Sab. 22. Jun 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

APUESTAS ONLINE: TE APUESTO A QUE AUMENTAN...

APUESTAS ONLINE: TE APUESTO A QUE AUMENTAN...

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA (Especial para PrensaMare)  Un estudio mundial sobre las apuestas online, indica que ellas crecen a un ritmo considerable.

Ese mercado de apuestas en línea terminó 2020 con un valor de 65.316 millones de dólares. Proyectándose para el 2027, una tasa de crecimiento anual del 10%. En los próximos 5 años, rondará los 130.000 millones de dólares.

Solamente en el 2018 existían 2.800 sitios activos online con juegos (poker, lotería y bingo) y anualmente dicha cifra continuó expandiéndose.

Lo cierto es que se habla con toda facilidad del ‘mercado’ de este tipo de juego, pero con ello se oculta que se trata de personas que juegan. Una actividad que suele comenzar como un sencillo “juego” para terminar transformándose en una grave problema personal y familiar.

Ya sabemos que siempre se expresa: “Jugar con moderación”; pero se trata de una advertencia tramposa, pues al mismo tiempo se estimula lo contrario. Tanto es así que dichos sitios expresan ello a sabiendas que no tiene ningún sentido. Acaso ellos aceptarían proponer una medida que los perjudicara...? Y lo peor es que las mismas autoridades que exigen el cumplimiento de tal advertencia, saben que la misma carece de sentido.

Ocurre que a los usuarios se les facilita absolutamente todos los medios de pago: tarjetas de débito, crédito, transferencia bancaria y mercado pago. Una amplia forma de ‘ayudar’ a la tentación con el objetivo de estimular momentos de diversión que, para que –con el paso del tiempo- se transforme en un continuismo.

En este sentido, el teléfono celular cumple un papel clave en el desarrollo de las apuestas online. No en vano las empresas mundiales de apuestas invierten fortunas como esponsores de acontecimientos deportivos.

Las apuestas online son el camino directo, legal y alimentado publicitariamente para el consumo compulsivo. ‘Gracias’ al celular la apuesta está allí al alcance de la mano, al instante. No se debe esperar absolutamente nada; no se debe ir a ningún lugar para consumir. Se lo hace en cualquier momento y en cualquier lugar.

Una encuesta reciente realizada por Playtech (empresa de desarrollo de software de juegos de azar) tomó datos de más de 2.500 jugadores de Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Chile. Señaló que el 84% de los argentinos que participan de estas apuestas online “nunca recibió una advertencia sobre su comportamiento y los posibles riesgos de generar una adicción”. Es el porcentaje más alto en Latinoamérica, relegando al 52% de los brasileños.

Continuando con ese análisis de los argentinos, queda un 16% que fue ‘advertido’. Y de ese pequeño porcentaje se tiene que:

  • El 21% admitió cambiar de postura y descansar de las apuestas al menos por un tiempo
  • El 31% hizo caso omiso de la alarma y continuó de la misma manera
  • El 15% no está seguro de ninguna decisión
  • El 2% dejó de jugar de inmediato y
  • Otro 2% dijo que la advertencia funcionó al revés y lo hizo apostar aún más.
  • Más del 90% se reconoce “responsable” y el 64% “lo hace por diversión”.

Nada protege al apostador online, que termina por desarrollar una ludopatía. Situación que se agrava si se tiene en cuenta que pueden acceder a estas prácticas los menos, sin ningún tipo de control.

Existe otro tema del que –al parecer- nadie se ocupa ni preocupa y es sobre la confidencialidad de los datos personales y bancarios que los usuarios brindan toda vez que aceptan las bases y condiciones del juego.

En esta actividad, resulta evidente que ‘las leyes del mercado’ reinan y gobiernan ante estados ausentes, por acción u omisión. Los apostadores gastan sus dineros que terminar en países centrales, mientras que sus problemas, sus consecuencias quedan allí donde ellos residen.

Se estima que en Argentina existe un promedio de 7 cada 100 personas que juegan. Pero a la hora de analizar datos de internet, se estima que alrededor de 20 millones de argentinos.

Aunque las apuestas deportivas ya existían desde mucho antes, el gran salto se produjo durante el Mundial. Para peor, las firmas del negocio ofrecen numerosas ‘posibilidades’: apostar al resultado, a la cantidad de goles, a la cantidad de tarjetas amarillas y rojas, a los laterales, a los tiros de esquina a favor y en contra. Y todos los clubes pueden participar del negocio (en forma indirecta y sin recibir ganancia alguna).

Si antes existían los usuarios clásicos, los que tradicionalmente apostaban en las carreras o en el casino, ahora nació un público digital que tiene todas las opciones allí nomás... apenas a un movimiento del celular.

Sin que muchos de los apostadores se den cuenta en forma racional, lenta y progresivamente este nuevo ‘juego’ (¿?) les va vaciando el depósito dinerario. Porque: Jugar juega cualquiera; el problema es de dónde sale el dinero...

Las casas de apuestas ejercen una creciente e incontrolable presión sobre el deporte; hasta influyen en partidos. Los escándalos de arreglos (amaños) de partidos en países europeos y en Brasil ya no sorprenden. Un tema que ya era delicado cuando los clubes comenzaron a privatizarse y los dueños los tomaron solo como un fin   para generar ganancias.

En la década de 1970 en Argentina apareció el Prode (Pronósticos Deportivos) donde solo se apostaba por acertar a 13 encuentros (a ganador –uno u otro- y empate). Ello estaba más o menos controlado porque era una única apuesta. Pero con el paso del tiempo y la modernidad (manejada por “los mercados”) fueron aportando otras posibilidades de apuestas. Y ello es prácticamente imposible de controlar en cuanto a si existen o no arregos con apenas un solo jugador entre 22 (o más) en el campo de juego.

Algo similar a lo que ya desde hace años ocurre en el tenis, con numerosas variables de apuestas (no solo quien gana). Las categorías italianas (a la cabeza?) marcan el rumbo de la corrupción, lamentablemente.

Con el último Mundial Catar 2022 se asistió a una forma de apostar que se salió directamente de lo deportivo (por así llamarlo) respecto a si ganaba tal o cual selección. Porque los apostadores –sin experiencia y como si estuvieran ante el descubrimiento de la pólvora...-, gastaban dineros convencidos que serían seguros ganadores en medio de una ‘festividad’ mundial futbolística.

Fue así que se llegó a que los apostadores estaban más preocupados en el resultado pensando en la ganancia económica que en el disfrute del partido mismo.

Así, el fútbol en si, pasó a un segundo plano; fue relegado por las apuestas. Una expericncia que no se había observado con tanta expansión hasta esos momentos.

Según se ha podido determinar, las apuestas formaban parte (para muchos de los apostadores) de una forma de ‘tranquilizar’ los nervios y la ansiedad propia de la competencia. Consideraban que a través de las apuestas “controlaban” esa situación personal.

Se enfrentan ante una situación donde consideran que ‘controlan’ la apuesta y se lanzan a apostar por selecciones (o clubes) de los que poco y nada conocen, pues los toman solo como una forma de ‘asegurarse una segura ganancia’.

Apuestas (pensando que ‘juegan’) por selecciones o clubes totalmente desconocidos o recurriendo a apenas algún simple comentario periodístico que “asegura” un posible resultado.

Si Argentina no tenía ya demasiado con la expansión lograda por el narcotráfico –hablemos de él como negocio ilegal-, ahora se le han ido  agregando los desembarcos de poderosas firmas de apuestas a nivel internacional. Tanto es así que la mismísima selección de Argentina tiene como esponsor a BetWarrior.

Pero a la vez, ese auspicio también está con Codere en River Plate y Bplay en Vélez Sarfield y en Estudiantes.

En el mes de agosto de 2022 se había lanzado el funcionamiento del Sportbar (de BetWarrior) en el Hipódromo de Palermo. Se trata del bar de apuestas deportivas... más grande de Latinoamérica. Tiene 3 pantallas gigantes y se supera la veintena de televisores en donde los apostadores-clientes pueden ver cómo marchan los partidos y realizar las apuestas.

Las apuestas no son un tema nuevo para el mundo; la existían en tiempos de la antigüedad en Grecia, que luego se fue expandiendo a Europa. Pero ello distaba mucho de esta actualidad donde la digitalización y el internet, llevan la posibilidad de apostar a misma mano del dueño de un celular. No es necesario moverse de la casa.

Estamos ante la máxima mercantilización imaginada para el deportte más popular del mundo. Pero también ello se expandió hacia el béisbol, carreras automovilísticas, fútbol americano, tenis, básquet, billar, y hasta el cricket.

La imaginación del hombre no tiene límites a la hora de buscar cómo ganar dinero más ra´pido, con el menor riesgo e involucrando a la mayor cantidad de gente.

Clink, caja...