Dom. 25. Feb 2024, Santa Fe - Argentina
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EL PUEBLO SOBERANO HABLÓ ALTO Y CLARO (Franklin L. Candanedo)

EL PUEBLO SOBERANO HABLÓ ALTO Y CLARO (Franklin L. Candanedo)

CIUDAD DE PANAMÁ-PANAMÁ (por Franklin Ledezma Candanedo)  Factores que causaron una crisis sin parangón en la historia republicana.

-Repetidas violaciones constitucionales.

-La entrega del país a una trasnacional minera.

-Antecedentes de esta lucha patriótica – Vivencias de Julio Yao Villalaz, patriota a tiempo completo, reconocido internacionalista y poeta fuera de serie.

“Dediqué diez años de mi vida (2004-2014) a luchar contra la Minera Petaquilla, antecesora de la canadiense First Quantum”.

“Fundamos el Comité pro Cierre de Mina Petaquilla, en el que luchó la Coordinadora Campesina por la Vida (antes, “Contra los Embalses”), y organizaciones indígenas, coordinada por la compañera María Muñoz, de Penonomé.  La minera intentó al menos tres veces asesinarme en carretera y en la Casa Cural de Coclesito”.  

-Tres consignas diferentes con un objetivo patriótico:

JUVENTUD PANAMEÑA: “Sal de las redes”

AMBIENTALISTAS: Panamá Vale Más Sin Minería

GREMIALISTAS: “Somos patriotas, no vende patrias”

Histórico fallo de la CSJ.: Hoy, a 202 años de la independencia de Panamá de España, el alto tribunal de justicia panameña, determinó unánimemente, que el contrato ley 406 suscrito entre el gobierno y minera Panamá, es inconstitucional.

Me quito un sombrero imaginario, para rendirles merecido homenaje a los panameños, principalmente a la aguerrida juventud, a los ambientalistas, sectores gremiales, profesionales y a los pueblos originarios, quienes escribieron -y espero que lo sigan haciendo- una historia inédita en los anales republicanos, que superó, con creces, en cantidad y fuerza patriótica otras acciones pretéritas, como las escenificadas en el período 1987-1989, fruto de intereses económicos y políticos afectados, y no a un legítimo interés nacionalista.

Estas fuerzas vivas de la nación panameña, hicieron valer el principio incluido en el artículo 2 de la Constitución Nacional, que señala que “el Poder Público sólo emana del pueblo”. Además, hablaron alto y claro en defensa de lo establecido en la parte final del artículo 3, en cuanto a que “el territorio nacional no podrá ser jamás cedido, traspasado o enajenado, ni temporal ni parcialmente a otros Estados”.

Y eso fue lo que se pretendió – peligro aún vigente- a través de un infame contrato ley minero, suscrito con una depredadora trasnacional- que no sólo se apropia de sustantivos recursos del país, sino que contamina los recursos hídricos, destruye la flora y la fauna que forma parte del corredor mesoamericano, despoja de sus bienes a los pobladores de Donoso y de Coclé del Norte, los persigue y los condena a una vida de miseria y enfermedades incurables.

Vigente la espada de Damocles.

Nuestro máximo tribunal de justicia ratificó en esta histórica fecha sentencia dictada previamente, aunque oficializada tardíamente, sobre la inconstitucionalidad de ese engendro jurídico, 

No bajar la guardia.

Las fuerzas vivas del país, que evidenciaron probada conciencia de patria soberana y amor al terruño, después de larguísimas jornadas cívicas, no pueden, ni deben bajar la guardia, porque la lucha no ha terminado, esta vez contra la criminal explotación minera y la no remota posibilidad de que ésta y otras compañías trasnacionales, con el apoyo de sectores socio-económicos y políticos internos, sigan en su afán de apropiarse de sustantivos recursos nacionales y destruir la formidable biodiversidad panameña.

Otras razones que justifica la incesante lucha cívica.

Además de la criminal explotación minera a cielo abierto y todas sus peligrosas consecuencias, existen otros flagelos que indican que la valiente juventud istmeña  y demás fueras nacionalistas, deben seguir hablando alto y claro, como lo han hecho durante más de un mes, entre otros, contra la galopante corrupción vigente, por una justicia real y expedita, la falta de equidad en la distribución de la riqueza, por una educación de calidad, por la erradicación de la común y permanente demagogia política y por servicios públicos eficientes, libres de la paquidérmica burocracia existente. 

Que nada silencie la voz patriótica, digna y valiente de la combativa juventud panameña y de sectores conscientes de su responsabilidad histórica, que dieron cátedra a nivel de la Patria Grande y Universal, de su real compromiso en el diseño de otro Panamá posible, realmente decente, libre, justo, pacífico, equitativo, con una cultura amigable con la casa común, con el ambiente y con todas las especies.

(F. Ledezma Candanedo: Periodista de opinión, agroambiental y turístico, en defensa de la casa común, del ambiente, de la flora, la fauna y de todas las especies).