Sab. 20. Abr 2024, Santa Fe - Argentina
Editorial

MASSAZO EN EL GOBIERNO DE ARGENTINA (Rodolfo O. Gianfelici)

MASSAZO EN EL GOBIERNO DE ARGENTINA (Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Como aquella fruta madura que todos esperan que caiga, al final Sergio Massa deja la diputación para asumir al frente de un ministerio en el gobierno nacional.

Sorpresa...? Ninguna. Si se venía hablando de ello desde hacía meses y cada vez con más reiteración.

Espectativas...? Ninguna. Porque es un político clásico del establishment que ha llevado al país a la actual situación.

Quizás para analizar este presente se deba mirar hacia atrás, como para comprender ciertas situaciones que desembocan en ésta. Por ejemplo, que el peronismo pierde la elección de 2015 con Daniel Scioli a la cabeza porque cayó en el juego demoliberal que mejor le asienta a los poderes dominantes. El peronismo se olvidó de su característica movilizadora y sus dirigentes creyeron que peleando con las reglas del enemigo, vencería. Bueno: quedó demostrado que se equivocaron.

Vinieron 4 años de desastre nacional (2015-2019, con Mauricio Macri), con el peronismo dividido; donde Sergio Massa y Florencio Randazzo (el primero desde antes de la elección presidencial) hicieron su juego divisionista y colaboraron para la derrota peronista.

Cristina Fernández se puso al frente de la re-construcción de la fuerza contenedora del peronismo y lo llevó al triunfo electoral del 2019, con Alberto Fernández a la cabeza. Había que derrotar al gran enemigo de la nación, y se logró.

Uno imaginó que la dirigente política más importante del país, con mayor caudal electoral y con una visión estratégica tendría una participación principalísima en el gobierno (más allá de ser vicepresidenta y su actividad legislativa). Pero nos equivocamos; porque Fernández –tal como ella misma lo hizo saber públicamente- se olvidó que ‘de la nada’, y sin poseer votos propios llegó a la presidencia.

Fue así que –salvo las buenas resoluciones ante la pandemia-, el gobierno se fue diluyendo, descascarando y sin arrancar nunca. Corriendo detrás de los problemas y careciendo de iniciativas propias. Resolviendo una negocación con el FMI olvidándose del pueblo y de la posibilidad de movilizarlo en defensa de los intereses nacionales.

Para peor, ese distanciamiento y/u olvido de aprovechar la capacidad y experiencia de Cristina hizo que el gobierno desperdiciara meses y meses cayendo en el juego de la oposición neoliberal y derechista. Fernández ni siquiera fue capaz de aprovechar políticamente, lo poco que hizo bien.

Hasta que llega a esta situación donde –a menos de un año de tener que resolverse las candidaturas presidenciales del 2023-, el gobierno sigue sin arrancar (¡). Y tras sumar una nueva y grave crisis provocada por los especuladores y los grupos de poder económicos y financieros, termina por aceptar que la fruta madura caiga...

El desembarco de Sergio Massa no es más que una nueva muestra de la debilidad y desorientación del gobierno. Una asunción que más que constituir un aporte a la política (supuestamente) existente, es el resultado de la incapacidad de la gestión nacional. Casi se diría que Massa llega como ‘salvador’ de un gobierno sin rumbo.

Lo cual significa que ese reconocimiento presidencial le otorgue al nuevo ministro poderes amplísimos, que inclusive ya generan rechazos desde antes que comience su desempeño.

Qué puede pasar...? Que no cambie absolutamente nada en favor de resolver los problemas de los sectores más sumergidos y de defensa del patrimonio nacional. Que solamente se convierta en un garante (para el establishment) en el sentido que nada cambiará y que sí podrán avanzar en temas que ansían y exigen (flexibilización laboral; más desnacionalizaciones; más privatizaciones; más ajustes...).

Que Massa se transforme en la seguridad, el administrador político, para llegar a las elecciones del 2023 sin mayores inconvenientes. Lo cual le podría garantizar convertirse en el candidato presidencial del peronismo...

O que la situación se desmadre, se descontrole; se generalicen las protestas y reclamos, y Massa termine absorbido por la realidad, y se convierta en otro político que no podrá coronar su máxima ambición (presidencial), debiendo contentarse con algún cargo –menor- legislativo.

Cual es el hilo conductor de toda esta pendiente del peronismo...? La desmovilización; la proliferación del gerenciamiento de la política; el olvido de las banderas históricas; el conducir a la fuerza de transformación más importante de la historia nacional a un ‘partido por los cargos’; el pretender convivir amistosamente con los enemigos del pueblo y la nación.

Lamentablemente para el peronismo, pareciera que la domesticación que no pudieron las dictaduras y los criminales de 1955, 1966 y 1976, avanza a pasos agigantados desde su propio interior.

Un verdadero (y nuevo) Massazo...