Vie. 23. Feb 2024, Santa Fe - Argentina
Editorial

UN OCTUBRE EN ARGENTINA…

UN OCTUBRE EN ARGENTINA…

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Décimo mes de un año dificílísimo para el país y el mundo. Algunos hacen lo que deben; otros lo que pueden. Unos buscan algún camino de salida; otros ponen piedras.

Nada raro; todo entendible en medio de un mundo sin rumbo ni futuro. A menos que se entienda por futuro, el que los ricos sean cada vez menos, pero cada vez más ridos, y los pobres aumenten cada hora, para ser cada vez más pobres…

En medio de este estado de situación, aparece un gobierno argentino donde el presidente debe tener buenísimas intenciones, pero está al frente de una gestión que parece marchar (¿?) con piloto automático. Donde –para peor- se adoptan algunas decisiones que provocan la ‘felicitación’ de la derecha/neoliberalismo/antiperonismo. Cómo se entiende…?

Tras varias semanas de un rumbo que nadie conoce, el presidente Alberto Fernández anunció el camino sanitario actual acompañado por el radical jujeño Gerardo Morales, el neuquino Omar Gutiérrez, y el peronista santafesino Omar Perotti.

Está calro que la casi totalidad de los mandatarios provinciales están preocupados y reclaman medidas duras. Todos quieren hacer anuncios; mostrarse preocupados; y a la vez adoptan medidas (o dejan de controlar…), generando contradicciones. Sabrá el gobierno nacional que muchos de los gobernadores e intendentes que declaman una cosa, en los hechos hacen otra…?

Se está –desde hace semanas- en el peor momento del coronavirus. Situación ésta que coincide con la ofensiva de la derecha que quiere “libertad absoluta” y el cansancio generalizado de quienes han aceptado cumplir con las medidas de cuidados. Está claro que no es fácil asumir desde lo cotidiano que “tenemos que convivir con el coronavirus”.

El país llegó a este octubre con una grandísima falla comunicacional del gobierno. Fernández apeló a hablarle docentemente a millones de ciudadanos, imaginando que todos eran racionales escuchantes. El tema fue que un importantísimo porcentaje de esos que recibían el mensaje no estaban interesados en informarse, sino en escuchar lo que ellos deseaban (y el presidente no se lo dijo).

De esa forma, a ese porcentaje, lo escuchado ingresaba por un oído y le salía por el otro. Para más: muchos de ellos prefieron inclinarse por escuchar el mensaje irresponaable y guerrerista de la derecha, y/o el neoliberalismo y/o el antiperonismo.

De esa forma, lo dicho por Fernández no sirvió para nada. Ese porcentaje importante no entiende, excepto cuando se asusta, tiene miedos o ve que puede resultar afectado.

En síntesis: la culpa no fue de ellos, sino del error comunicacional presidencial. Todo ello muy bien aprovechado por la oposición, que logró generar política desde la anti-política y el odio irresponsable.

Fernandez habló con la realidad que es difícil y con malas noticias. Desde ‘el otro lado’, prometían “libertad total” como mecanismo para la felicidad, el crecimiento, y la solución mágica.

Se puede mediar entre ambas posiciones? No. Imposible; porque en el fondo responden a dos ideas de vida y de construcción con muchísimas diferencias. Para peor, el gobierno nacional tiene a los medios hegemónicos en contra y totalmente alineados (o marcando política?) para la derecha, el neoliberalismo y el antiperonismo.

Se podría decir que se asistió la confrontación entre lo racional y el institnto primitivo; el simplismo y reduccionismo que en verdad esconde que existe un verdadero odio.

Teniendo en cuenta lo antedicho y los números de contagiados y muertos debe resumirse que el fracaso de Fernández es importante. El discurso y reclamo de “libertad total” viene imponiéndose. Porque allí están los incumplimientos, los descuidados, las marchas, los piquetes, los autazos, los encuentros ciudadanos. Todo lo cual repercute y se cuenta con contagiados y cadáveres.

En medio de tal situación que trastocó la idea que habrá tenido Fernández sobre su gobierno, al asumir en diciembre de 2019, también se sumaron los gruesos errores de gestión. Porque debe reconocerse que –más allá del coronavirus-, el gobierno no solo fracasa en lo comunicacional. También falla en cuanto a la iniciativa política.

El mejor comunicador del gobierno es Aníbal Fernández, que no es un funcionario top. Los mejores impulsores de política son los sectores sociales (y sus organizaciones) que no pensan dentro del gobierno. Crudo, pero real.

La falta de rumbo es tan lamentable que en cualquier momento aparece un funcionario y con total muestra de derrotismo y desconocimiento de la realidad declara (patéticamente): “les hable con el corazón y me respondieron con el bolsillo”… (se acuerdan?).

Es cierto que el peronismo no puede alentar la movilización social y el ocupamiento de las calles (porque se estaría haciendo lo que el antiperonismo quiere, justamente). Lo cual le permite a la derecha/neoliberalismo mostrarse como “los dueños de la calle”.

Es una limitación que es hábilmente aprovechada por la oposición. Ante ello, el gobierno se muestra como lamentado, entregado, aceptando dócilmente esta realidad. Cuando –si de peronismo se trata-, se debe responder con acción, ejecución, imaginación, propuestas, concreciones; de nada sirve esconder la cabeza como el ñandú

Porqué se pierde tanto tiempo para aprobar el aporte de los ricos…? Porque se hizo un manejo tan pobre sobre el grupo Vicentín…? Porque se impulsó cambios en la justicia federal sin comunicarlo correctamente…? Porqué se coincide con el Pentágono, Tel Aviv, Washington y la OEA en contra del gobierno de Venezuela…? Porqué se pierde tanto tiempo para avanzar en soluciones habitacionales…? En plena situación crítica, se va adejar de pagar el IFE (Ingreso Familiar de Emergencia)…? Se entiende que debe llevarse adelante una inteligente política con los integrantes de la Corte Suprema de Justiacia (o se terminará en que ellos se conviertan en una abroquelada unidad)…?

Existe voluntad de diálogo para fortalecer al gobierno y sumar más adherentes a un proyecto nacional…? Existe la autorcítica…? Se busca debilitar al campo antinacional y antipopular (como forma de reaseguro propio)…? Se dan cuenta los funcionarios que han caído en el juego comunicacional dominante mundial, al convertirse en inmediatos ‘comentaristas’ en sus propias cuentas de redes sociales…?

Fernández asumió con una idea y con una (pésima) realidad. En marzo todo cambió, para peor. Fernández sigue con su mismo equipo…

No se habla de cambio de nombres, sino de generadores de políticas, que es otra cosa. El Gabinete y las segundas, terceras y cuartas líneas –salvo honrosas y poquísimas excepciones- siguen pensanso y actuando como si el país estuviera en diciembre de 2019. Claro… la culpa no es del chancho… y ya estamos en octubres del 2020.