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Sudamericanos por el mundo

A QUÉ SE DEDICA NUNO MOLINA...?

A QUÉ SE DEDICA NUNO MOLINA...?

CIUDAD DE MÉXICO-MÉXICO (Especial para PrensaMare)  Pocos imaginan a un Nuno Molina conviviendo en un sitio ‘raro’, selvático, en el estado de Sonora. Cerca del mar, observando los peces y tortugas acuáticas de vivos colores; donde pasan pájaros multicolores, tucanes, mariposas, lagartijas de diversos tamaños, monos y hasta ciervos. Es la selva de Tulum, en México.

Nuno, no es otro que Roberto Molina. Un centrocampista de buen pie que apareció con la casaca verde de Ferro Carril Oeste (1990-1993), para luego militar en Rosario Central (de Pedro Marchetta; 1994-1995) e Independiente (1995-1998).

Con los rojos ganó la Supercopa Sudamericana ante Flamengo en el mismísimo Estadio Maracaná –en Brasil- en 1995.

Luego militó en clubes mexicanos: América (1998), Atlante (1999), Toros Neza (2000), Puebla (2000); pasó por Perú, jugando en Universitario (2001). Regresó a suelo mexicano para enrolarse en los Tiburones Rojos (2001); y se fue a Ecuador: Barcelona (2002).

Retorno a su país, para sumarse a Racing (2003, dirigido por Angel Cappa), y el retiro otra vez con la verde de Ferro (2004, con Ibrahim Sekagya y Mariano Campodónico, entre ellos). Todo indicaba que se quedaría en su país, pero eligió México, con la idea de desarrollar un ambicioso proyecto: construir la primera ciudad autosustentable solar en esta zona turística.

Se trata de Tulum, a menos de diez minutos de la playa, en el caribe mexicano. Un lugar paradisíaco, pero que –a causa del daño del hombre- ha hecho retroceder a la selva. Hace más de siete años que se encuentra radicado; en un sitio sobre la carretera, entre la pirámide de Tulum y la pirámide de Cobá.

Un sitio todavía vírgen, y donde el hombre no ha avanzado para destruirlo. Donde reina el silencio. A solo 15 kilómetros se encuentra Tulúm, transitando por la carretera; pero donde para llegara a un supermercado debe recorrer 45 kilómetros. En total, Nuno ya suma 9 años viviendo entre Tulum y Playa del Carmen.

El proyecto quiere hacer una ciudad con la proyección que sea autosustentable; de volver a conectarse con la tierra, con la naturaleza. Él posee 5 cabañas rodeadas de jardín selva. Un lugar rodeado de gente que hace ceremonias ancestrales. Lo más cercano familiarmente son su hermano y la familia de él. Sus hijos se quedaron en Necochea con su ex cónyuge.

Nuno ya tiene 48 años y lleva más de una década y media de haber abandonado la práctica activa del fútbol.

Un Molina que tras colgar los botines fue un tiempo, asistente del entrenador Francisco Ramírez en los Cafetaleros (en 2017). Le sigue atrayendo el fútbol, pero por el amor a la pelota. Su aspiración es ser felíz.

Algunos apenas recuerdan jugando en el juvenil Sub-20; aquél del escándalo de la selección en el Mundial de Portugal en 1991. Un hecho que le provocó vergüenza cada vez que debía entrenar o jugar en el país, hasta que fue a Rosario Central y sintió el apoyo de Marchetta y el respaldo de los simpatizantes canallas.

Hoy transita –silenciosamente- otra vida sin estridencia y sin notas periodísticas; pero siendo felíz.