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Europa

EUROPA Y LA ASUNCIÓN DE BIDEN

EUROPA Y LA ASUNCIÓN DE BIDEN

MILANO-ITALIA  (por Alessio Maturo, PrensaMare)  No ha sido fácil para el bloque Unión Europea convivir con Donald Trump. Tanto que con el paso de los años fue tomando distancia de la Casa Blanca; lo que se agigantó cuando se produjo la invasión del Capitolio alentada por el entonces mandatario de EEUU.

Ese fatídico 6 de nero de 2021, Europa “descubrió” que la democracia estadounidense no era perfecta (¿?). Que la nación que se autoconsidera ‘el país de las libertades’, donde reina la primera enmienda de la Constitución (1791) que garantiza ‘todas las formas posibles de la libertad’, se contradijo. Fue durante el ataque al Capitolio, visto por el mundo en vivo y en directo.

Fue allí cuando a los europeos –al parecer- se les cayó la venda y entendieron que la democracia estadounidense en verdad era una gran mascarada. Con un mandatario derrotado en las urnas y en los delegados (electores presidenciales), que despotricaba, se victimizaba, denunciaba, amenazaba y convocaba a sus vándalos seguidores a movilizarse.

Si: Donald Trump pretendió mostrar que era capaz de rechazar su derrota e intentar un… golpe de estado (¡) con actitudes vandálicas de sus fanáticos seguidores.

La democracia mostraba una falla mayúscula. Había ganado el candidato del Partido Demócrata, pero no tenía garantía de poder asumir tranquilamente. El Capitolio -institución sagrada del Senado- fue atacado, y hubo varios muertos. A partir de allí la transición se hizo aún más rebuscada y difícil.

Estados Unidos rebajado a lo que ellos solo ‘dejan’ para países bananeros, países del Tercer Mundo, países emergentes; países con caudillos, dictadores y populistas que –dicen- apelan “a la violencia” o al “fraude”.

Trump y sus acciones sacaron a laluz de manera oficial y amplia la existencia de violentos ultraderechistas, racistas, y xenófobos en una proporción mucho más importante de lo que por años la prensa estadounidense, las clases dirigenciales y la prensa internacional ocultaron o disimularon.

EEUU quedó expuesta con toda su realidad y verdad ante el mundo asombrado. Se cayó lo poco que iba quedando de credibilidad de dicha sociedad racista, violenta, excluyente, explotadora; el país con más presos del mundo; y el máximo consumidor de psicofármacos, marihuana y cocaína…

Desde el continente europeo hicieron llegar sus saludos y buenos deseos para Joseph Biden, pero se noto una clara frialdad. Está claro que muchos de sus dirigentes deben haber meditado sobre sus propios riegos, al observar de lo que era capaz de mandar a hacer Trump en el mismo Capitolio.

Sucesos que los europeos entendían o justificaban como comprensibles cuando ocurrían en terceros países dependientes, pero no en una “democracia plena”.