Vie. 01. Mar 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

QUÉ PASO CON EL POLICÍA ARSHAK KARHANYAN...?

QUÉ PASO CON EL POLICÍA ARSHAK KARHANYAN...?

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA (PrensaMare)  Sigue transcurriendo el tiempo y nada se sabe respecto a la desaparición del policía de la Ciudad, Arshak Karhanyan. Mientras las autoridades lideradas por el jefe de gobierno Horacio Rodríguez Larreta mantienen un asombroso silencio, su familia y allegados sostienen que su desaparición está directamente vinculada a su trabajo.

El hecho ocurrió en febrero del 2019, y se puede afirmar que desde la justicia –como dede el mismo poder político-administrativo porteño-, nada se avanzó en la investigación.

La causa no avanza y continúa caratulada como “averiguación”. Lo poco actuado se direccionó hacia los posibles motivos de la desaparición; osea: si se fue por decisión propia como la posibilidad de otras causales, pero sin avances efectivos.

Trabajaba en la división de Exposiciones y fue trasladado a la Comisaria 7. Nadie investiga nada, pero todo indica que ese cambio obedeció a “algo” que vio o se enteró (que no debía ver ni enterarse), y ello habría ‘afectado’ la relación con sus compañeros y/o con sus superiores. Ello se refuerza porque un compañero lo fue a visitar a su casa, y allí Karhanyan ‘algo’ le infomó, le contó, lo que generó que ese visitante inmediatamente se fuera.

Dentro de la causa, la Secretaria de Derechos Humanos de la Nación se presentó como querellante, en representación de la familia.

Qué se sabe de Karhanyan...? Que era una persona excelente, trabajador, respetado, inteligente y muy honesto. Le otorgaba máxima importancia a la familia y a la amistad.

Tenía 28 años, estudiaba Ingeniería Informática en la Universidad Tecnológica Nacional; vivía solo en un departamento alquilado en el Barrio de Caballito; trabajaba en la Policía de la Ciudad. Fue visto por última vez el 24 de febrero de 2019 luego del mediodía en un comercio.

Se comprobó que en el mismo compró una pala de punta, en una jornada de franco. Al día siguiente Tigran Karhanyan –su hermano- pasó a visitarlo por el departamento, pero nadie atendió. Sin tener novedades suyas, a las 48 horas hizo la denuncia.

Tal situación la expuso en la misma comisaría donde trabajaba su hermano Arshak; allí le recomendaron que esperara hasta la madrugada del miércoles (el día en que volvía a servicio después de su franco).

Le había transmitido a su familia una cierta incomodidad laboral. Se sentía mal, y la situación empeoró cuando sufrió el cambio de destino. Debía hacer guardia todas las noches; le cambiaban los horarios; eso le afectaba poder asistir a la Facultad; y no le otorgaban franco ante los exámenes.

Nadie en su familia cree que se haya marchado por decisión propia, abandonando estudio, familia, trabajo, su nueva moto. Llama la atención la poca importancia que la Policía porteña otorgó a su búsqueda. En el policial Hospital Churruca impidieron que sean colocados papel oficio con su fotografía en las paredes.

Victoria Montenegro, legisladora porteña del Frente de Todos, denunció la directa responsabilidad del gobierno porteño en la desaparición. La investigación está en manos del juez en lo Criminal y Correccional 27 Alberto Baños. El mismo –sin justificación alguna-, demoró meses en autorizar a la familia a ser querellante.

Desde la Dirección nacional de Políticas contra la Violencia Institucional de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Mariano Przybylski, solicitó ser aceptado como querellante. Reclamó además, el pase de la causa a la Justicia Federal, para investigar el hecho bajo la hipótesis de “desaparición forzada”.

Se está ante un hecho gravísimo, donde los responsables ideológicos del hecho evitaron por todos los medios que el cuerpo apareciera. Ni siquiera se arriesgaron a que el cuerpo de Karhanyan apareciera en medio de un montaje. Por ejemplo, un ‘suicidio’, o un ‘intento de robo’, un ‘accidente’, o un ‘crimen’.

‘Algo’ ha forzado a que lo desaparecieran en plena democracia. Aunque algunos sospechan que también ese final haya sido un envío de mensaje para otros en el cuerpo policial porteño.

Los últimos instantes...

El 24 de febrero de 2019, el policía Leonel Herba (compañero de Karhanyan) en Exposiciones se llega al domicilio. Tras apretar el timbre, atiende Karhanyan y conversan por 36 minutos en la vereda.

Luego de despedirse, Karhanyan ingresa, toma su arma reglamentaria, la placa policial, y la tarjeta de débito y sale. Queda registrado (una hora después) en las cámaras de seguridad del cajero Link (de la estación Primera Junta de la Línea A), a diez cuadras de su casa. Retira $ 2000 y cambia su clave.

Camina hasta avenida Rivadavia y Paysandú; ingresa a un local Easy y compra una pala. Paga en efectivo y la guardia en su mochila. De allí en adelante se pierde su rastro. Para qué era la pala, si no la iba a usar en su departamento...? Adónde iría a utilizarla...? Qué pensaba encontrar si la pala sería usada para buscar en la tierra...?

La Fiscalía pidió preservar todas las cámaras que estaban a 5 cuadras del local Easy y de la casa de Karhanyan. Posteriormente piden las imágenes del día y hora de la desaparición, y la Policía de la Ciudad remite a la Fiscalía las de 2 días después (¿?). Así, los registros de las cámaras de seguridad más importantes no existen.

Para peor, el primer rastrillaje policial duró pocos minutos y con poco personal (¿?).

Respecto al peritaje sobre el celular personal de Karhanyan, la tarea fue efectuada por Cibercrimen de la Policía de la Ciudad. Inexplicablemente devolvieron el celular Iphone con un papel que decía: “desactivado”. De esa forma, no se pudo saber con quién habló en los días en los que desapareció.

Fue una situación llamativa, que llevó al fiscal Santiago Vismara a realizar peritajes con intervención de otras fuerzas de seguridad, descubriéndose que el procedimiento fue mal hecho. Que hubo una posible ‘manipulación’ que hizo desaparecer el contenido original del teléfono (¿?).

Los allanamientos dispuestos no aportaron nada. Deberían investigarse a efectivos de la Policía de la Ciudad, al entenderse que cometieron sugestivos ‘errores’. Debería investigarse a Leonel Herba, que fue la última persona que vio con vida y conversó con Karhanyan. Ocurre que Herba habría incurrido en contradicciones entre lo que declaró y lo que declaró su pareja, Jazmín Soto. Además, existen audios de conversaciones telefónicas con indicios de conductas de presunto encubrimiento.

Pero además...

Surgen otros elementos que resultan de importancia. Uno de ellos, que Karhanyan había sido contundente con algunos compañeros (y amigos y familiares) respecto a que convivía con compañeros de trabajo que “robaban” y que “hacían negocios”.

Otro, que al momento de conversar con su visitante Herba, Karhanyan vestía un pantalón jogging. Tras finalizar la conversación e ingresar al inmueble se cambia y sale vistiendo un pantalón de vestir; posiblemente para poder ‘disimular’ la portación de la pistola reglamentaria. Usualmente cuando Karhanyan salía vistiendo de civil no portaba su arma (pero en este caso –al parecer- decidió llevarla).

Además, cuando estuvo en Cibercrimen debió revisar las cámaras del caso del suicidio del fiscal Natalio Alberto Nisman. Allí, sus superiores le indicaron que en el acta omitiera uno de los aparatos revisados. Pero él no lo aceptó.

El arma reglamentaria, la placa policial, y la tarjeta de débito nunca fueron halladas.

Su familia encontró el inmueble ordenado de una forma como si Karhanyan regresaría. Nada indicaba que pensaba ausentarse por un tiempo o para siempre. Dejó su computadora prendida y los 2 celulares. Su moto estacionada en la vereda (y sin cadena de seguridad).

Todos los sucesos y la decisión política de Horacio Rodríguez Larreta de ocultar el hecho, ni siquiera para ‘usarlo políticamente’, indica que se está ante un caso gravísimo. De allí que los ‘errores’ en la investigación policial, no son casuales, sino que forman parte de un todo dentro de un plan para que nada se esclarezca.

No es casual que el 28-4-2021, el juez Baños rechazara la solicitud de cambio de carátula a “desaparición forzada”.

La madre de Karhanyan fue recibida por el presidente Alberto Fernández en la Casa Rosada. Pero nada se avanzó; que desde los ministerios de Justicia y de Seguridad anunciaran que se elevaba a 5 millones de pesos la recompensa por datos sobre el desaparecido, es nada.