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ALEMANIA Y SU (OCULTADA) CRISIS (Gianni Brambilla)

ALEMANIA Y SU (OCULTADA) CRISIS (Gianni Brambilla)

FIRENZE-ITALIA (por Gianni Brambilla, PrensaMare)  La que fuera considerada “la locomotora de Europa”, está mal. Aunque se empeñen en ocultarlo mediáticamente, la economía alemana está en crisis.

La  que fuera tercera economía mundial, enfrenta uno de sus retos más graves de la historia reciente.

Ello debido a la inflación a la que Alemania se ha sometido para sumarse a la política de sanciones de Occidente contra Rusia; pero también a la pobre gestión del cuestionado (y cada vez más criticado) actual canciller Olaf Scholz.

El país afronta un déficit presupuestario público estimado en unos 60.000 millones de euros (65.751 millones de dólares); ello significa que el modelo de la economía alemana parece estar amenazado.

El mismo se basa en la industria y el comercio; se especializa en fabricación de productos con un alto grado de valor agregado. Las automotrices, sus industrias química y farmacéutica, figuran entre las principales del mundo. También produce herramientas y máquinas que se diseminan por todoel mundo.

A mediados de los años noventa (tras la reunificación del Estado con la Alemania Democrática), los alemanes llevaron a cabo reformas estructurales en el país, que imprimieron un nuevo dinamismo a su economía.

Sus productos nacionales fueron más competitivos en el mercado internacional; uno de los puntos clave para ello lo constituía el bajo costo de la energía rusa suministrada a sus industrias.

Por ello, más de la mitad de la economía alemana está orientada a la exportación, y uno de sus principales destinos es China.

Cuando este gigante asiático tuvo un auge (en la década de 2000), el comercio entre ambos países creció espectacularmente. Y cuando los chinos caen en sus consumos, Alemania lo sufre.

Por ello los alemanes buscan desesperadamente que la Unión Europea firme un acuerdo de libre comercio con el Mercosur. Apuestan a compensar esas caídas (de envío a China) con “inundar” de sus productos al sur sudamericano.

Pero hoy por hoy, Alemania está oficialmente en recesión y se espera que haya acabado 2023 con una caída del PIB de alrededor del 0,3%. Se trata de uno de los peores resultados económicos del bloque UE (la previsión de crecimiento para el conjunto de la Unión Europea en 2023 fue del 0,6%).

Concretamente Alemania sufre la desaceleración china, y además, está afrontando la crisis energética que ha golpeado duro, pues los alemanes se vieron prácticamente obligados a reducir su dependencia del gas ruso tras el inicio de la operación militar especial (en Ucrania).

EEUU no solo busca rodear a Rusia militarmente, sino que apuesta a que Europa pague la crisis mundial para que ellos puedan salir adelante. Y para que no queden dudas de lo que está en juego y a qué nivel se ‘juega’, debe pensarse en la explosión de los gasoductos Nord Stream en septiembre de 2022.

Un acto que fue verdaderamente un atentado terrorista, aunque nohaya sido cometido por terroristas.

O acaso el mundo no está anoticiado que dicho acto contó con el apoyo y la aprobación previos de Washington...?

Una acción que no solo tuvo por objetivo atacar las exportaciones rusas, sino también afectar la economía alemana (y con ella la europea), sinotambién enviar un claro mensaje al mundo respecto a cómo se maneja el poder estadounidense (en defensa de sus intereses).

Quedando evidentemente expuesto ante el mundo que Alemania carece de soberanía. Debió aceptar el atentado, pagar sus consecuencias y callarse la boca.

Los aumentos de los precios de la energía derivado de las sanciones contra Rusia a partir de 2022, afectaron a Alemania que soportó un aumento de la inflación general de precios en la economía. De allí que hasta el Banco Central Europeo se vio obligado a subir los tipos de interés, afectando así al poder adquisitivo de la población y repercutiendo en el consumo.

La consecuencia directa ha sido que las empresas alemanas no solo han perdido competitividad internacional (con las sanciones contra Rusia), sino que ahora el país corre el riesgo de entrar en un proceso de desindustrialización.

Porqué...? Porque las multinacionales alemanas han decidido comenzar a despedir empleados y abrir nuevas palatas en otros sitios; por ejemplo: China. Ello significa que el Estado alemán es incapaz para crear las condiciones para que sus propias empresas se queden en suelo alemán produciendo.

El hacer seguidismo y tener sumisión con Washington no es gratis para nadie; ni siquiera para una potencia como Alemania.

Porque el país fue obligado a dejar de comprar enerfía a Rusia; y debió abastecerse con proveedores que le cobran más caro. Ello repercute en poder financiar infraestructuras, a lo que se agrega el disponer de mano calificada y en cantidad suficiente.

Ello es todo...? No; existe más. Porque mientras todo marchaba bien, nadie se quejaba, pero la burocracia alemana es durísima. Y en momentos críticos, ello se agudiza.

Todo lleva más tiempo en el país cuando debe tramitarse ante el Estado; siendo una de las peores gestiones del continente. Inclusive países como Italia y Grecia poseen mejores plazos para gestionar... (lo que no es poco decir).

En medio de todo ello, EEUU busca salir de su crisis y apuesta por depender menos de China. Y ello repercutirá en varios países europeos (entre ellos Alemania).

El tema está en la debilidad del Gobierno de Scholz –un claro burócrata- que por si fuera poco, lidera una coalición de tres partidos diferentes (socialdemócratas, verdes y liberales), donde resulta extremadamente difícil establecer consenso en el Parlamento sobre políticas para activar la economía del país.

Si todo lo referido es preocupante, debe tenerse presente el tema político doméstico, donde la ultraderecha ya concentra el 20% del apoyo en las urnas. Lo que conlleva que lejos de avizorarse un futuropolítico de construcción, se marchará hace mayor divisionismo, confrontación y paralización en tomas de decisiones.

Washington se refriega las manos...