Sab. 24. Feb 2024, Santa Fe - Argentina
Editorial

ANTÓN PIRULERO… Y MASSA…?

ANTÓN PIRULERO… Y MASSA…?

A un velero sin rumbo, cualquier viento le viene bien...

SANTA FE-ARGENTINA  (Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  El dirigente Sergio Massa ha intentado por todos los medios, durante más de 4 años en convertirse en el heredero del peronismo. Inclusive contó con que Mauricio Macri, apenas asumido, “lo eligió” como el mejor peronista (¿?) opositor, y lo llevó junto a la primera dama, a la Cumbre de Davos…

Allí Massa tuvo el halago de ser presentado como el (supuesto) “dueño” de la oposición seria argentina, y se codeó con los que Macri quería que se codeara.

Tras ello, contó con el apoyo incondicional de los medios hegemónicos que lo instalaron como “el mejor” peronista, y el propio Macri, el titular de Diputados –Emilio Monzó-, y la gobernadora bonaerense –Maria Eugenia Vidal-, negociaran instalándolo en un lugar de privilegio.

Claro que ello tuvo sus costos. Así, en los más de 3 años de gobierno nacional y de esa provincia, Massa mismo y sus seguidores legislativos debieron ser funcionalísimos al macrismo. Apoyar y aprobar todo lo que la política oficialista necesitaba,

De esa forma, Massa, creyéndose que se convertía en “el” conductor del peronismo… fue perdiendo aire. Tanto que en la elección de 2017 no le fue tan bien como en el 2015. Si en aquella oportunidad había colaborado para los triunfos de Macri y de Vidal, en la otra se desinfló. El golpe fue tan duro que el mismo macrismo le comenzó “a pasar factura”.

Massa había perdido poder; ya no era tan útil como lo fue en el 2015. Para colmo, todos los intentos, suyos y de otros dirigentes, por armar un peronismo “diferente” al que conducía Cristina Fernández, fracasaron.

Tanto que el lanzamiento de la fórmula Alberto Fernández-Cristina Fernández, produjo un sacudón hasta el interior profundo del massismo (o Frente Renovador). Los fracasos políticos del conductor llevan a su sector al aislamiento, la soledad y la derrota.

Los dirigentes medios, intermedios y de base, que todavía le responden comenzaron a presionar hacia arriba. Reclamaban participar de la unidad peronista que conduce Cristina, y que tanto repudia Massa.

Eso lo llevó a una situación tragicómica, como el decir públicamente que participaba de las Paso peronistas, si Cristina renunciaba a su candidatura (¿?). Un desvarío y un desconocimiento total y absoluto que solo puede cometer una persona que no conoce al peronismo desde adentro.

Un pedido y/o exigencia más cercana a las necesidades macristas que a la realidad nacional. Un desconocimiento máximo de la historia.

Así, con la iniciativa política en manos de Cristina Fernandez, no solo en el peronismo, sino en la política nacional, y habiéndose conocido el lanzamiento bonaerense de la fórmula Kicillof-Magario, Massa se encontró en una terrible encerrona.

Por un lado sin reacción y sin política ante las sorprendentes acciones de Cristina; y por el otro con la presión de sus conducidos que le exigen participar e integrar la unidad peronista.

Sabe que no tiene cabida en Cambiemos, pues cuenta con el rechazo de los radicales y de muchos del PRO. Pero además, el mismísimo macrismo que lo alentó y lo usó, ahora le devaluó el precio

Pero eso no es todo, porque por si fuera poco, ya casi no existe en las encuestas presidenciales para el 2019; y su lugar en el llamado peronismo de Alternativa Federal, solo consigue rechazos.

Así, Massa ha terminado empantanado en el propio barro que él se encargó de instalar. Porque su visión de la política es partidocrática; un dirigente que no mira a las bases; y que solo responde a intereses grupales.

Casi un verdadero… macrista. Él supo “construir” un espacio en base al oposicionismo interno, a la protección mediática, y a sus aceitadísimas relaciones y amistades por fuera del peronismo. Eso no es gratis…

Es así que se ha convertido en un conductor (¿?) que no conduce, y que no sabe hacia dónde ir. Desorientado y torpe.

Lo que está claro es que Massa es Massa. Juega absolutamente para él, sin importarle la Nación, ni el peronismo, ni sus seguidores o leales.

De esta forma llegó al Congreso del Frente Renovador, donde presentó un documento (¿?), y habló de “crear consensos”, “ser alternativa”, “trabajar para ampliar”, llamando “a los dirigentes opositores, por un instante, que abandonen la vanidad y piensen en el país que quieren construir”.

La última expresión lo pinta de cuerpo entero en cuanto a sus contradicciones y doble moral / mensaje.

Pero no terminó allí, sino que con una falta total de originalidad intentó plagiar la convocatoria de Cristina, afirmando “la mayoría actual política no es suficiente y hay que generar una nueva, grande, ganadora, soy conciente de la necesidad de trabajar para ampliar”. Lo que significaría que reconoce lo que ya desde hace un tiempo dice la principal dirigente opositora del oficialismo. El tema es que Massa se considera con “jinetas” como para intentar dialogar de igual a igual (¡) con Cristina, y exigirle (¡).

Evidentemente los (malos) halagos del macrismo le han hecho creer que es un general, cuando apenas se trata de un cabo que va perdiendo tropa en suelo bonaerense…

Inclusive en su discurso trató de sacarse la íntima amistad política macrista de encima afirmando: “Estamos acá porque el gobierno de Macri fracasó. No fracasamos los argentinos”. Sin embargo, los dirigentes que todavía lo siguen saben que él ha sido un principalísimo socio de Cambiemos. Que esa sociedad lo ha llevado a la actual situación, de la que sus dirigentes quieren escapar. Es más: desde hace un buen tiempo muchos de los dirigentes bonaerenses del Frente Renovador son claros opositores al macrismo.

Lo concreto fue que el Congreso solo demostró la desorientación del conductor. También que sigue con su ambición de ser candidato presidencial.  Como así también, que el encuentro “le delega la potestad de realizar gestiones y acuerdos necesarios para construir una coalición opositora”.

Justamente esto último era lo que él más anhelaba. Que Cristina se entere que él representa a todo el Frente Renovador, y es el único (¡) negociador. Una dato no menor, pues de esta forma, trata de romper los canales que muchos dirigentes intermedios de su sector ya realizan con Alberto Fernández y con dirigentes cercanos a Cristina.

Mientras esto sucede, Cristina y Alberto Fernández generan política, Antón Pirulero anda jugando, y Massa… hace (lo poquísimo) que puede.