Sab. 18. May 2024, Santa Fe - Argentina
Política

EL BRUJO PREPARA LA RETIRADA (Y FUTURO)

EL BRUJO PREPARA LA RETIRADA (Y FUTURO)

"Ya no sos mi Margarita…"

SANTA FE-ARGENTINA  (por Esteban D’Arret, PrensaMare)  Lo peor para los personajes más acostumbrados a ganar, es… cuando pierden. Porque todos los enemigos que fue cosechando en su triunfal carrera, logran aparecer en los medios para golpearlo. Así actúan todos: los personajes de ese tipo, los derrotados que se asemejan a él, y los medios que le dieron protección, y luego se reacomodan en su relato.

Esta es la situación que en su momento disfrutó, impuso y sufrió José López Rega. Por no tan raras coincidencias, es lo mismo que le tocó, y le toca afrontar a Marcos Peña. Vaya coincidencia, ambos con un similar apodo: Brujo.

La elección del 11 de agosto (elecciones PASO) expuso al ministro todoterreno macrista a convertirse en ‘el niño malo’ de la (pésima y dramática) película cuyo proncipalísimo protagonista es Mauricio Macri. Porque desde el macrismo, el radicalismo, los medios y los aliados políticos han encontrado en él al necesario “chivo expiatorio”.

Peña es acusado de ser el gran-responsable-gran de la pésima elección oficialista. Como si se tratara de un hecho mágico, que lo descubren en un día, sin haberse dado cuenta que por más de 3 años formó parte de un combo destructor.

Su destrato, soberbia, desprecio, ambición, irrespeto y atropello mostrado por muchísimos años lo encaramaron en el poder. Era un verdadero ‘peso pesado’ del poder macrista. No llegó a ese lugar de la noche a la mañana, y de manera sorprendente, sino porque fue un auténtico construtor del poder macrista –en general, y de su poder –en particular-.

Cuando el gobierno PRO-UCR-CC-ARI… se encuentra en retirada y a los manotazos de ahogado, se lo quiere responsabilizar de único culpable, como una forma de sintetizar y a la vez de liberar a su jefe, sus pares y sus subalternos políticos.

Todos sabían que Peña era un educado coleccionador de enemigos internos. Pero quienes lo sabían (políticos, empresarios, dirigentes, periodistas, industriales, religiosos, ecomerciantes…) preferían hacerse públicamente los desentendidos y buscaban sus favores o acuerdos para generar ingresos mejores en sus actividades.

Este Peña es el mismo que viene acompañando a Macri desde hace una pila de años; en el gobierno de la ciudad y en la presidencia. Se trata de un macrista puro, o duro; que estuvo desde el comienzo de este drama político nacional, que se llama Mauricio Macri.

Cuando Macri inicia su experiencia y estaba asociado con el colombo-argentino Francisco de Narváez, utilizaban a la Fundación Creer y Crecer. Fue allí que aparece Peña, un desconocido politólogo que había estudiado de una universidad privada. Y se pone a trabajar para crear el primer partido del macrismo: Compromiso por el Cambio. El cual luego daría paso al PRO.

Peña había trabajado en Poder Ciudadano y llegó a Macri a través de su amistad con otro joven, cuya madre conocía a Macri. Así fue que comenzó a aportar ideas y a ser tomado por Macri como un ‘guía’ político o su lazarillo. Ambos se entendían, aunque nunca llegaron a construir una amistad profunda. Fue una conjunción de intereses.

Ese estrechamiento fue generando ciertos resquemores en diferentes grupos del incipiente macrismo, pero a la vez, ello le iba sirviendo a Peña para “soldarse” con un Macri, que sin entender de política, comprendía que su guía le era de máxima utilidad.

Ese aprovechamiento de Peña, produjo que él fuera construyendo su propio poder personal, y a la vez, que Macri hiciera oídos sordos a quienes expresaban sus oposiciones a Peña.

Llegados a la presidencia fue designado en el importantísimo cargo de Jefe de Gabinete. Y pese a que en 2018 y 2019 al presidente le llegaron pedidos para que lo renunciara, él se mantuvo. Tal es la confianza de Macri en él, que en este último año fue el responsable de la campaña. Por lo que tras la derrota en las PASO, rápidamente salieron a pedir ‘su cabeza’.

Un Peña que logro la llegada de la desconocida (con brevísimo paso por la Democracia Cristiana) Gabriela Michetti, a la que apadrinó y encumbró. Y cómo… Un habituado a ejercer como ‘santo’, aunque sus dependientes estuvieran obligados a ejecutar acciones de ‘diablos’ (que él ideaba, organizaba, planificaba y… hacia ejecutar).

Su gran capacidad de construcción de poder lo supo realizar desde la Scretaría General del gobierno porteño, en la época de Macri. Edificó un poder piramidal que terminaba en Macri (y él). Los que acataban, eran sus subalternos políticos; los que se oponían iban quedando en el camino.

Con quien tuvo la capacidad de saber soportalo (aunque no lo quería) era al asesor Jaime Durán Barba. Ambos entendieron qué papel cumplían, cual era el poder propio, y convivieron (hipócritamente). Peña supo entender que el poder de este personaje no era de construcción política, sino de recomendación de un poder internacional…

Inclusive llegaron a entenderse a la perfección, pues el consultor bajaba la idea (o estrategia), y Peña establecía las tácticas para implementarla. Ambos tuvieron la ‘sabiduría’ de integrar (por un tiempo) al hiper-amigo de Macri, Nicolás Nicky Caputo. Ello les otorgó más fortalecimiento a sus poderes, y sirvió para que Macri dispusiera de un hombre propio, de su riñón, entre ellos, alejando de ambos cualquier duda o crítica que puediera provenir de terceros.

Fue así que con el paso del tiempo, y las victorias que le armaban los medios hegemónicos, fueron haciendo de Peña un irreemplazable. Lo que le permitió a él, ir creciendo en su poder e influencia sobre su jefe, a la vez que alejaba a contrincantes internos, sospechosos, y enemigos.

Peña llegó a decidir a qué periodista debía recibir Macri; qué artículos periodísticos leer; a que macrista escuchar; a quien invitar a reuniones políticas y/o privadas.

En esa constante construcción-lucha interna, no dudó en atacar y derrotar a Emilio Monzó. Un ambicioso y oportunista surgido del peronismo, que se macrizó a la perfección, llegó a la ‘mesa chioca’ del macrismo, pero… el brujo lo sacó de ella. Un destrato que dejó a Monzó enojadísimo, pero -lo peor- derrotadísimo políticamente.

Otra de las descalificadas ha sido la vicepresidenta Michetti, que ni siquiera reina. Es una figura decorativa, tanto para la oposición como el macrismo; podría considerarse un florero carísimo (por lo que cobra)… Para la gobernadora Maria Eugenia Vidal, con la que fue aliada, Peña es un enemigo, pues le impidió el desdoblamiento electoral en suelo bonaerense, y a la vez no pudo impulsar an Macri absolutamente nada que Peña no le autorizara.

Este Peña intocable, figurita difícil de los medios hegemónicos hace meses que no se da una vuelta (obligatoria) por el Congreso. Analiza su futuro, que políticamente no será bueno. De seguro que no va a existir en la herencia macrista. Mucho menos si quien toma la posta es Vidal…

Quizás Peña este analizando cual será su estrategia para no terminar deambulando por tribunales federales a partir del 2020. Va a tener que negociar mucho, porque ha dejado heridos por todos lados.