Dom. 14. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

MACRI: PEOR DE LO MISMO (Rodolfo O. Gianfelici)

MACRI: PEOR DE LO MISMO (Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Recientemente Mauricio Macri dio a conocer sus ‘ideas’ para el futuro inmediato, teniendo en cuenta las elecciones presidenciales del 2023.

Se trata de promesas de campaña, aunque todavía no se sabe públicamente, si él será el candidato, o lo serán Horacio Rodríguez Larreta, Patricia Bullrich o algún/a tapado/a.

Pero lo cierto es que Macri marca la cancha con sus ‘ideas’, buscando asumar seguidores y votos, apostando por más neoliberalismo, destrucción del país, y pérdida de derechos para los ciudadanos. Sus propuestas las escribió en su nuevo libro -"Para qué"-, del que ha dado a conocer un capítulo.

Allí enumera las medidas que adoptará si vuelve a la presidencia. Es más de lo mismo que hizo (y de lo que no pudo hacer): más privatizaciones, despidos masivos, apertura a las importaciones, reformas en lo laboral, sindical, previsional y fiscal.

Y su ‘frutilla’ será criminalizar la protesta, porque “el derecho de protesta debe encontrar un límite”.

Macri, el hombre de la reposera; el que califica a la sociedad argentina como “la más fracasada” del mundo; el que desprecia la educación pública; el que gobernó para sus amigos/amigas/socios, considera que tiene la fórmula para cambiar el país.

Lo anticipado en el libro es el capítulo 25, titulado “Segundo tiempo”.

Advirtió que se trata de una tarea “de largo aliento” sobre cómo dar “un giro de 180 grados en materia de política económica” acorde a lo que demanda “el mundo”. Es así que sostuvo que “el segundo tiempo va a exigir mucho de la sociedad”, en un plazo corto y sin anestesias, porque “el próximo gobierno será más fuerte”.

“Su fortaleza requerirá que las reformas estructurales se sancionen en las primeras horas”. Con lo cual anticipa dejar de lado el “gradualismo” que –admitió-, “fue producto de nuestra debilidad” entres 2015 y 2019.

Puso en claro que su gestión estará sustentada en una “reducción drástica del gasto público”, lo que significa depidos masivos. Tanto es así que “Cada ministerio, cada área, cada repartición pública deberá impulsar todas las reducciones que sean necesarias de manera urgente e inmediata”.

Agregando que “Existe una larga lista de empresas públicas que deberán pasar a ser gestionadas por el sector privado sin excepciones, o que deberán ser eliminadas”. Lo que demuestra que continúa creciendo su pensamiento destructivo del Estado.

Inclusive promete “Construir una economía abierta y aprovechar las oportunidades que tenemos en el mundo para nuestros productos, sin que esto se traduzca en subsidios”. Lo que significa apostar por eliminar la industria nacional.

Para lo cual “El nuevo gobierno no estará en condiciones de seguir defendiendo el proteccionismo a costa de los bolsillos de los consumidores”; en otras palabras: apertura total de importaciones, para beneficio de otros países que podrán garantizar trabajo para producir productos que deberán consumir los argentinos... desocupados.

Fue así que sin inmutarse sentenció que “Nuestras industrias tienen que saber que su tiempo para ser competitivas está llegando a su fin”...

Apostando por una regresión a la explotación laboral y el abandono de los derechos laborales y previsionales, afirmó que “Debemos tener la valentía de terminar de inmediato con legislaciones obsoletas en materia laboral, sindical, previsional y fiscal”. Parece increíble, pero habla de ‘valentía’ para imponer el hambre, la desocuapación y el abandono de ciudadanos...

Inclusive se sabe que Macri y sus asesores han venido ‘trabajando’ en una idea de regresar al sistema jubilatorio privado; a las nefastas AFJP.

Coincidiendo claramente con sus propuestas, han mantenido silencio sobre ellas, Rodríguez Larreta, Bullrich y todo el arco de aliados menores, que van desde el radicalismo, al ARI, pasando por la Coalición Cívica de Elisa Carrió y el radical Facundo Manes.

Lo que significa que todos –absolutamente todos- coinciden con las ideas de su conductor, en cuanto a destruir el Estado, la industria nacional, los derechos laborales, y de avanzar con la persecución de quienes protesten y se opongan a sus ideas.

Mostrándose como un ‘preocupado’ ante los cortes de circulación de tránsito y las protestas callejeras. Sostuvo que en estos tiempos la sociedad ha sido “demasiado tolerantes con aquellos grupos que le complican la vida... Tendremos que replantearnos, la sociedad y sus líderes, la política en materia de cortes de calles y rutas”.

Fue allí donde prometió represión, al sostener que “No existe ninguna posibilidad de que continuemos asistiendo al triste espectáculo de fuerzas de seguridad que no actúan... Deberemos terminar para siempre con los extorsionadores de la paz social”.

Luego avanzó contra las organizaciones sociales: “Terminaremos con los gerentes de la pobreza. La intermediación parasitaria en materia de distribución de ayuda tiene que terminarse”.

Más adelante expuso que "El mundo no confía en la Argentina. Lo anuncié en 2019 tras el éxito del kirchnerismo en las elecciones primarias. El kirchnerismo convirtió a nuestro país en un estafador serial ante todos los que confiaron su dinero e invirtieron".

Lo dice el personaje que desde la presidencia aprobó una norma para ‘premiar’ a los que fugaron capitales y/o lavaron dineros y los tenían depositados en paraísos fiscales. Entre ellos –para que no quedaran dudas-... su familia (¡), que pudo ingresar al blanqueo.

Inclusivive puso condiciones para que el país sea confiable: "El mundo querrá, con toda lógica, ver primero con sus propios ojos la sustentabilidad y el compromiso genuino del nuevo gobierno". Lo afirmó el personaje que estallándole el país por su incapacidad y corrupción pidió el préstamo más grande en la historia del FMI, para que le sirviera en su ambición reeleccionista.

No solo fracasó en ser re-electo, sino que sus amigos/amigas/socios se fugaron el dinero, dejando al país en virtual default e hipotecado por décadas.

"En 2015 el mundo nos estaba esperando y nos recibió con los brazos abiertos. Decenas de países apostaron por la Argentina y nos creyeron. Hoy solo nos vinculamos con los peores de la clase" (citando a Nicaragua, Cuba, y Venezuela).

Un Macri sin medias tintas, en plenitud: neoliberal y fascista.