Vie. 01. Mar 2024, Santa Fe - Argentina
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LA EQUIVOCACIÓN DE ÉRICA RIVAS

LA EQUIVOCACIÓN DE ÉRICA RIVAS

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Los tiempos han cambiado. Muchos tratan de adecuarse y otros, son adecuados por la realidad.

El programa televisivo Casados con hijos es una telecomedia, sin público y con reidores grabados o presentes). Comunmente se los conoce con el término inglés de: sitcom.

Se trata de una adaptación argentina del programa estadounidense Married with Children, que emitió Telefe desde abril de 2005 a diciembre de 2006. Luego ha tenido infinidad de (cansadoras) repeticiones.

Es la historia de una ‘rara’ familia de clase media-baja (el cuarteto los Argento), y de sus vecinos de clase media-alta (el dúo Fuseneco). Los primeros apenas logran sobrevivir con un bajo suelo; él es machista al extremo; su cónyuge carece de inteligencia, es torpe y no le gusta hacer nada; sus hijos son la representación de la inutilidad y lo opuesto a la dedicación, el estudio y el trabajo.

Se transformó en un éxito con el protagonismo de Guillermo Francella, Florencia Peña, Luisana Lopilato, y Darío Lopilato, por un lado; y de Érica Rivas y Marcelo de Bellis, del otro. Junto a los primeros vivía Faiga (una perra).

Llamativamente se trató de un programa que fue alcanzado cada vez más rating, a medida que se sucedían las repeticiones (¿?). Tanto es así que aún ahora, en pleno tránsito del 2021 sigue estando en la programación de Telefe.

Todo ese éxito llevó a quienes en su momento apostaron (y arriesgaron) para esta copia yanqui -argentinizada-, a que pensaran, programaran y anunciaran su llevada al teatro.

La idea era –lógicamente- que todos los protagonistas televisivos fueran los protagonistas teatrales. Así, los argentinos se fueron anoticiando –en una clara maniobra de los dueños del negocio-, de “trascendidos”, noticias, “rumores”, afirmaciones y demás, en una clara campaña por generar expectativa.

El tema fue que en un momento se supo que Érica Rivas, quedaba afuera del proyecto. Para lo cual “alguien” dejó trascender comunicaciones (correos electrónicos privados) que ella mantuvo con los dueños del negocio en Argentina.

Ello sucedió en medio del silencio sepulcral de los restantes 5 protagonistas. Para la sociedad quedó ‘flotando’ la idea que Rivas habría hecho exigencias desmedidas; en soledad; aislada; y -definitivamente- terminó afuera del proyecto.

Jamás se conoció un comunicado oficial de los dueños del negocio, ni de la propia actriz.

El tiempo pasó y en un reportaje de abril 2021 del diario Página 12, Rivas expuso que quiso realizar cambios respecto al personaje que encarnaba y que fue “echada”.

Se trata –por cierto- de un tema trivial, pero bien vale ocuparse -aunque más no sea “un ratito”-, como para aclarar algo que nadie hace.

Rivas realizó un trabajo genial (María Elena Caradagián de Fuseneco), dando vida a un personaje violento, agresivo, destratado (por Pepe Argento), exagerada en destacar lo que posee, inestable, gritona al extremo, siendo el centro de burlas de Pepe (que la odia); en ciertos momentos aparece como desequilibrada (convencida que tenía una hija), posee una activa vida sexual y es alcohólica.

Ella se desenvuelve dentro del ambiente machista de Pepe Argento, que su familia acepta de manera normal.

Bueno, lo cierto es que los dueños del negocio la convocaron para la obra teatral y le propusieron alguna adaptación al papel, pero que en general se mantendría igual al del 2005-2006.

Frente a ello, lo que correspondía a Rivas era que aceptara o no. Pero no hizo ni una cosa ni la otra. Pretendió imponer cambios en su personaje y en las relaciones con los otros intérpretes. O lo que es lo mismo: avanzar en el armado del negocio que era de otros (¿?).

Ante ello, los productores, los guionistas y los dueños del negocio podían aceptar sus reclamos o no. Hicieron lo segundo y no la sumaron al proyecto.

Por lo cual, no la echaron de nada; porque no existía contrato alguno firmado (que se sepa).

Puede que Rivas tenga razón en sus intentos por re-valorizar el personaje que interpretaba. Es decir: hacerlo más femenino, más 'calmo' y dejar de ser víctima de tanto machismo. Nadie le niega esa opción.

El tema es que los dueños del negocio consideran que semejantes cambios posiblemente podía poner en riesgo el mismo negocio. Así de sencillo. Resulta fácil ser bondadoso con bolsillo ajeno, se suele decir...

Inclusive, hoy es fácil tomar la bandera del feminismo y reclamar igualdad; para algunas, una acción honesta; para otras una muestra de oportunismo. Entre 1945 y 1952 existió una mujer que no necesitó de escándalos para luchar para la igualdad y los derechos de las mujeres; bien sería que algunas lo sepan...