Dom. 23. Jun 2024, Santa Fe - Argentina
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GRANDES PENAS ARGENTINAS... (Sergio Ortíz)

GRANDES PENAS ARGENTINAS... (Sergio Ortíz)

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA (por Sergio Ortíz)  Grandes penas argentinas; comparados con las palestinas no son nada

Nosotros a pasos del abismo o más ajuste; ellos víctimas de genocidio.

CERCA DEL DÍA “D”

En pocos días, balotaje mediante, se sabrá el color político del gobierno argentino que asumirá el 10 de diciembre. Es un día clave porque, más allá de las similitudes de derecha que ostentan ambos candidatos, también tienen matices y diferencias que no pueden pasarse por alto. En criollo, son parecidos pero no son lo mismo.

Son parecidos porque Sergio Massa, de Unión por la Patria, representa un gobierno que capituló ante el FMI y reconoció una deuda fraudulenta y pagó los vencimientos renegociados con la entidad, que venían del gobierno de Mauricio Macri. Y en consecuencia, fue ajustando el gasto público, retrasando los salarios y jubilaciones frente a la inflación, devaluando nuestra moneda y afianzando el perfil agro minero exportador de una Argentina semicolonial.

Pocos argentinos votarían alegremente a ese candidato, porque sería algo así como pegarse un tiro en el pie. A menos que, y de eso se trata, el otro candidato sea el del plan motosierra dispuesto a serrucharte los pies y peor aún, la cabeza. Después de cometer semejante crimen, Javier Milei procedería a vender tus órganos en un “mercado fantástico”, diría su posible canciller, Diana Mondino, la dueña del Banco Roela y cuyo hermano fue del equipo de Domingo F. Cavallo y artífice de la dolarización que hundió a Ecuador.

También desde el ángulo económico-social hay diferencias entre Massa y Milei, porque éste ha aclarado que no tiene problema con los ajustes que reclama el FMI para un menor gasto público y cero emisión monetaria pues él propone un ajuste mayor. Dinamitar el Banco Central, dolarizar y cerrar varios ministerios es su plan económico. Ahí no se agotan los tremendos peligros para el pueblo.

Es que desde el punto de vista político Milei y su candidata a vice, Victoria Villarruel, son fascistas que se cagan en las conquistas democráticas, reivindican al general Videla y demás genocidas, niegan que haya habido terrorismo de Estado y 30.000 desaparecidos, se alinean incondicionalmente con Estados Unidos e Israel, dos potencias que practican genocidio en Gaza. Milei y Villarruel son fascistas como Netanyahu, Bolsonaro y Abascal (Vox de España). Esa condición quedó ratificada por Villarruel en el debate de los candidatos a vicepresidentes del 8/11, que se hizo en TN, el canal de Clarín (¿y la Televisión Pública para qué está?).

EL LÍMITE ES EL FASCISMO

Massa subió del 27 al 36,7 por ciento de los votos, por múltiples razones. No sólo porque se despertó el aparato electoral del Partido Justicialista, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, y por las barbaridades que dijeron Milei, Villarruel y varios candidatos de La Libertad Avanza, engreídos y confiados en que ese 22 de octubre podían vencer en primera vuelta.

Sin menospreciar esos factores, también pesó un sector del electorado que valoró el despectivamente llamado “plan platita” de paliativos frente a la pobreza y la inflación. Y, por eso mismo, reflexionó sobre los aumentos que habría en el boleto del colectivo y del tren, que saldrían respectivamente 700 y 1.100 pesos en caso de un gobierno facho-libertario.

El negacionismo de los derechos humanos, por parte de la dupla fascista, también pegó fuerte en un vasto segmento progre y especialmente en la izquierda política y social. Como este sector fue el blanco predilecto de la terrorista Triple A en el final del gobierno peronista y luego de la dictadura militar cívica de Videla-Viola-Galtieri-Bignone, era lógico que en las filas de la izquierda, variopinta, se armara una guardia defensiva frente al riesgo fascista.

Esa comprensión fue relativa, porque de los cuatro partidos del Frente de Izquierda y los Trabajadores- Unidad (FITU), solamente uno, Izquierda Socialista, adoptó la postura correcta de votar críticamente a Massa para impedir el triunfo fascista, a sabiendas de qué clase de pájaro derechista es Massa. Su dirigente Rubén “Pollo” Sobrero dijo a AM750: “Yo soy de la Zona Oeste. En Palomar hubo un acto de LLA donde vino Villarruel. La gente de ahí era del barrio de la Fuerza Aérea. La consigna era ‘zurdos, los vamos a correr como en el 76’. Yo no voy a mirar para otro lado. Esto no significa que me guste Massa. Pero no voy a permitir que un fascista llegue al Gobierno”.

El Partido de la Liberación (PL) ya había fijado una posición similar: “hay que votar contra Milei e impedir la llegada al gobierno de semejante fascista. Si ya teníamos suficientes razones para votar en su contra, el pacto que se realizó en estos días entre Milei, Bullrich y Macri, agregó una razón más: lo apoya el PRO, el sector más reaccionario de Juntos por el Cambio que entre 2015 y 2019 nos endeudó con el FMI, cerró miles de Pymes, sumó desocupados y pobres, aumentó ganancias de los monopolios y bancos, entregó más aún nuestras Malvinas a los ingleses, agredió a pueblos hermanos como Cuba, Venezuela y Nicaragua, y dio carta libre a la Gendarmería para desaparecer a Santiago Maldonado en Chubut, en medio de la represión a los mapuches; y a Prefectura para asesinar a Rafael Nahuel en Río Negro, aumentó los casos de “gatillo fácil” con las felicitaciones al policía Chocobar y encarceló a numerosos presos políticos”. Agregaba el comunicado: “El PL llama a votar contra Milei, para derrotarlo. No caben las “terceras posiciones”, ni el voto en blanco, ni la seudo neutralidad, ni el voto impugnado que adoptan otras fuerzas del campo popular”.

Lamentablemente los otros tres partidos del FITU y otras organizaciones que pecan de izquierdismo y sectarismo se mantienen en sus trece. No tienen la sensibilidad popular para ver el tremendo riesgo que amenaza al pueblo y la necesidad de sumar para un frente antifascista.

EL GENOCIDIO EN GAZA

La mayoría de los medios de desinformación repiten a toda hora que lo que se vive en Medio Oriente sería una justificada respuesta de Israel frente al “ataque terrorista de Hamas” del 7 de octubre. Es una mentira muy grande, porque ese ataque fue la consecuencia de 75 años de una política de arrasar tierra y pueblo palestino por el estado sionista, desde mayo de 1948, con la Nakba o Catástrofe, para poner un jalón inicial (la “limpieza étnica” había comenzado antes).