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EL ATAQUE A LA EMBAJADA DE EEUU ERAN… GRILLOS

EL ATAQUE A LA EMBAJADA DE EEUU ERAN… GRILLOS

Inesperado informe...

CIUDAD DE MÉXICO-MÉXICO  En el año 2017 la prensa occidental instaló en el mundo que la Embajada de EEUU en La Habana (Cuba) era objeto de ataques secretos. Se trataba de ataques sónicos, que afectaban a su personal.

A partir de allí, además de continuar con una clara política anti-cubana, los medios tejieron todo tipo de hipótesis, como de “graves consecuencias” para la salud de los diplomáticos y el personal.

Como forma de protesta y para preservar a todo el personal (no esencial y sus familias), Washington decidió su retiro y retorno a EEUU. La información brindada por EEUU era ‘palabra sagrada?; constituía ‘la’ verdad, de la que no se podía sospechar absolutamente nada.

Una veintena de diplomáticos acusaban síntomas variados como mareos, vértigo, confusión mental, sordera parcial y lagunas de vocabulario básico (¿?), se afirmaba oficialmente. Todo ello provocado por “la exposición a sonidos persistentes de origen desconocido” (en sus casas o habitaciones de hotel).

Los medios instalaron que era un ataque cubano, luego que en 2015 se produjera la reapertura de la legación diplomática en Cuba. A fin de 2016 comenzaron las misteriosas enfermedades, que fue tratada por el Departamento de Estado como un “ataque sónico”.

Se realizaron exámenes a dos docenas de afectados, que arrojaron diagnósticos de conmoción o daño cerebral. Estaba claro que Cuba usaba ‘sofisticadas armas’ que emitían sonidos o microondas. Todo ello fue abonado por la difusión de una grabación de audio hecha por personal diplomático estadounidense en La Habana y publicada por Associated Press (¿?). Allí de manera clara se escuchaba un molesto zumbido agudo.

Pasaron los meses y en enero de 2019 se conoció el origen de esa “peligrosa arma sónica cubana”… eran grillos (¡).

Si Grillos antillanos (especie anurogryllus celerinictus), cantando, según lo demostraron investigaciones científicas (¡) efectuadas por las universidades de Berkeley (en California) y de Lincoln (en el Reino Unido).

“El canto del grillo de cola corta de las indias concuerda, en matizado detalle, con la grabación de AP, en duración, ritmo de repetición de la vibración, espectro de intensidad, estabilidad del ritmo y oscilaciones por latido”, explican los profesores Alexander Stubbs y Fernando Montealegre-Zapata. “El eco de un canto de grillo, más que un ataque sónico u otro artilugio tecnológico, es el responsable del sonido de la grabación difundida”, concluyen los científicos…

Se trataba de cantos de cortejo, donde las hembras se sienten atraídas por determinados machos en función de sus canciones y estas han evolucionado en una notable complejidad que hace que las distintas especies entonen cantos diferenciados.

Los investigadores compararon la grabación analizada con los sonidos de insectos almacenados en una base de datos de la Universidad de Florida, y detectaron la coincidencia con el grillo en cuestión.

Por ello Stubbs agregó que algunos de los pacientes no dijeron haber escuchado nada inusual y otros hablaron de variedad de sonidos: “Es totalmente posible que cayeran enfermos por otra cosa en absoluto relacionada con esto, y que no fuera un ataque sónico”.

De esta forma, pasados un año y medio de la historia puede concluirse, primero, que ni la CIA, ni el FBI, ni los investigadores consultados han podido descubrir qué enfermó a los estadounidenses en Cuba; y segundo, que la secreta arma sónica eran simplemente grillos enamorados.