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PUERTO RICO: EL ABANDONO DE NUESTROS VIEJOS (Carlos P. Morales)

PUERTO RICO: EL ABANDONO DE NUESTROS VIEJOS (Carlos P. Morales)

JUNCOS-PUERTO RICO (por Carlos Pérez Morales, Geógrafo/HistoriadorLa población de Puerto Rico ha ido envejeciendo, tendencia que se vincula a cambios en las variables demográficas de natalidad, mortalidad y migración. En abril de 2021, la Oficina del Censo federal informó que en abril de 2020 vivían en Puerto Rico 3, 285,874 personas, una disminución de 11.8% en la última década, aunque la población sigue disminuyendo por diversas razones. La emigración de puertorriqueños a Estados Unidos aumentó durante los últimos años, en primer lugar por el alto desempleo que prevalece en nuestra Isla, además que continúan los fuertes efectos de la derogación por parte del Congreso de la sección 936 del Código de Rentas Internas de Estados Unidos. Los catastróficos  huracanes Irma y María crearon una corriente emigratoria de puertorriqueños hacia Estados Unidos, principalmente hacia el estado de la Florida. Lo mismo sucedió cuando los terremotos del 7 de enero de 2020.

El U.S. Census Bureau publicó datos sobre características de la Población y Vivienda según el Censo Decenal 2020. La encuesta reveló que la mediana de edad de la población total en Puerto Rico incrementó en alrededor de ocho años, pasando de 36.9 (2010) a 45.2 (2020) en la década. (U.S. Census Bureau, 2020).

Según las estimaciones para el año 2009 del Negociado Federal del Censo, la población de edad avanzada en la isla era de 780,110 personas, representando el 19.7 por ciento de la población de la isla.

Contando con una cantidad elevada de viejos en Puerto Rico, es de esperarse de que los mismos jueguen importantes papeles en la sociedad. Desafortunadamente no es así. Muchos de nuestros viejos, aunque pasaron su vida trabajando, hoy viven en la pobreza o extrema pobreza. Las pensiones que reciben al retirarse (algunos) y/o el Seguro Social, no le alcanza para vivir en condiciones satisfactorias, pues tienen que comprar medicinas, en algunos casos pagar la renta y en otros gastos necesarios Ser viejo en Puerto Rico no significa llegar a la edad de oro, más bien llegar a la época de penurias.

Dado la alta tasa de emigración de familias en Puerto Rico, muchas emigran dejando solos a nuestros ancianos.

Son olvidados tal cual se olvida una cosa. Mientras algunas personas, incluyendo a otros familiares en Puerto Rico, le roban sus pensiones o  el cheque de Seguro Social. Contra ellos, se cometen muchos casos de violencia como el robo, el timo, el fraude y la estafa. Muchos de ellos no reciben servicios médicos y mucho menos de nutrición. Aunque hay instituciones sin fines de lucro y religiosas que les provee comida, esto debe ser una ayuda temporal hasta que alguien se encargue de ello.

El caso más patético de abandono ocurre cuando los viejos son hospitalizados y los parientes los dejan solitos ahí y nunca van a buscarlos.

Hago un llamado urgente al Departamento de la Familia del gobierno de Puerto Rico a reforzar sus esfuerzos para atender esta situación, pero no sólo ese departamento es el responsable, otras instituciones pueden ayudar a resolver este problema.