Jue. 01. Dic 2022, Santa Fe - Argentina
Opinión

ATENTADO A CRISTINA: LA VERGÜENZA JUDICIAL (Esteban D’Arret)

ATENTADO A CRISTINA: LA VERGÜENZA JUDICIAL (Esteban D’Arret)

SANTA FE-ARGENTINA (por Esteban D’Arret, PrensaMare)  No es una novedad que desde hace mucho (demasiadas décadas) se habla en el país de la existencia de dos justicias: La de los pobres, y la de los ricos.

En los últimos tiempos, con el avance descontrolado de los multimedios sobre los poderes del estado y ya con Mauricio Macri en el gobierno (2015-2019) se comprobó que la justicia (en democracia) puede ser usada, manipulada y puesta en contra de cualquier persona, grupo social y/o sector político, con total descaro e impunidad.

Pero quizás el hecho que ‘faltaba’ para demostrar la arrogancia y desprecio por la igualdad desde un importante sector (mayoritario?) del Poder Judicial, se comprobó con el tratamiento que la justicia le otorga al intento de asesinato sufrido por la vicepresidenta Cristina Fernández.

Si a ella, con todo lo que representa dentro de la sociedad, la justicia la abandona y discrimina, qué puede esperar el ciudadano común...?

Es acaso la jueza María Eugenia Capuchetti, la única que actúa en forma ‘personalísima’, o por el contrario, se trata simplemente de otra protagonista de la impresentable justicia argentina...?

Veamos.

La víctima, Cristina Fernández de Kirchner, recusó a la jueza; pero ella rechazó esa recusación. Allí se la acua de no investigar; que impone máxima ‘lentitud’ a la causa; que impone trabas; que no unifica diversas pistas.

Desde la politizada (y cercana a la oposición neoliberal y derechista), la Cámara Federal porteña ha sostenido que el caso debe centrarse en Fernando Sabag Montiel, Brenda Uliarte y Gabriel Carrizo (acusados que actuaron el 1° de septiembre), y mandarlos a juicio. El rechazo a la recusación debe ser tratada por la misma Cámara (y se descuenta cómo votarán...). Ocurre que la misma está integrada por los magistrados trasladados a dedo por Mauricio Macri (Leopoldo Bruglia y Pablo Bertuzzi) y el restante que iba a jugar al fútbol como el mismísimo Macri (Mariano Llorens)...

De esto se puede deducir que la jueza Capuchetti seguirá al frente de la causa.

En representación de la víctima, los abogados José Manuel Ubeira y Marcos Aldazabal, hicieron una presentación detallada. Tras ello, Capuchetti dio sus respuestas:

·         Pérdida del contenido del celular de Sabag Montiel.

Capuchetti dijo que “se está investigando” cómo se perdió esa información. Que "Algo se recuperó” y que pidió colaboración al FBI. Agregando que “la Gendarmería está haciendo una pericia".

Ello significa que transcurrieron 75 días de ocurrido el ‘reseteo’ del celular marca Samsung de Sabag y nadie sabe qué pasó.

La jueza mantuvo silencio respecto a que dicho celular se mandó a la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en un sobre abierto (¡); donde se perdió la cadena de custodia.

·         Hubo un mensaje de una allegada a Gabriel Carrizo (el “jefe” de los que ‘vendían’ de copos de azúcar, donde se habló de matar a Máximo Kirchner.

Capuchetti dijo que el allanamiento a Joana Colman se hizo. Pero ello ocurrió porque los abogados de la víctima lo pidieron. O sea que pasaron... 12 días para ello. Lo cual evidencia que a ella no le interesa investigar.

·         Sabag Montiel presentó una nota diciendo que Hernán Carroll (líder de Nueva Centro Derecha, NCD), iba a designar y pagar su abogado.

Capuchetti le creyó (¿?) a Carroll que no tenía relación con la tentativa de homicidio. Brenda Uliarte estuvo en un vivo de Twitter con Carroll y la pareja, Sabag-Uliarte, participó de una fiesta de NCD. Carroll apareció en numerosas fotos con el diputado macrista Gerardo Milman.

Con gran tardanza, la jueza citó a declarar a Carroll. Allí los abogados querellantes pidieron que se le secuestre el celular. Capuchetti solo lo hizo con uno de los celulares (y no con los dos). Inclusive ella misma afirma que Ubeira-Aldazabal escucharon cuando Carroll dijo que él solía borrar mensajes y posteos. Lo cierto fue que Carroll reseteó el celular el día anterior a visitar el juzgado (luego de ello se marchó llevándose el celular...).

·         El diputado macrista (Juntos por el Cambio), Gerardo Milman anticipó que iban a matar a la vicepresidenta.

El legislador, acompañado por dos de sus asesoras habló en el Bar Casablanca (cercano al Congreso), expresando “cuando la maten voy a estar camino a la costa”. Las dos mujeres negaron su presencia. Pero al verse los videos reconocieron que habían estado en el lugar, a la hora indicada y en esa reunión de tres.

Las dos asesoras primero mintieron ante la jueza, y luego se rectificaron (ante las imágenes). La jueza no imputó a ninguna por falso testimonio.

Y no dio respuesta alguna al planteo de los abogados de Cristina. Capuchetti -por otra-, ante el pedido de dichos abogados para que se secuestren los celulares de ambas colaboradoras de Milman (para peritarlos), se negó y dijo que debe resolverlo la Cámara Federal.

·         La jueza se tomó 4 días para mandar a detener a Brenda Uliarte que estuvo cerca de escaparse.

Capuchetti explicó que la Policía Federal no detectó a Uliarte en la esquina de Uruguay y Juncal el día del atentado (por ello no era sospechosa). Cuando la Federal halló la imagen, Uliarte se fue de la vivienda donde estaba (Barrio de Barracas), sin que la Federal la monitoreara (como debía hacerlo, ‘sin darse cuenta’ que se fue a la terminal de Retiro intentando tomar un tren).

Por suerte, fue la Dirección de Asistencia en Delitos Complejos (Dajudeco) la que controlaba el celular de Uliarte y advirtió que se movía. Ni la jueza, ni nadie tomó medida alguna contra los federales que no controlaron a Uliarte... (se espera que se termine el Sumario interno de la Federal).

Está de por medio el intento de asesinato de la vicepresidenta y se espera un trámite administrativo policial...

Esta claro que Capucetti no está interesada en impulsar la causa. Puede afirmarse sin posibilidad a error alguno, que la investigadora no quiere invertigar (¿?). Es lenta y solo avanza en tanto y en cuanto lo pien los querellantes.

Pero además, se niega a relacionar todas las pistas, evidencias o sospechas. Busca investigar (a su manera) parcializando y evitando conexionar todo.

Todo desconectado de todo. No se quiere analizar la existencia de relaciones de Sabag Montiel, Uliarte, y Carrizo con Revolución Federal; Hernán Carroll separado; indiferencia sobre la procedencia del dinero de Caputo Hermanos; ‘olvido’ de Gerardo Milman y sus colaboradoras; la relación de una de esas asesoras que está asociada –televisivamente- con quien por primera vez entrevistó a... Uliarte...

Cómo fue posible que 13 días antes del atentado, el propio Milman presentara en Diputados un proyecto que anticipó la existencia de un falso atentado contra la vicepresidenta (¿?). Porqué pidió que disminuyera la custodia de la vicepresidenta (¿?). Porqué anticipó que Cristina iba a aser asesinada cuando él viajara a la costa (como lo hizo, y quedó probado).

Si todo esto debe enfrentar la vicepresidenta, que nos queda al resto...?