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TE ACORDÁS DE... VALENTINA ?

TE ACORDÁS DE... VALENTINA ?

SANTA FE-ARGENTINA  (archivo de PrensaMare)  Posiblemente muchos no sepan que existió una pionera en el tema chimentos del espectáculo, a la que se la conocía familiarmente como Valentina.

Se llamaba Valentina Gestro de Pozzo; nacida en la Ciudad de Buenos Aires, el 9 de enero de 1914.

Fue una reconocida periodista de espectáculos, que falleció el 30 de abril de 2011.

Con solo 19 años -en 1933-, inició su carrera en el periodismo gráfico,​ redactando notas sociales. Posteriormente incursionó en la radiofonía; pero el ‘salto grande a la popularidad’ lo dio con la televisión.

En la misma década de 1950 comenzó a constuir su popularidad. Trabajó junto a Emilio Ariño y luego se sumó –como columnista- en uno de los programas más reconocidos de la década siguiente: "Buenas tardes, mucho gusto".

Más tarde llegarían "Mujeres a la hora del té" –que condujo-, y "Matinée". Se retiró en 1987; aunque en el año 2000 –con 86 años-, fue columnista de "Movete" (programa de Carmen Barbieri).​

Formó parte de la Asociación de Cronistas Cinematográficos de Argentina a la que se integró en 1950 -8 años después de su creación-.

Cuando murió –tras estar internada- tenía 97 años; ocurrió el 30 de abril de 2011.

Una declaración suya la pintaba de cuerpo entero: «Dicen que soy la precursora de los chimentos en televisión. Pero lo que hacía dista mucho de lo que se hace ahora. La gran diferencia es que, en mi caso, no importaba tanto qué decía, sino cómo lo decía. Yo me preocupé por marcar un estilo. Mi éxito radicó en la manera de contar: sin golpes bajos, sin invadir la privacidad del otro, sin lastimar, informando, con un tono coloquial, como de vecina. Voy a decir algo que va a sorprender: a mí "el chimento" nunca me interesó, pero siempre supe qué era lo que le gustaba a la gente. Y en eso ponía todo: iba a los estrenos, a las filmaciones, veía cómo se comportaban los famosos, cómo se vestían. Pero me quedaba con lo que hacían públicamente... Jamás me metí en "camas ajenas" como hacen ahora. Nunca tuve relaciones de amistad con los actores. Es más, alguna que otra vez me hice de enemigos. Pero yo hablaba para el público. Ahora, en cambio, veo que los conductores de los ciclos del espectáculo son muy "autorreferenciales", con algo de "egocentrismo". Y a veces se mueven en función de sus vínculos con los famosos: se pelean, se amigan... es un negocio muy evidente. Lo cierto es que son productos de estos tiempos despiadados, irrespetuosos. De todos modos, no son programas que me devore. Prefiero ver televisión de noche y leer de día” (Clarín, 5-9-1999).