Lun. 22. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Editorial

SANTA FE NO ES UNA FIESTA (por Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE NO ES UNA FIESTA (por Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  El 2022 ‘ya fue’, y se está a ‘un paso’ del clave 2023. Por ello cada fuerza política, desde sus sectores internos, hacen sus juegos tratando de mejor posicionarse ante las elecciones Paso, y generales provinciales y nacionales del año venidero.

Es claro que no todos corren en la misma pista. Porque el odio antiperonista, concentrado en Juntos por el Cambio y el socialismo, lanzaron su política de desgaste, ataque y desestabilización política (a nivel provincial y nacional) desde hace años. Concretamente en medio de la pandemia...

Tras ello, se dispusieron a dar clases de economía y productividad, cuando –unos por acción y otros por inacción-, llevaron al país a una verdadera catástrofe económico-productiva (2015-2019).

Como si hubieran llegado recién al país y sin hacerse cargo de lo hecho en esos 4 destructores años, aparecen pretendiendo enseñar cómo gobernar.

Pero circunscribiéndonos al territorio santafesino, tuvieron ‘campo orégano’, porque la gestión del gobernador Omar Perotti es demasiado –extremadamente- débil, y haciendo agua por varios flancos.

Tanto es así que ello le ha dado la posibilidad a que personajes como Maximiliano Pullaro, Miguel Del Sel, José Corral y hasta Amalia Granata (¡), aparezcan ‘como si nada’, a opinar, atacar y ofrecer ‘ideas’...

Dentro de esa ofensiva generalizada de la derecha, el neoliberalismo y los aparentes ‘progres’, germinó la idea del autodenominado ‘frente de frentes’. Algo así como un rejuntamiento de todo lo que huela a antiperonismo hecho y (ultra)derecho.

Pretenden unir a todos “contra el peronismo”. Una propuesta surgida desde los radicales (UCR), acompañada por el PRO, y sus aliados afines ideológicamente, entre los cuales se han ‘colado’ dirigentes del socialismo santafesino.

Efectivamente: Este sector que se muestra con una cierta visión ‘internacional’, muy lejos de exponentes del socialismo como Ernesto Guevara, Fidel Castro, Daniel Ortega, Evo Morales, Miguel Enriquez, Hugo Chávez o Jorge Zabalza –por citar solo algunos representantes del socialismo regional-, negocia sumarse a ese ‘frente de frentes’.

Con lo cual, quienes se consideran destinatarios de crear una ‘tercera alternativa’ (provincial), no dudan en sentarse y buscar algún tipo de acuerdo con lo más reaccionario, derechista, antinacional y antipopular de la políca santafesina.

En cierta forma se entiende. No es casual que este ‘socialismo’ esté íntimamente ligado al socialismo internacional (concretamente el europeo) que está al frente del FMI, y forman parte de la mismísima OTAN (¡)...

Nada es casual y todo tiene que ver con todo.

Ante semejante panorama, donde el ‘progresismo’ terminaría en alianza y conducido por la derecha (de la UCR y el PRO), ha aparecido el socialista Eduardo Di Pollina, tratando de establecer un límite para dicha fuerza.

Lo hace desde el sector que conduce –Bases-, y en total soledad dirigencial. Porque el ‘pragmatismo’ (así se llama la claudicación...?) de dirigentes como Antonio Bonfatti, Mónica Fein, Enrique Estévez y Clara García, los lleva a tener infinidad de “coincidencias” con el macrista Gabriel Chumpitaz y con Maximiliano Pullaro. Claro: los une el antiperonismo; y en el caso del último, el haber sido el responsable de ejecutar la política de seguridad del gobierno de Miguel Lifschitz..

El tema está claro para la UCR y el PRO; porque entre ellos ideológicamente- ya no existen diferencias algunas. En cuanto a las diferencias que tendría con ellos el socialismo, se debe decir que no existen. Lo único que los diferencia es el gastado discurso ‘progre’ utilizado por los últimos.

Pero fundamentalmente, en que el haberse quedado sin administrar la provincia, les impide “hacer política”. Porque el socialismo en sus tres gestiones (Hermes Binner, Antonio Bonfatti y Miguel Lifschitz) se caracterizó por tomar el estado provincial como un botín de guerra.

Llenaron la administración de militantes, amigos, amigas, amigotes/as y afines; utilizaron el estado para ‘garantizar’ militancia (¿?). Y sin esos recursos se les terminaron las “ideas” e ingresaron en un claro retroceso. De allí que necesitan imperiosamente regresar a la gestión (y los presupuestos).

Es así que en esa búsqueda de “las cajas provincial y/o municipales”, no dudan en aceptar (dicen que ‘temporalmente’), aliarse con lo más reaccionario de la provincia. En definitiva: imitan lo que sus amigos europeos hicieron décadas atrás; cediendo, hasta terminar ser conducidos desde Washington.

Habrá que ver si Pollina y algunos sectores (muy minoritarios) del radicalismo terminan por aceptar las ‘explicaciones’ de los pragmáticos (Bonfatti, Fein, García, Estévez...) y se encolumnan tras sus jefes derechistas y neoliberales, o si –por el contrario-, entienden que pueden aportar desde otra opción.

La respuesta la tienen ellos; de no hacerlo, alimentarán la conocida ‘fiesta’ socialista (2007-2019) y pueden observar cual es la actual realidad europea (y pensar en su futuro)...