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Opinión

LA PRESENCIA DE FRANCIA EN AFRICA

LA PRESENCIA DE FRANCIA EN AFRICA

FIRENZE-ITALIA  (especial para PrensaMare)  Desde hace décadas, Francia continúa con su política intervencionista y colonialista, que logra disimular a través de una excelente tarea de des-información mundial.

Reciéntemente, la muerte de cinco soldados franceses en Malí (en apenas una semana), ha llevado a que algunos políticos (alejados del poder real), cuestionen la participación militar francesa en el Sahel (bajo la excusa de luchar contra las guerrillas islamistas en esa región).

El Gobierno de París le ha dado el nombre de Operación Barkhane, a su presencia en Mali. Para quienes no lo saben dicha presencia no es solo con asesores, sino que existen más de 5.000 soldados franceses.

La anterior, denominada Operación Serval, consiguió evitar la llegada de los grupos yihadistas a Bamako, la capital maliense (en 2013). Pero la supuesta paz jamás se concretó y es un país convulcionado. Tanto es así que muchas regiones de Mali (dos veces el territorio de Francia) son controladas por las katibas que responden a grupos islamistas como Al Qaeda en el Magreb (AQMI) o el GSIM (Grupo de Apoyo al Islam y a los Musulmanes).

Para los franceses…

Que defienden su política intervencionista, el abandonar Mali de un día para el otro sería contraproducente pues significaría dejar en manos de los terroristas no solo Malí, sino toda una región del Sahel (de más de 5 millones de kilómetros cuadrados). Agregan que la salida francesa permitiría que naciera un califato africano que se impondría en países divididos por luchas étnicas, la criminalidad organizada y con gobiernos débiles y corruptos.

El tema es que Francia y varias otras potencias occidentales son las principalísimas responsables de alentar las divisiones y disputas étnicas; el desarrollo de la criminalidad organizada; y que existan gobierno débiles y corruptos.

No es para olvidar que Marruecos es el territorio elegido por quienes manejan el tráficio de cocaína que procede desde Sud América, que luego penetra en Europa (hacia el norte) o hacia Africa (hacia el sur).

En el 2020…

Francia reunió en la ciudad de Pau, a los dirigentes de los países que forman el G5 Sahel: Mali, Mauritania, Burkina Faso, Níger, y Chad.

Los franceses hicieron un análisis de la situación y reclamaron a los asistentes mayor implicancia militar africana en la defensa de cada uno de los territorios. Francia y la Unión Europea participan en la formación de los Ejércitos de Malí y de sus vecinos.

La Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas (Minusma) cuenta en Malí con 14.000 soldados africanos (no pueden entrar en combate si no es para defenderse). Esta presencia europea no es vista por todos los países de la UE de la misma forma.

Aquellos países alejados del Mediterráneo, no están dispuestos a arriesgar la vida de sus soldados. Consideran que sería un grave error enviarlos a una “guerra que no los afecta”. Frente a ello, las autoridades de París sostienen que deben estar presentes en Africa para evitar una victoria del islamismo, pues ello terminaría repercutiendo en el continente europeo.

Sus pares europeos escuchan, pero tratan de mirar para otro lado sin comprometer (ni enviar) a sus tropas. Y si se ben obligados a hacerlo, se trata de un número simbólico.

Pero debe aclararase…

Que esta política internacional francesa no es unilateral o está aislada. Todo lo contrario. Pues cuenta con la importante participación del Africom estadounidense (el comando militar para dicho continente), que realiza un sustancial aporte en cuanto a inteligencia y abastecimiento de las tropas francesas.

Dentro de este accionar, al mundo poco y nada le importa si mueren cientos, miles o decenas de miles de africanos. Pero si fallecen 5 franceses (como ocurrió recientemente), se produce una repercusión mayúscula.

Y quienes preferirían que las tropas francesas abandonen Africa, hasta han salido a sostener que cada yihadista capturado o eliminado (en la Operación Barkhane) cuesta un millón de euros. Es así que hasta desde el punto de vista económico buscan presionar por la retirada de las tropas.

La ministra francesa de Los Ejércitos, Florence Parly, ha salido a sostener que se deben repatriar a los 600 soldados que envió justo hace un año a Malí (para reforzar la Operación Barkhane). Lo dice como si ello fuera una estrategia, y simplemente se trata de una (el aumentar o disminuir tropas) una simple gestión de recursos humanos. Máxime que la operación militar hace rato que llegó a su techo, y a partir de allí solo constituye un perdedero de tiempo, de hombres y de recursos.

Y entonces…?

Es allí cuando aparecen los que estuvieron silenciados hasta ahora (convalidando el injerencismo y colonización francesa) reclamando un retiro de las tropas con presencia permanente en un país determinado. Otros (como si fueran expertos militares) recomiendan hacer operaciones puntuales sobre bases militares terroristas.

Inclusive algunos ahora se han dado cuenta que esa presencia continuada, hace que los terroristas se adapten fácilmente y a que los gobernantes intenten tomar distancia (y compromiso) con los franceses.

En agosto se produjo…

Un golpe de estado que derrocó al presidente Ibrahim Bubacar Keita. Las autoridades provisionales del nuevo poder son proclives a negociar con los grupos yihadistas. Frente a ello, París pone el grito en el cielo, y lo rechaza. Argumentan (cínicamente) que con los terroristas no se negocia.

Rara (o hipócrita) posición, cuando reciben asesoramiento y apoyo de EEUU, que recientemente viene de cerrar un acuerdo ‘de paz’ con los talibanes afganos, a los que calificaban de… terroristas.