Mie. 17. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
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SARLO, MALVINAS Y LA INTELECTUALIDAD

SARLO, MALVINAS Y LA INTELECTUALIDAD

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Los sectores dominantes de la sociedad se dedicaron a instalar quienes son ‘intelectuales’ y quienes no lo son. Lógicamente, que dentro de esa categorización ingresan los que defienden los intereses de tales dominadores.

Está claro que el dominador impone su cultura; lógicamente que va a imponer quienes son los “dueños” de generar esa, su cultura.

En ese sentido, han aparecido en la categoría de intelectuales argentinos muchos personajes (femeninos y masculinos) que por lo único que pudieron ingresar en la misma ha sido por su servilismo.

Se suele decir que un intelectual es quien se dedica a las letras y las ciencias. Una definición –de por si- muy amplia y abarcativa. Para la Real Academia Española se trata de personas dedicadas “preferentemente al cultivo de las ciencias y las letras”.

Si se buscara simplificar algo más tal término, mediante un sinónimo, se encontrarían los de: docto, erudito, estudioso, culto, teórico, pensador, sabio... Lo cual aporta a la comprensión, pero no tanto.

Porque para los argentinos (y en general en el continente americano) ser intelectual significa ser una persona más allá del ciudadano común; que poseería una capacidad superior; que su palabra es prácticamente sagrada; que se les pueda permitir lo que se les ocurra (inclusive en sus expresiones), porque –de ser necesario y como protección- (en caso de ser indefendible por alguna afirmación), se le agregará el aditamento de “polémico/a”.

En Argentina, existen instalados numerosos intelectuales, que más que ello, solo han sido (o son) apenas los/as voceros/as de diferentes sectores del poder. Esos mismos poderes, a la hora de tener que calificar o categorizar a intelectuales que no han podido cooptar, controlar o al menos ‘alquilar’, los ignoran como intelectuales y los “degradan” calificándolos de “escritores/as”, “ensayistas”, “literatos”, “historiador/ra”, o directamente se los politiza como “peronistas”, “izquierdistas”, “kirchneristas” o “cristinistas”.

Es así que han aparecido en los últimos tiempos como “intelectuales”, personajes como Federico Andahazi, Juan José Sebreli, Santiago Kovadloff, Daniel Sabsay... en un lista interminable.

Inclusive cuando estos últimos se expresan, no se toman sus dichos con contenido ideológico, sino como testimonios de los “defensores de la libertad” o “defensores de la democracia”...

Una de las mejores (mejores?) expresiones de ello es el denominado Club Político Argentino, que cobija a los ‘intelectuales’: Sabrina Ajmechet (polítologa), Eduado Amadeo, Guillermo Yanco (cónyuge de Patricia Bullrich), Emilio Apud (secretario de Energía de Mauricio Macri), Pablo Avelutto (ministro de Cultura de Macri), Jaime Durán Barba (ecuatoriano, asesor de Macri), Claudio Avruj (secretario de Derechos Humanos de Macri), Maria Eugenia Estenssoro (ex senadora y legisladora porteña), Graciela Fernández Meijide (madre de un detenido-desaparecido), Javier González Fraga (economista, radical, funcionario de Mauricio Macri), Hernán Lacunza (ex ministro de Macri), Juan José Llach (secretarío de Programación Económica de Carlos Menem, y ministro de Fernando de la Rúa), Rodolfo Pousá (periodista, presidente de Telam con Macri), Magdalena Ruíz Guiñazú (periodista), Facundo Suárez Lastra (radical, exdiputado), Ricardo Mazorín (radical, “el de los pollos...”)...

También dentro de tal categoría se encuentra Beatriz Sarlo. La misma que a finales de junio 2021 firmó una carta (junto a Kovadloff, Sabsay y Sebreli), titulada: “La democracia argentina en la encrucijada: neogolpismo o progreso”, donde ‘denunciaban’ al presidente y a la vice (Alberto Fernández y Cristina Fernández) por “autoritarios”, “restricción de libertades”, “manejos opacos”, y “violencia estatal”.

Texto que fue reproducido por el vocero de la decadente derecha argentina, el diario La Nación (25-6-2021), con el titular de: “‘El kirchnerismo vaciará la última gota de democracia’, advierte un grupo de intelectuales”.

Bueno, si algunos no sabían quién era Sarlo, días más tarde ella misma se encargó de ampliar sus antecedentes al expresar que las Islas Malvinas no son territorio argentino.

En ese sentido, no es la única en pensarlo públicamente, pues antes ya lo habían hecho la saltarina política Patricia Bulrrich y su correligionaria Sabrina Ajmechet (ambas del derechista partido PRO). En este último caso, Sarlo dijo que “Las Malvinas son un territorio británico”.

Su expresión debe ser tomada en su totalidad, porque agregó: "Cuando la gente dice ‘las Malvinas son argentinas’ no se sientan ni un minuto a pensar, si son argentinas, si no son argentinas, ni qué son las Malvinas (asemeja al) sur de Escocia... (Leopoldo) Galtieri mandó militares a Malvinas y eso fue un acto nacional psicótico... (el desembarco argentino) fue una invasión, revindicando tierras que aparentemente fueron de la Argentina en la tercera década 30 del siglo XIX, es decir cuando Argentina no estaba unificada como país y no tenía Constitución... Y todavía hoy se agita cuando se quiere hacer cierta propaganda nacional... Ya saben que yo soy una vendepatria. Me importa muy poco la polémica que se genere con un promalvinero. Lo mandaría a vivir seis meses a las Malvinas y trabajar ahí".

Lógicamente que las expresiones de la “intelectual” Sarlo son repudiables. Con el peligro que si en cada provincia argentina existe un paisaje parecido a un país europeo (o posiblemente también estadounidense, israelí, australiano, canadiense o japonés...) ella tendría ‘fundamento’ para sostener que tales terriotorios no son argentinos (¿?)...

Lo cierto es que la “intelectual” Sarlo coincide en su ´pensamiento’ con Patricia Bullrich, que negó la argentinidad de las Malvinas, y a las que propuso entregar a cambio de vacunas contra el coronavirus, a la multinacional Pfizer.

También coincide con otra “intelectual” como Sabrina Ajmechet, que días antes se burló del reclamo soberano de Argentina. Esta señora (es necesario agregar que está enrolada en el PRO?) dijo que "Las Malvinas no son ni NUNCA fueron Argentinas... Las Malvinas no existen. Las falkland islands son de los kelpers”.

No da para más. Quizás para sumar algo de comicidad en derredor a estos personajes, recordemos que la “intelectual” Sarlo se autocalifica de ‘izquierdista’...

En síntesis: Sarlo solo forma parte del minúsculo sector considerado la "intelectualidad" argentina, que ha sido seleccionado y alimentado por los grupos de poder que cooptan personajes que deben cumplir el papel de intelectualizar a la ‘plebe’ argentina...