Lun. 20. May 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

CHINA Y SUS AVANCES EN “TERRITORIO” DE EEUU

CHINA Y SUS AVANCES EN “TERRITORIO” DE EEUU

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Para EEUU, Latinoamérica ha sido su “patio trasero”. También los europeos –reunidos ahora en la Unión Europea-, así lo han considerado.

Pero los tiempos han cambiado y el retroceso del imperio anglosajón es evidente en los últimos tiempos, más allá que el poder comunicacional lo oculte y engañe.

De allí que Rusia, China y hasta Irán no han dudado en avanzar en tratar de establecer otro tipo de relaciones con los países latinoamericanos. Una realidad que molesta extremadamente a Washington, y también a Bruselas, que acompaña mansamente la geopolítica estadounidense.

Pero como solía decir un político argentino, “la realidad es la única verdad”.

Los últimos y cercanos tiempos muestran a un EEUU lanzando a Ucrania a desafiar a Rusia, y ahora tratando de salir de un verdadero empantanamiento que hasta ha causado consecuencias económicas y financieras imprevisibles en todas las potencias occidentales.

La OTAN, reunida en Madrid reafirmó su política anti-Rusia, pero también puso en su mira como enemigo similar, a China.

Una potencia asiática que continuando con su crecimiento arrollador y su ofensiva política y comercial mundial, no dudó en apostar por jugar en suelo americano. Un hecho que Washington considera inaceptable.

Como para que no queden dudas que los chinos no respetan lo que los estadounidenses consideran su “patio trasero”, redoblaron su apuesta.

Tanto es así que China se consolida como el principal socio comercial de la región, que reforzaron desde que Joseph Biden ejerce su mandato.

China necesitaba asegurarse materias primas en cantidad y calidad con vistas a su planificación con vistas al 2050. De allí que en el 2000 comenzó una política de ingreso en las economías de algunos países americanos. Porque China no detiene su crecimiento y expansión, mientras occidente profundiza sus crisis y retrocede.

La política de los chinos no se encuentra ideologizada; van y comercian con quien les conviene. Una estrategia totalmente diferente con lo que hacen EEUU y sus socios europeos. Es así que aparecen datos contundentes, aportados por las Naciones Unidas (exceptuando el intercambio entre México-EEUU):

·         Importaciones-exportaciones de China-América: 247.000 M dólares

·         Importaciones-exportaciones de EEUU-América: 174.000 M dólares.

Ello demuestra que los flujos comerciales entre la región las potencias han cambiado sustancialmente y presentan otro panorama, que difícilmente pueda ser revertido por EEUU que no logra salir de sus crisis, ni mucho menos reducir las diferencias económicas, financieras, y tecnológicas que ya sufre respecto a China.

Del análisis precedente se ha exceptuado el intercambio entre México y EEUU, pues la existencia del Tratado de Libre Comercio (entre México, EEUU y Canadá), llevó a dicho país a una situación prácticamente de dependencia del mercado estadounidense. Tanto es así que el comercio entre ambos países es de 607.000 millones de dólares.

Desde Washington han intentado por todos los medios –amenazas, advertencias, castigos...-, intentando que los países americanos no comercien con China, pero ha fracasado. Por un lado porque se han instalado en varios países, gobiernos con otras visiones alejadas de la geopolítica estadounidense; por otra, porque apuestan por un mundo multipolar; y la otra, por una simple cuestión de pragmatismo, ante un imperio en retroceso.

Dichas actividades comerciales y financieras son consideradas –por EEUU- como contrarias a sus intereses; sin importarle en absoluto si ello es beneficioso para los países de su “patio trasero”.

Hasta el momento, todo lo hecho por Washington no le ha dado los resultados esperados y entienden que pierden su posicionamiento comercial, político y estratégico. De allí que algunos consideren que la mejor forma de revertir ese retroceso sea el de apelar a acciones inmediatas que repercutan rápida y eficazmente entre los países díscolos. Un planteo que se relaciona directamente con acciones desestabilizadoras y directamente intervencionistas militares.

En este sentido, Venezuela y Nicaragua han sido los principalísimos países en la mira, pero todas las maniobras utilizadas hasta el momento no le otorgaron el respaldo suficiente como para actuar.

El hecho que durante la presidencia que Cristina Fernández en Argentina –finalizada en 2015-, se formalizaran acuerdos con China para construcción de obras de infraestructura como el establecer una alianza estratégica, resultó un disguto mayúsculo. Un tema que lograron enfriar y hasta desactivar con Mauricio Macri (2015-2019) y la tibieza de Alberto Fernández (desde diciembre 2019 en adelante)...

Uruguay viene trabajando en la firma de un Tratado de Libre Comercio con China.

La asunción del ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil hizo pensar que se produciría un corte contundente de las relaciones con China. Sin embargo, más allá de la verbalidad de dicho personaje, los chinos –según los últimos registros- ha comprado por 67.900 millones de dólares, y vendido por 36.400 millones de dólares. Con lo cual el intercambio Brasil-China supera los 104.3000 millones de dólares.

Si se compara con el intercambio Brasil-EEUU, la situación es contundente:

·         EEUU exportó a Brasil por 29.300 M de dólares

·         EEUU importó de Brasil por 21.900 M de dólares.

Se trata de una relación consolidada, en razón que los chinos absorben una gran producción de soja, como carnes y hierro.

También resulta importante la relación con Perú, convirtiéndose China en su principal socio comercial. Posiblemente allí radique una de las causales para la constante inestabilidad que le general desde la derecha política a cualquier gobierno peruano que intente cierta independencia.

El intercambio Perú-China supera los 20.000 M de dólares; donde los peruanos exportan por 11.300 millones de dólares. El hecho que el mandatario Pedro Castillo haya afirmado que China es "el principal socio del país" con el que posee una "asociación estratégica integral", ratifican los ataques derechistas y la ‘mala prensa’ occidental que sufre su mandatario.

Inclusive Chile, un país que no ha logrado (lo intentó?) desarmar la escructura económico-financiera-productiva que se estableció durante la dictadura de Augusto Pinochet, se encuentra con que China es su principal socio comercial con un intercambio de 50.000 M de dólares (con más de 35.000 M de dólares de ventas a los chinos). Relación que se asienta principalmente en la exportación de cobre chileno.

Inclusive en medio de la pandemia, China no dudó en vender vacunas, mascarillas y diversos productos a los países americanos, mientras EEUU exigía a través de sus embajadas que se dudara de las producciones chinas, como rusas y cubanas. Un hecho que mostró hasta qué nivel de maldad puede llegar el poder estadounidense (y europeo).

Ante esta realidad, Biden recurrió a la Cumbre de las Américas, efectuada en Los Ángeles en junio de 2022, para presionar y exigir a los países americanos la adhesión a su política de ‘recuperación’ de su cuestionado liderazgo.

Fue algo así como invitar (excluyendo a algunos) a quienes luego se destrata y amenaza...

La idea expuesta por el mandatario anfitrión fue la de prometer millonarias inversiones para la región, con esperanzas de crecimientos e intercambios comerciales. Claro que con ciertos condicionamientos en lo ideológico y principalmente, con alejamientos de ciertos socios o amistades (Rusia, China, Irán, Cuba, Nicaragua, Venezuela...), a la vez que aceptación de la conduciión estratégica de Washington.

Una ambición extremadamente amplia y –en cierta forma- irreal para los tiempos que se viven. Tanto es así que la crisis de Ucrania se encargó de mostrar que las reticencias para con las políticas rectoras de EEUU tienen cada vez más rechazos en esta región americana.

Esta carrera de EEUU contra China a nivel mundial, prácticamente ya está definida. Solo que en Washington se niegan a entender la realidad. De allí que como único recurso para tratar de re-posicionarse en el continente (su “patio trasero”), solo les permite considerar la política del “garrote”, sin comprender que enfrentan a otra potencia que hace su juego y negocios, sin exigir o imponer condiciones ideológicas.

Tan simple y sencillo que, quienes han vivido cegados por su violento poder no pueden comprender ni entender la existencia de relaciones normales entre países soberanos.