Mie. 28. Set 2022, Santa Fe - Argentina
PrensaMare en el mundo

MÁS SOBRE EL FMI EN ARGENTINA (Rodolfo O. Gianfelici)

MÁS SOBRE EL FMI EN ARGENTINA (Rodolfo O. Gianfelici)

https://suramericapress.com/mas-sobre-el-fmi-en-argentina/

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare) Que Donald Trump haya decidido presionar al FMI para que le otorgara el mega-préstamo a Mauricio Macri, era entendible. Defendía sus intereses geopolíticos y consolidaba la dependencia de Argentina. Tan sencillo como práctico.

Los informes del organismo eran contrarios a la factibilidad para acceder al mismo. Pero la orden ‘de arriba’ no era broma y se cumplió. Así, Mauricio Macri logró que su gobierno no estallara en mil pedazos y postergó el problema para más adelante. Lo que le permitía encarar su ambición re-eleccionista con grandes ilusiones (propias y de quienes lo sostenían).

El tema fue que el dinero ingresado no sirvió para reactivar la economía, que siguió cayendo. Ocurrió que esos U$S 44.149 millones aportados por las arcas fondomonetaristas (como lo probó un análisis del mismo, meses después), no se usaron para lo que debían.

No existió reestructuración de deuda; no se controlaron los capitales; no se trabajó ni mejoró el déficit fiscal. El dinero se usó para una escandalosa y delictiva maniobra de… fuga de capitales (de la que se beneficiaron los amigos, quienes lo sostenían, y los sectores sociales que representaba el presidente Macri).

Dentro del FMI existieron oposiciones al préstamo, y mucho más al elevado monto. Pero el poder de peso (y de voto) de EEUU se encargó de imponer su criterio. Una vez más quedó al descubierto que el FMI no es un organismo ‘económico’, ‘imparcial’ o ‘técnico’, sino una fortísima herramienta político-económico-financiera del poder dominante anglosajón.

Salvo que Macri no pudo ganar las elecciones, el resto, a los poderes dominantes le salió ‘redondo’.

Lograron que el FMI retorne a Argentina; le instalaron una auditoría; le fijarán las políticas económicas; le crearon una sensacional nueva deuda; le establecieron vencimientos cercanísimos (impagables); hicieron sus negocios fugándose el dinero; le dejaron la deuda (que deberá pagarse: si o si) al país…

La irresponsabilidad y traición a la patria de Macri y su funcionariado fue extremo, al hiper-endeudar al país, dejándole compromisos incumplibles. Y aquí está –posiblemente- uno de los puntos principales del préstamo.

Porque Macri firmó un acuerdo que se trató un verdadero programa de bombas de tiempo a comenzar a estallar en breve. Si él ganaba las elecciones de 2019, no iba a tener problema en “renegociar” sus compromisos impagables (pago de U$S 19.000 en 2022 y pago de más de U$S 20.000 para 2023, por ejemplo…), tomando más deuda y haciéndola crecer irresponsablamente.

Por ello, él mismo dice que podía “arreglar la deuda en cinco minutos”. Porque no defiende los intereses nacionales, sino que simplemente se limitó (y limitará) a aceptar lo que ponen sobre la mesa los acreedores…

Fue así que tras perder en 2019, Macri le dejó el camino minado a Alberto Fernández, ganador de las elecciones.

Allí el nuevo mandatario cometió el mayor de los errores. Porque al asumir debía exponer de manera clara la maniobra de Macri, aprovechando el impulso del triunfo. Lejos de ello, recibió a libro cerrado y ‘protestando’ por esa herencia dejada por Macri y sus socios, pero terminó cayendo en el juego del sistema, al convertirse en un “opinador” mediático.

Fernández y su funcionariado, terminaron perdiéndose en la maraña de periodistas; políticos macristas, radicales, coalicionistas, antiperonistas, y aristas; los neoliberales; opinadores y ‘economistas’ que han tenido y tienen un trato privilegiado (en cantidad y calidad) en los medios.

Así, el presidente y sus colaboradores se diluyeron entre dimes y diretes, convirtiendo el tema político (de la deuda) en una discusión economicista que al grueso de la sociedad no le interesa ni entiende.

De la misma forma que a Fernández –de corazón profesor universitario-, le encantó mostrarse periódicamente ante los medios explicando el problema de la pandemia –a la inversa-,n en el tema con FMI ‘se olvidó’ de hacer lo mismo (y nada más que con la deuda externa…).

De esa forma, así como terminó cansando a televidentes y oyentes, sobre sus exposiciones sanitaristas, excluyó a los mismos ciudadanos del explicarles el problema principalísimo del país. Donde –no es un dato menor-, ellos serán (como sus hijos, nietos y bisnietos…) quienes deberán afrontar el pago de semejante deuda…

Fue un simple error comunicacional…?

No; en absoluto. Fue una decisión política, para mantener el tema ‘encerrado’ en una discusión técnica para una ínfima minoría de políticos y funcionarios. Se excluyó decididamente al pueblo (imitando a Macri al tomar el endeudamiento).

Acaso se pretendía que el pueblo discutiera sobre la deuda en las plazas y parques, como suele plantear algún sector de la delirante izquierda…?

No; en absoluto. Simplemente ante la gravedad de la situación, donde el nuevo gobierno estaba con la soga al cuello, y parado sobre un banquito que se movía, Fernández debería haber “bajado” el tema y exponerlo ante la sociecad en su conjunto. Para que todos -absolutamente todos- lo entendieran; de esa forma se conectaba con la sociedad; buscaba apoyo en la misma; y rompía la maniobra de Macri (endeudador) y de los poderosos.

Cómo podía hacer ello…?

Utilizando al Partido Justicialista, al Frente de Todos, a los legisladores, a los gremios y a las organizaciones intermedias.

Debía informar y generar el debate; para que quienes serán los pagadores supieran cual era el estado de (grave) situación, y se generaran respuestas. Lo cual permitiría mostrar al FMI un frente interno, un respaldo social y un camino negociador.

Ello le hubiera posibilitado a Fernández aquietar y “bajarse del banquito” (que se le movía); discutir con respaldo popular y con una muestra de defensa de los intereses nacionales y populares para que el mundo lo viera.

Lo cual –en camino de convertirse en un “mal ejemplo” para otros deudores-, hubiera obligado al FMI a negociar desde otra posición (menor) de fuerza.

Alguien plantea “patear el tablero” y no pagar la deuda…?

No; en absoluto. No existe margen ni realidad en el mundo, como para semejante bravuconada.

Pero el tema es que Fernández aceptó mansamente ‘competir’ dentro del campo de juego del enemigo, con las reglas del enemigo y con el reloj controlado –además- por el mismo enemigo.

Ante semejante panorama era sencillo esperar el resultado que al final se produjo…

Todo ello ocurrido en medio de una pandemia, donde los endeudadores (2015-2019) se alinearon lisa y llanamente como opositores, contando con la ayuda inestimable de los poderosos medios comunicacionales. Los mismos medios a los que Fernández no ha querido afectar retornando a la anterior Ley de Medios, o una mejora a la actual situación… Los mismos medios que fueron cómplices del macrismo (2015-2019) en la presidencia; y del macrismo derrotado (2019-2022).

Fue un error presidencial?

No; en absoluto. Fue una clara decisión política. Tan clara como que esos medios que golpean a diario la gestión peronista -surgida en 2019-, han aumentado sustancialmente sus ingresos con pautas publicitarias oficiales en estos años…

O lo que es lo mismo: Fernández y su funcionariado decidieron que los contribuyentes que pagan la publicidad oficial, deban asistir a diario a que le instalen los temas de discusión, los temas de interés, y el continuo desgaste a sus pocas políticas que generan.

Así, se ha llegado al resultado esperado, con la oposición –en general- ‘aceptando’ el acuerdo; con las patronales ‘aceptando’ el acuerdo; con el poder financiero ‘aceptando’ el acuerdo; con el poder comunicacional ‘aceptando’ el acuerdo.

Con apenas alguna oposición –sin demasiada fuerza- rechazando el acuerdo desde dentro del peronismo. Un rechazo –por cierto- con escasa voz, y nulo voto. Casi como un “no” testimonial y como para mostrar la existencia de ciertos matices dentro del oficialismo gobernante.

Con un acuerdo del que se conoce poco y nada, pero donde todos se han preocupado por afirmar que no exije ‘ajustes’, ni ‘devaluaciones’, ni ‘privatizaciones’, ni ‘reformas laborales’… En suma, un acuerdo del que todos descreen, porque justamente el FMI es un claro exponente mundial en exigir todo ello…

Un acuerdo del que no se conoce nada (mucho menos la ‘letra chica’) pero del que se han encargado de instalar que ha sido “lo mejor que se podía obtener”.

Bueno, bueno… eso depende de cuáles eran las espectativas de negociación… (que es otra cosa).

Lo único cierto es que dentro del juego negociador establecido por los poderes dominantes y aceptados jugar por Fernández, lo que se ha logrado es garantizar (por un tiempo) la gobernabilidad. Pero ello significa ni más ni menos, que hacer (de otra forma) lo que hubiera hecho Mauricio Macri… Postergar el problema para más adelante.

Porque este acuerdo no garantiza solucionar ninguno de todos los problemas que existían antes que el FMI volviera al país, ni mucho menos los que se agravaron con este ‘retorno triunfal’, al compás de los cánticos obamistas de: “Si, se puede…”.

Lo único que podría decirse que ha sido ‘positivo’, es lo referido a que el escándalo de Macri ha sido tan grande y mundial, que el mismísimo FMI se vio obligado a realizar una “revisión” interna, y elaborar un informe. Concluyéndose en que se asitió a una escandalosa mega-maniobra de estafa al país y de un negociado de fuga de dineros, donde los argentinos han sido obligados a quedarse con una deuda que no tomaron, ni ‘disfrutaron’.

Un hecho inédito para el mundo y la historia de los usureros mundiales y los endeudados países colonizados.

Una oportunidad que no se supo (en realidad: no se quiso) aprovechar para que –sirviendo de ejemplo mundial-, se pudiera negociar teniendo como objetivo lograr sustanciales mejoras para el país.

La tibieza política de un gobierno que no ha querido y/o podido dar respuestas a las ilusiones y esperanzas de quienes lo eligieron en el 2019, llevaron al resultado electoral del 2021. En esas elecciones legislativas, el gobierno nacional sufrió un claro revés interno. Porque no creció la oposición, sino que el peronismo perdió amplios apoyos sociales.

Con semejante antecedente, Fernández y su funcionariado no aprendieron. Y este acuerdo es la mejor demostración en el sentido que han repetido el error. Lo que significa que ‘preparan’ al peronismo para una derrota en las presidenciales, legislativas y provinciales del 2023. O lo que es lo mismo… para consolidar el lamentable bipartidismo.

Todo indica que con este accionar gobernante, va a resultar muy difícil que el peronismo (con el Frente de Todos) pueda volver a ganar. Lo más probable es que llegue al gobierno nuevamente el antiperonismo (de la mano de Juntos por el Cambio, el macrismo, sus aliados radicales y demás) para gobernar un país al cual el peronismo (Fernández) le ha dejado un acuerdo con el FMI como hubiera formalizado… Macri.

Lo que significará abrirle la puerta a una nueva etapa de achicamiento del país, con una Etapa II a lo hecho entre 2015 y 2019. Lo que no sería –ni más ni menos- que un agudizamiento del achicamiento que sufrió el país en ese período de gobierno de Macri.

Con lo cual se agravarán los problemas para el grueso de la sociedad, y estaríamos ante un panorama peor al de diciembre de 2019 (cuando se fue Macri y asumió Fernández), pero 4 años más tarde…


Texto completo en: https://suramericapress.com/mas-sobre-el-fmi-en-argentina/