El planteo argentino (y archi-conocido por el FMI) es que el crédito otorgado electoralmente y de urgencia a Macri, es impagable en los términos y plazos acordados. Ni siquiera puede pagarse en la forma flexible -en caso que el Fondo lo dispusiera-, según algunos programas del organismo.

El tema es que lo que está en juego en este planteo argentino, es si el FMI puede seguir con estas políticas o directamente deben cambiarse. Porque hasta el momento –está demostrado-, que las recetas fondomonetaristas conducen al fracaso y el ahogamiento de cada país.

El punto a favor de la negociación argentina está en el apoyo de Joseph Stiglitz que conoce en profundidad al ministro de Economía, Martín Guzmán. Lo que significa una ‘llegada’ dentro del interior del gobierno de Joseph Biden (lo cual no es poco). Además, está el hecho que Guzmán años atrás trabajó en la ingeniería de re-negociación de deudas externas países europeos, y se ganó un reconocimiento y respeto. De allí que posee buenas relaciones con economistas (y funcionarios) de Italia, Alemania, España y Francia.

En este sentido, todos coinciden en que este gobierno peronista no busca confrontar con el FMI. Y en épocas de tamaña crisis mundial, que uno de los países con más herramientas para dar pelea y arrastrar a otros países de su región (y del mundo), constituye todo un aliciente como para ‘darle una mano’.

Habrá que ver cual es la valoración de esa mano, y cual ha sido la limosna de EEUU y de Israel, antes aludida...