Vie. 01. Mar 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

ARGENTINA: FÚTBOL, DINEROS Y POLÍTICA (Esteban D’Arret)

ARGENTINA: FÚTBOL, DINEROS Y POLÍTICA (Esteban D’Arret)

SANTA FE-ARGENTINA (por Esteban D’Arret, PrensaMare)  El fútbol argentino exportó jugadores por 1.515 millones de dólares los últimos 10 años, contra importaciones por 675 millones.

El saldo fue favorable para el país en 840 millones de dólares (oficialmente). Argentina está en el top 3 de las naciones exportadoras en el rubro, con más de 800 futbolistas que se desempeñaban fuera del país en el 2022.

A ello se debe agregar el ingreso por turismo futbolístico que viaja para conocer el país de Diego A. Maradona y Lionel Messi; o para asistir a encuentros de fútbolbol, especialmente para ver a Boca Juniors en algún lugar de La Bombonera.

Argentina es una referencia futbolística mundial; que –por si fuera poco- sumó el haber ganado la última Copa del Mundo Catar 2022, con una exhibición mayúscula desus simpatizantes.

Todo eso aporta para que la Argentina en fútbol sea una potencia, para que juegue en ligas mayores dentro de una industria global del deporte y el entretenimiento. El talento de sus jugadores y la pasión que despierta en enormes mayorías la distinguen. También por los negocios que permite realizar.

En los últimos tiempos se pueden citar importantes transferencias de jugadores que fueron mundialistas, y con destino europeo Allí están las ventas de Lautaro Martínez de Racing al Internacionale; de Enzo Fernández, del Benfica al Chelsea; de Julián Alvarez, de River Plate al Manchester City; y de Exequiel Palacios, también desde River al Bayer Leverkusen.

A ello -a nivel mediático- debe agregarse el cambio de Messi hacia el PSG y recientemente al estadounidense Inter. Aunque en este último caso no fue una transferencia, suno una contratación de la que jamás se llegará a conocer el monto real de la operación.

El fútbol argentino (donde se juega cada vez peor) presenta la realidad de ser exitosamente superavitario en materia de dólares para clubes, intermediarios, representantes, participantes y jugadores.

Los datos son incontratables:

·         En 2012 se hicieron ventas al exterior por 52,9 millones (y compras por 12,5 millones), con un saldo de +40,4 millones

·         En 2013 el superávit fue de +42,2 millones

·         En 2014 de +66,8 millones

·         En 2015 de +75,8 millones

·         En 2016 de +107,7 millones

·         En 2017 de +81,3 millones

·         En 2018 de +126,4 millones

·         En 2019 de +144,5 millones

·         En 2020 de +77,8 millones

·         En 2021 de +66,1 millones

·         Los datos hasta mayo de 2022 alcanzaron a +12,3 millones; y

·         Hasta junio 2023, alcanzó 146,6 millones (solo por ventas).

Igualmente todos los números son “opinables” atendiendo a las maniobras que realizan clubes, empresarios, representantes e intervinientes, donde tercerizan, hacen aparecer clubes ‘de paso’ y demás...

El fútbol ha dejado de ser un deporte para transformarse en un mega-negocio, del que cada vez más interesados toman parte a nivel local. Y donde –a nivel internacional- EEUU ha lanzado una mega-ofensiva para tomar el control liso y llano del fútbol mundial. No es casual las organizaciones de Copa América, del Mundial 2026 y del arribo de Lionel Messi.

Juan Domingo Perón supo decir que “el deporte debe servir para la formación integral del ser humano”. Los Juegos Evita, creados en el primer gobierno peronista de 1948 por decisión de Eva Perón y del ministro de Salud, Ramón Carrillo, han quedado en el olvido (y qué olvido). Fueron creados para que niñas y niños de todo el país se sumaran a los deportes pero también para iniciar revisiones y controles médicos, con el objetivo del cuidado de la salud desde niños, por parte del Estado.

La llegada de Néstor Kirchner y de Cristina Fernández al gobierno hicieron resurgir esa práctica integral deportiva. En 2009 se aprobó la ley que creó el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard), financiado por el 1 por ciento de las facturas en telefonía celular. De esa forma se logró otorgar becas e invertir en el deporte.

La llegada de Mauricio Macri a la presidencia no solo significó el quitarle al pueblo el acceso televisivo a Fútbol para Todos, sino que derogó el impuesto del 1 por ciento sobre la telefonía celular en diciembre de 2017. Su objetivo fue claro: desfinanciar el Enard.

El gobierno de Alberto Fernández intentó restablecer ese financiamiento para el Enard, pero no pudo; la oposición neoliberal y derechista mostró su oposición en una clara expresiión de odio de clase. Igualmente el gobierno dispuso aumentar el presupuesto para deportes en un 189 por ciento (de 1.225 millones a 3.923 millones de pesos).

El eliminar Fútbol para Todos, no fue solamente un hecho reclamado por los medios de comunicación privados al que accedió Macri (para entregar las transmisiones a multinacionales de EEUU, como reclamo Barack Obama), sino un objetivo contundente en contra de las políticas estatales. Porque a través de las campañas de difusión pública (que se hacían durante las transmisiones de Fútbol para Todos) se avanzó de manera espectacular en la lucha contra las adicciones, contra la violencia de género, en los programas de vacunación, en los programas de precios, en programas de salud. Ello quedó demostrado en que cada uno de esos organismos intervinientes (con sus publicidades), multiplicaba por 5 los contactos efectuados por ciudadanos. Y ni qué decir que ello alentaba a que los niños y ninas realizarn deportes...

En Argentina, el fútbol es sinónimo de pasión. Pero no para todos es igual. Algunos, que se enriquecieron jugando, como los casos de Sergio Agüero, Matías Almeyda y Gabriel Batistuta, a la hora de cumplir con las leyes vigentes se molestaron, y cómo...

Argentina aparece en el mundo como tercero en el ranking de exportadores de futbolistas, detrás de Brasil y Francia. Así, supera a potencias económicas, sociales y financieras como Inglaterra, Alemania, y Países Bajos. En ese sentido es un país del “primer mundo”, pero ello no se replica de la misma forma a nivel interno. Porque de esa sensacional suma de dinero que generan las ‘exportaciones’ futbolísticas, muy poco vuelve a los chicos.