Dom. 14. Abr 2024, Santa Fe - Argentina
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EL ODIO COTIDIANO DE LOS GORILAS

EL ODIO COTIDIANO DE LOS GORILAS

SANTA FE-ARGENTINA  (Delia Cesarini, PrensaMare)  El odio está instalado en la sociedad argentina (que replica los modelos instalados ya en las sociedades occidentales del “primer mundo”).

No se necesita ser analista político para observar cómo periodistas, comunicadores, analistas, opinatodos, políticos neoliberales y derechistas y mediáticos alimentan constantemente con sus opinones y decires ese odio al semejante.

No a cualquiera, claro. Es un odio al que es peronista (no domesticado); kirchnerista; montonero; como lo califican sus detractores.

Una categoría donde ellos mismos no ingresan a los que consideran ´peronistas aceptables’ o dentro de los límites (¿?) como solía decir el socialista OTANista Miguel Lifschitz.

Dentro de ella aparecen personajes supermediáticos, pero que carecen de votos y de estructura política alguna, como Miguel Angel Pichetto, Julio Bárbaro, Florencio Randazzo, Luis Barrionuevo (¡)...

Recientemente uno de los máximos dirigentes de la UCR (Unión Cívica Radical) en su búsqueda por demostrar su odio, no dudó en apelar a una comparativa que resultó poco menos que despreciable. Lo que lo llevó –posteriormente- y posiblemente aconsejado por algunos, a desdecirse.

Este personaje abonador del odio cotidiano fue el mismísmo presidente del bloque de Diputados Nacionales de la UCR, Mario Negri, quien buscando descalificar la política sanitarista del gobierno durante la pandemia afirmó:

“Ayer hablaba en Córdoba con un médico amigo y se acordaba cuando su hijo vino y lo metieron catorce días en una pieza de tres por tres en un hotel, porque iba a contagiar a todo el mundo. Era una simulación de Auschwitz, no te torturaban pero saliste peor”.

Lo dijo por Radio Rivadavia, y en ese momento nadie de dicho medio le pidió aclaración u objetó semejante disparate.

Más tarde, Negri apeló a la red Twitter para disculparse: “Hice una comparación totalmente desapropiada. El horror de los campos de concentración no debe ser utilizado para analizar nuestros problemas”.

Igualmente, semejante disparate deja algunas pequeñas conclusiones:

·         Como el exabrupto partió de un antiperonista, ninguna entidad relacionada con la cultura o religió judía salió a protestar

·         Desde el medio que efectuó el reportaje, atendiendo a la posición ideológica del entrevistado, no tomó distancia alguna de sus expresiones, ni le pidió una ‘aclaración’ en ese momento como posteriormente

·         Ningún medio hegemónico que se considera ‘independiente’ repudió la expresión ni lanzó una “encuesta” sobre la barbaridad verbal de Negri

·         Finalmente, debe concluirse que Negri apeló a tomar en su comparativa a lo sucesido en suelo europeo (durante la segunda gran guerra), porque no debe saber (todavía) que en Argentina existieron más de 400 CCD (Centro Clandestino de Detención) durante la dictadura cívico-militar de 1976-1983...

Posiblemente la ‘aclaración’ del dirigente radical lo deje tranquilo y disfrutando de su aporte al odio cotidiano.