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GEOPOLÍTICA Y HEGEMONÍA DE CHINA... (Carlos P. Morales)

GEOPOLÍTICA Y HEGEMONÍA DE CHINA... (Carlos P. Morales)

SANTIAGO-CHILE (por Dr Carlos Pérez Morales)  Geopolítica y Hegemonía de China en América Latina.

El desarrollo y crecimiento económico de China en las últimas décadas del Siglo XX y las de principios del Siglo XXI, han redefinido las relaciones internacionales de China, para lograr el propósito de globalizar las mismas.  China no subordina ni se somete a ninguna potencia o bloque de potencias, y tampoco accede a aliarse o establecer relaciones estratégicas con ellas. El gobierno chino toma su propia actitud frente a los asuntos internacionales de acuerdo con lo correcto y lo erróneo de la realidad, sin contemporizar con los cambios pasajeros del acontecimiento. Nuestro criterio esencial para juzgar la verdad es si es favorable al mantenimiento de la paz mundial y al desarrollo de las relaciones amistosas entre los países del mundo y la prosperidad común de la humanidad. Apreciamos nuestra propia independencia y respetamos también la independencia y soberanía de otros países. La política exterior de la República Popular de China está basada en la no intervención en los asuntos de otras naciones en el respeto mutuo a la soberanía estatal e integridad territorial, no agresión, no intervención en los asuntos internos de otros países, la igualdad, y el beneficio común.

Los teóricos del sistema-mundo (Arrighi, 2007; Wallerstein, 2007), han observado un proceso de decadencia relativa y crisis de hegemonía de Estados Unidos que, según los autores, tiene sus inicios en los años ’70, pero se profundiza luego de la crisis financiera global. (Arrighi (2007:159) Estos teóricos recuperan una definición gramsciana del concepto de “hegemonía”, al afirmar que la misma es “el poder adicional del que goza un grupo dominante en virtud de su capacidad para impulsar la sociedad en una dirección que no sólo sirve a sus propios intereses, sino que también es entendida por los grupos subordinados como provechosa, conforme a un interés más general”. (Cox (2016), por su parte, señala que para convertirse en hegemón un Estado tiene que fundar y proteger un orden mundial que fuera universal en su concepción, es decir, no un orden en el que un estado explota directamente a otro. La crisis de hegemonía que viene sufriendo Estados Unidos durante las últimas décadas facilitará la ascensión de China como hegemón mundial durante la Segunda Mitad del Siglo XXI.

Los vínculos económicos y comerciales de rápido crecimiento de China con una variedad de países en América Latina y el Caribe son cada vez más intensos y dinámicos.

El "poder blando" que ejerce China en América Latina se ha ido consolidando. Esta consolidación responde a la cooperación bilateral, sus inversiones para construir infraestructuras necesarias en toda América Latina, un aumento en las compras de materias primas producidas en la región latinoamericana y un aumento del comercio en general, especialmente con Brasil, Chile y otros países de la región.

La alianza abierta con China por parte de países latinoamericanos individuales fueron vistas como una amenaza potencial a la hegemonía estadounidense y como una oportunidad para que los países latinoamericanos obtuvieran más autonomía de la influencia estadounidense y tal vez incluso para contribuir a un nuevo orden mundial que sería más beneficioso para América Latina, ya que posiblemente se liberaría de la influencia dominante de Estados Unidos.

Es de esperarse que las relaciones de China con América Latina desplacen la hegemonía que actualmente ejerce Estados Unidos en la región.