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Opinión

MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO (Carlos P. Morales)

MONSEÑOR OSCAR ARNULFO ROMERO (Carlos P. Morales)

CARACAS-VENEZUELA (por Dr Carlos Pérez Morales) 

“Quisiera hacer un llamado de manera especial a los hombres del ejército, y en particular

a las tropas de la Guardia Nacional, la policía

y las guarniciones. Hermanos a nuestro propio pueblo,

ustedes pertenecen

 Matas a tus propios hermanos campesinos;

 y ante una orden de matar que es dada por un hombre, debe prevalecer que es dada por un hombre, debe prevalecer la ley de Dios que dice ‘¡No mates’.

Mons. Romero

El arzobispo de El Salvador, Mons. Oscar Arnulfo Romero fue un verdadero pastor mártir de la Iglesia.  Mons. Óscar Romero fue nombrado Arzobispo de San Salvador por el Papa Pablo VI el 8 de febrero de 1977. Desde ese momento inició su defensa de los derechos humanos en medio de una naciente guerra civil entre la guerrilla de izquierda y el gobierno de extrema derecha. Mons. Romero estudió primero con claretianos, y luego ingresó muy joven en el Seminario Menor de San Miguel, capital del departamento homónimo. De allí pasó en 1937 al Colegio Pío

Latinoamericano de Roma, donde se formó con jesuitas, aunque no llegó a licenciarse en teología, fue ordenado sacerdote 1942.

En la década de los '70, a su vuelta de su formación en Roma, Romero comenzó su carrera eclesiástica en su país, El Salvador. Desde que fue nombrado Arzobispo de San Salvador ahondó en sus discursos contra la violencia que asolaba su nación. Mons. Romero no se cansó de denunciar y condenar repetidamente los violentos ataques contra la Iglesia y los salvadoreños que continuamente hacía la dictadura que gobernaba en El Salvador. Desde el púlpito defendió encarecidamente los derechos humanos y denunció con nombre propio a quienes pasaban por encima de ellos. Su trabajo eclesiástico podemos resumirlo como una misión para los pobres, los desvalidos y contra la violencia ejercida por la dictadura salvadoreña.

En una ocasión trató de buscar respaldo en el Vaticano. Entonces al papa ultraconservador Juan Pablo II, se le negó su acceso. Mons. Romero consiguió por si sólo una reunión con el papa, porque el mismo se la solicitó en la plaza de San Pedro. Luego de exponerle el caso de la violencia en El Salvador, el papa no lo respaldó porque tenía "evidencia" de que Mons. era un revolucionario. Nada más lejos de la verdad.  Se trataba de la lucha no violenta contra la dictadura. Con su lucha verbal y no violenta contra la dictadura lo convirtió en un enemigo de su criminal gobierno y de la clase adinerada de El Salvador.

Presidió la Conferencia Episcopal salvadoreña y fue doctor honoris causa por las Universidades de Lovaina y Georgetown.

Por la naturaleza de su fe y su trabajo eclesial con su protesta contra el mal, fue declarado Beato por el papa Francisco.

Fue asesinado el 24 de marzo de 1980 por cuatro desconocidos relacionados con grupos de ultraderecha en San Salvador, mientras celebraba la misa. Por la naturaleza de su fe y su trabajo eclesial con su protesta contra el mal, fue declarado Santo por el papa Francisco.

Muchos lo llaman como "Mons. Romero, de América".