Mie. 17. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

A VOS, MEQUETREFE QUE MANCHÁS LA PELOTA... (Rodolfo O. Gianfelici)

A VOS, MEQUETREFE QUE MANCHÁS LA PELOTA... (Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Alfredo Di Stéfano, Omar Sívori, Diego Maradona, Lionel Messi; expresiones del más bello fútbol unidos por la italianidad de origen.

Cuatro expresiones de diferentes etapas del fútbol argentino hacia el país y el mundo.

Dueños de las magias con pelotas de gajos rectangulares y amarronadas; con octógonos blancos y negros; de materiales futuristas, con pesos y colores carnavalescos y ciertos movimientos impredecibles...

Pero –por si todo ello fuera poco-, procedentes del interior de lo más popular de las sociedades argentinas.

Magos alegrantes de lo inesperado, que trascendieron sus primeras camisetas para convertirse en jugadores de todos. Si, de todos los argentinos. Admirados, reconocidos, envidiados por el resto del mundo.

Nacidos, formados, desarrollados y contenidos por clubes. Simplemente por clubes, sin necesidad ni imaginación del mercantilismo que el paso de las décadas impodría a fuerza de negocios, extorsiones, matufias, negociados, escándalos, y sumisiones.

Clubes creados por seres simples, anónimos, sencillos, humildes que imaginaban lugares de encuentro, de igualdad, de integración, de solidaridad. Con primeros asistentes y edificadores surgidos de la inmigración, y la imaginación de argentinos idealizando un futuro mejor. Aunando esfuerzos y sin divisiones.

Argentina mostrando al mundo sus clubes contenedores, formadores, educadores, que desde hace años resiste el embate del peor de los filibusteros, hijo de inmigrante –vaya paradoja-, disfrazado de “empresario”.

Un embate que encuentra en pleno verano del 2024, a un pequeño mequetrefe, vendedor de ilusiones descerebradas, agresivo, retrógrado; apenas un simple esclavo colonizado al que disfrazaron de “lo nuevo”.

Estamos ante un momento histórico para el fútbol argentino. O se defiende el sistema de clubes, o se claudica y se mercantiliza todo lo imaginado y construido por más de un siglo por cientos de miles, millones de personas de barrio, dirigentes, simpatizantes, hinchas, fanáticos, honestos periodistas y honestos políticos.

En el ambiente futbolero, el defender los clubes contenedores y formadores es resistir a lo peor del sistema capitalista. Es evitar que bajo la excusa de “las inversiones”, “la competitividad”, “el crecimiento” y hasta “los triunfos”, se apropien de lo que no les pertenece.

Di Stéfano, Sívori, Maradona y Messi están de un lado; junto a ellos los chicos contenidos, ayudados, formados, educados en los clubes.

Del otro lado el mafioso hijo del inmigrante; hijo del “exitoso empresario” ladrón de guantes blancos manchados de sangre. Un hijo al que también instalaron como un “exitoso empresario”, que devenido en político mostró cómo podía imitar a su padre y ser un delincuente de guantes blancos manchados por las sucias acciones fondomonetaristas, evasoras y lavadores.

También de este lado el mequetrefe; simple hijo y hermano ideológico de lo más asqueante de la dirigencia argentina.

Podrá sonar panfletario: No a los clubes transformados en sociedades anónimas, para enriquecimiento de “empresarios” locales, que –más tarde o más temprano- terminarán siendo absorvidos y comprados por el poder financiero internacional.

Sonó panfletario...? Bueno, puede ser; pero quien quiera oir, que oiga (mequetrefe: vamos a resistir; Juan Román Riquelme ya ha dado la primera y más contundente muestra).