Dom. 14. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

EL ESCÁNDALO DE LOS IMPLANTES MAMARIOS DE FRANCIA

EL ESCÁNDALO DE LOS IMPLANTES MAMARIOS DE FRANCIA

PARÍS-FRANCIA (Especial para PrensaMare)  Casi como si el hecho (o los hechos) no existiera, Latinoamérica poco y nada (más bien nada) sabe de una importante causa judicial que se lleva adelante en la justicia francesa.

Se trata de una verdadera megacausa por implantes de silicona. Producto utilizado que solo era apto para... máquinas. Lo que con el tiempo terminó “estallando” en los cuerpos de las mujeres operadas.

Entre las demandantes existen más de un centenar de argentinas.

Ellas han tenido o tienen, implantes mamarios PIP. Reclaman una indemnización, a casi una década de la primera sentencia que reconoció a las víctimas su derecho a cobrar un resarcimiento por el daño que pudieran haberle provocado.

Las mujeres –en un auténtico escándalo mundial-, habían sido rellenadas con una silicona industrial no autorizada para uso médico. Poseían una tasa de ruptura varias veces superior a la de otras marcas y podían provocar problemas graves de salud.

En Argentina no lo saben, pero alrededor de 15.000 (y posiblemente se superen las 19.000) mujeres entre 2002 y 2011 fueron operadas con las prótesis fabricadas por el laboratorio francés Poly Implant Prothèse (PIP).

Hasta el momento, apenas unas mil se presentaron en la megacausa junto a mujeres de distintos países. Todas son representadas por el reconocido estudio jurídico DGR, especializado en derecho comercial internacional.

Si bien no se conocen datos exactos, se estima que las demandantes (de diferentes países) superarían las... 30.000.

La justicia exige que para poder sustentar la reclamación, se deben disponer de los “stickers” que identifican la partida de los implantes (que –algunas veces- los médicos supieron entregar a sus pacientes luego de intervenirlas quirúrgicamente). Tema que para muchísimas es imposible, pues en su momento el médico no se los entregó, o ellas los perdieron.

La causa se tramita en el sur francés, en la ciudad de Toulon, ante el Tribunal de Comercio.

Si todo marcha bien, una vez que una mujer ingresó en la causa (como reclamante), puede cobrar en una primera etapa, una indemnización provisoria de 3.000 euros. Claro que de ellos se deben abonar los honorarios al estudio jurídico, quedando ‘en bolsillo’ de cada mujer unos 1.800 euros.

Tras ello continúa una segunda instancia, donde dos peritos designados por el Tribunal evalúan el daño (físico, moral, psicológico); allí deben acompañar los estudios médicos que certifiquen los mismos.

De comprobarse dicha existencia, la reparación económica variará de entre 10.000 y 40.000 euros, en un proceso lentísimo, y a cuyo monto luego se le deben descontar los honorarios para los abogados.

Nuevamente –y sin información oficial- puede adelantarse que ninguna reclamante argentina ha podio cobrar este segundo monto. Y eso que las que primero accionaron judicialmente lo hieron en el año 2014.

Ahora se asiste a una etapa en que las interesadas (que no lo hicieron) pueden presentarse y reclamar, teniendo en cuenta que el plazo vence en el próximo enero de 2024.

Porqué en Argentina –como en otros países latinoamericanos- preferían prótesis PIP...? Es sencillo: porque eran francesas y a nadie se le ocurriría dudar de “su calidad”. O acaso Francia no es un “país serio”, con “señores empresarios”...?

Está claro que el origen europeo y concretamente francés, les otorgaba –por su origen-, seguridad. Para reforzar su comercialización, la firma francesa apelaba a un espectacular packaging, donde el producto era presentado envuelto en terciopelo de color azul...

Lejos de ello, con el paso del tiempo fueron apareciendo los problemas de salud, que es particular según cada caso (con la mayoría de las operadas entre 2002 y 2011):

  • Dolores físicos
  • Necesidad de controles periódicos (que incluyen mamografía o tomografía)
  • Pérdida de forma de los pechos implantados
  • Recomendación de retiro del implante (con nueva intervención quirúrgica)
  • Aparición y permanencia de ganglios de la axila inflamados
  • Infecciones
  • Endurecimiento en las mamas
  • Afiebrazo de la zona mamaria
  • Supuraciones desde los pezones
  • Tratamientos con antibióticos
  • Formación de siliconoma en axila
  • Adormecimiento y dolor de uno o ambos brazos
  • Elevados riesgos de afectación de ganglios linfáticos, pulmones, riñones y otros órganos.

Cómo se produjo este escándalo...? Fue cuando en el año 2009, la Agencia Francesa de Seguridad de los Productos Sanitarios (Afssaps), constató un sorprende aumento (anormal) del número de roturas prematuras en estas prótesis.

Tras investigar, al año siguiente las autoridades sanitarias francesas suspendieron la comercialización, distribución, exportación y uso de los implantes mamarios PIP. Quedó probado que ya desde el año 2001, esa firma rellenaba sus productos con un gel distinto al declarado.

Había dejado de utilizar (o sea: vender) el silicona de uso médico para pasar a usar otro de... uso industrial. Esa ‘elección’ obedeció no a razones sanitarias, sino económicas. Era un 90% más barato... pero no apta para los humanos.

Cuando las autoridades francesas prohibieron esta comercialización ya se llevaba más de una década estafando y envenenando a mujeres de todo el mundo. La firma PIP había vendido alrededor de un millón de implantes en todo el mundo (estimándose que más de medio millón ya habían sidoimplantados en mujeres).

Si lo hecho por la firma PIP fue una criminal estafa, también debe decirse que el mecanismo de control sanitario y/o comercial francés fue un claro acompañante.

Y allí aparece otro interviniente en este escándalo. Porque las prótesis defectuosas habían superado el control de calidad de la empresa certificadora alemana TÜV Rheinland. La cual dejó al descubierto que esta empresa actúo de manera negligente (o cómpice...?).

La cuestión que los años transcurrieron, la firma PIP se declaró en quiebra y desapareció (¡). Y ahora la demanda es contra TÜV Rheinland.

Esta empresa tuvo su primer fallo en contra (de la justicia francesa) reconociendo a las mujeres como víctimas y con el derecho a una reparación, el 14-11-2013. Allí le reconoció a 1.500 mujeres los daños físicos y psicológicos causados (cobrando cada una de ellas indemnización provisional de 3.000 euros). El fallo posibilitó a que las mujeres radicadas en el exterior, también pudieran reclamar.

Cuando alguien pregunta que pasó con los responsables del laboratorio (productor) PIP, la respuesta es bastante lamentable. Porque en Marsella, un tribunal penal (en 2013) condenó a su dueño (Jean Claude Mas y a cuatro directivos de la firma) a penas de prisión que no superaron en ningún caso los 4 años de prisión, por “fraude y engaño agravado”.

Los trámites judiciales de las partes se anoticiaron en mayo de 2023 que la Corte de Casación francesa (máximo tribunal francés) confirmó definitivamente la responsabilidad de TÜV (ordenando pericias judiciales para determinar el monto definitivo de indemnizaciones para cada una de las víctimas).

Mientras este tema sigue su curso judicial y los pagos indemnizatorios, la amplísima mayoría de las víctimas que deberían operarse para efectuar una extracción total del producto PIP, carecen de recursos. Además, nadie sabe a ciencia cierta cuales serán las consecuencias futuras.

Una estafa ideada y concretada desde el “primer mundo”...