Sab. 20. Abr 2024, Santa Fe - Argentina
Editorial

A PROPÓSITO DE LOS INCENDIOS INTENCIONALES

A PROPÓSITO DE LOS INCENDIOS INTENCIONALES

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  El 5-1-2022, PrensaMare publicó el Editorial titulado: “Santa Fe. Porqué no tratan como se deben los incendios...?”.

Se puede leer en: http://www.prensamare.com.ar/noticia/05-01-2022/13103-santa-fe-porque-no-tratan-como-se-deben-los-incendios.html .

Era un interrogante, pero a la vez cuestionamiento a la política oficial del gobernador santafesino, Omar Perotti; situación que se extiende a los anteriores gobernantes (socialistas y radicales), y a la actual dirigencia, tanto del Poder Ejecutivo, como del Legislativo y Judicial.

Pocas horas transcurrieron para que dos noticias mostraran que la situación no es una ‘exclusividad’ de Santa Fe, sino que se trata de una estrategia regional sudamericana. Tales artículos aparecieron en los medios el día 6 de enero.

El primero (publicado por Tiempo Argentino) refería a que vecinos autoconvocados de Villa Constitución detectaron un “patrón de incendios” que vincula los sitios arrasados por las llamas en la zona de islas de Entre Ríos con la comercialización de tierras para fines agroganaderos.

Tanto es así que una oferta inmobiliaria de un terreno en Isla La Brava (Victoria, Entre Ríos), cita que el mismo es “Ideal para engorde o recría de novillos”.

Esa localidad entrerriana se sitúa frente a Rosario (Santa Fe). Y lo que no se aclara sobre dicho terreno en venta es que corresponde con uno de los que fuera... quemado en los últimos días del 2021.

Lo que tratan de demostrar desde la agrupación Salvemos Los Humedales Villa Constitución, es la existencia de “un patrón de incendios”. Se les prenden fuego y más tarde se ofrecen a la venta.

Está claro que los intereses agrícola-ganaderos generan más dinero que cualquier pensamiento que defienda el medio ambiente. Así son los mercados...

Se trata de terrenos situados en zona de reserva, cuyas actividades promovidas, terminarán por afectar los humedales. El tema central no está en la venta de terrenos, sino a qué se van a destinar más tarde o más temprano. Y es allí donde –al parecer- desaparece la presencia del estado.

Todos, desde autoridades, funcionarios, la justicia y legisladores miran para otro lado. Al sector empresarial no se le puede pedir ‘corazón ‘ o ‘política ambientalista’, pues no le interesa; más bien la rechaza y ataca.

Mientras tanto, los humos intencionales del sur entrerriano cubren los cielos propios y del sur santafesino. Ya ha dejado de ser un tema de ‘los entrerrianos’, para agregarse ‘los santafesinos’.

Lo que ha sido evidente es que los ‘empresarios’ han aprovechado los últimos días del año para “atacar”. Fue así que se produjeron incendios en el sur de Entre Ríos, que solo pudo apagar las lluvias. Posiblemente los desaprensivos ‘inversionistas’ (que desean limpiar sus campos para venderlos) consideraron que ante las fiestas, tomarían desprevenidos y sin personal al estado entrerriano (no se equivocaron...).

Pero también es bueno aclarar que estos incendios han consumido viviendas; particularmente de la gente humilde que vive y trabaja en esa zona.

El segundo artículo llevaba la firma de Karen Carrizo, en Resúmen Latinoamericano. Alude a los incendios forestales en Uruguay. Cita que se han quemado más de 21.000 hectáreas en Paysandú y Río Negro (algunos territorios en la reserva de área protegida); de más está decir que afectó al ganado, a miles de colmenas, y a la fauna autóctona; produciéndose autoevacuaciones.

La situación ha sido tan grave que hasta llegó al lugar el mismísimo presidente Luis Lacalle Pou. Esta presencia se contradice con la importancia real que le otorga al tema. Tanto es así que “los límites para frenar los desastres climáticos están en el último escalón de la agenda política”.

El descontrol del hombre con sus actividades agrícolas, ganaderas e industriales (y la especulación inmobiliaria), tiene sus consecuencias, y los incendios devastadores y los intencionales son una muestra de ello.

Miles y miles de personas (pueblos originarios, campesinos, trabajadores rurales...) son expulsadas de sus lugares de habitabilidad porque se priorizan los negocios. Miles y miles de personas que debe terminar irremediablemente en las periferias de grandes ciudades, en la indigencia y la marginalidad.

Es así que estos incendios (tanto los causados por el cambio climático como los intencionales) son consecuencia del modelo neoliberal. Es cierto que las potencias son las principales responsables de ello (hiper-industrializadas; alentando el super-consumo; descontrol en la explotación de recursos naturales...); pero también es cierto que en los países periféricos, dependientes y colonizados, sus clases dirigenciales no dudan en adherir y defender las mismas políticas.

Es así que se ha llegado a naturalizar los incendios; a considerarlos “entendibles” dentro de este sistema capitalista; a que tengamos que convivir con ellos. Una irracinalidad por donde se lo mire.

Es necesario frenar las consecuencias del cambio climático; pero también comenzar a considerar los incendios intencionales como un hecho terrorista.

Está demostrado que la destrucción de la naturaleza no ha dado las respuestas prometidas para terminar con el hambre, la pobreza, la falta de trabajo, de salud, educación y techo. Es más: todo se ha agudizado, agravado.

Los incendios en provincias de Argentina, como en Uruguay (y en Bolivia, antes del derrocamiento de Evo Morales), no son casualidades regionales. Son la consecuencia de políticas planificadas, y también de indiferencias.

Frente a sus responsables (las clases dirigenciales), le corresponde a los pueblos hacerse oir, reclamar y exigir.