Jue. 01. Dic 2022, Santa Fe - Argentina
Política

LOS PRECIOS SON UNA MASSA...

LOS PRECIOS SON UNA MASSA...

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Para los argentinos, una forma de expresar que algo es bueno, o ‘bárbaro’ o destacable, encontró en la expresíon: “es una masa”, la mejor forma de expresarlo.

Desde la asunción de Sergio Massa (foto: con la titulr del FMI) como superministro de Economía, el establishment decidió ‘apoyarlo’ y le otorgó algo de oxígeno enfriando la economía.

No fue algo gratuito, sino que lo hicieron porque entendían que el ministro respondía a sus intereses.

Como forma de ‘devolver’ esa confianza brindada -y seguir mostrándose 'confiable'-, Massa no dudó en crear un instrumento para regalarle al poder agroexportador miles de millones de dólares con el ‘dólar soja’ (fijado en $ 200).

Semejantes hechos otorgaron una cierta ‘tranquilidad’ en la macro-economía, que el gobierno obtuviera unos cuantos millones de dólares en divisas, y que el poder comunicacional en cierta forma ‘apaciguara’ sus constantes ataques al gobierno nacional.

Pero para el grueso de la sociedad ese ‘veranito’ no llegó; porque la inflación –silenciosamente- continuó gozando de su hermosa salud.

Con lo cual queda en evidencia que quienes confían en Massa, lo hacen “hasta ahí nomás”, y se niegan a dejar de mantener los escándalosos márgenes de ganancia.

Tanto es así que alrededor del 50% de las empresas que un mes se comprometieron con Massa a moderar los precios (en septiembre), se desdijeron –en silencio- y remarcaron en los grandes supermercados y las cadenas del interior.

Mientras se estima que la inflación de septiembre podría oscilar entre el 6 y el 8%, las remarcaciones fueron del... 20%. Muy por arriba de la que podría ser la inflación general.

A la cabeza de estos golpes inflacionarios están las poderosas Molinos y Coca Cola; aumentos para toda la gama de sus productos que pesan en la góndola. Esta es la mejor muestra en el sentido del fracaso de la micro-economía de Massa y del Secretario de Comercio, Matías Tombolini.

En su momento, el superministro se reunió con representantes de las citadas firmas y de Unilever, Arcor, Arcor, Mastellone (La Serenísima), Quilmes y Procter and Gamble, entre otras.

Estas remarcaciones (en supermercados) afectan al 25% del consumo general nacional. Porque el reto (el 75%) se comercializa por otros canales; y allí las remarcaciones... son más elevadas.

Lo que había pedido Massa no era que no aumentaran o que congelaran precios (cómo les iba a pedir ello). Lo que les pidió fue que remarcaran según los datos de la inflación que otorgaba el INDEC.

Sabe el gobierno lo que está sucediendo...?

Claro que lo sabe Porque los grandes supermercados informan los precios y ello aparece en el Sistema SEPA.

Se justifican estos aumentos...? No. No existe fundamento alguno para semejantes remarcaciones. Lo hacen porque pretenden mayores ganancias en menor período de tiempo, y porque (más allá de lo que instalan los medios hegemónicos), la micro-economía se sigue moviendo, porque se genera trabajo y porque existe consumo. Aumentan porque venden.

Los aumentos no se justifican...

·         porque no existe retraso alguno

·         porque no subieron exageradamente los combustibles (que afectan el transporte)

·         porque no se increntaron los costos en dólares

·         porque no existen ‘claúsulas gatillos’ que afecten las paritarias laborales.

Y entonces, que espera Massa para el futuro...? Al parecer, el superministro espera que desde las empresas ‘se tranquilizarán’ y para enero o febrero dejarán de realizar grandes remarcaciones, y el incio del año 2023, comenzará con una inflación ‘aceptable’, de entre el 4 y el 6% en productos de consumo masivo. Pero para llegar a ese panorama “optimista” (¡) deberán transcurrir octubre, novimbre, diciembre y posiblemente enero, con un ritmo de descontrol remacratorio como el actual...

Mientras tanto, el país de las dos realidades sigue presente. Porque se mantiene la diferencia de precios que los ciudadanos deben abonar en Ciudad de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires, y el resto del país. Donde los segundos son los más perjudicados, en razón que el poder dominante hace que el grueso de los argentinos ‘pague’ los beneficios (de menores precios) allí donde se concentra el grueso de la población más concentrada: el AMBA (Área Metropolitana Buenos Aires). Con la simple observancia de los precios y ofertas televisivas de las más importantes cadenas supermercadistas se puede comprobar, sin necesidad de análisis económicos profundos.

Como un aporte al posible desconocimiento oficial, es bueno citar los incrementos (remarcaciones) en los principales rubros económicos:

·         Verduras: entre el 15 y 20%

·         Frutas: entre 10 y 20%

·         Pan fresco: entre 10 y 15%

·         Fiambres, embutidos y conservas: entre 8 y 15%

·         Quesos: entre 9 y 22%

·         Pescados y congelados: entre 10 y 15%

·         Quesos: entre 10 y 19%

·         Indumentaria: entre 16 y 30%, y

·         Tarifas: entre 7 y 10%.

Estos datos resultan contundentes, donde los tiempos del ciudadano común corre por un carril, mientras que otros (en su ilusionada carrera presidencial), corre por otro.