Jue. 11. Ago 2022, Santa Fe - Argentina
Política

REPARACIÓN PARA LUÍS CECCÓN

REPARACIÓN PARA LUÍS CECCÓN

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA  (PrensaMare)  La dictadura argentina (1976-1983) nodejó sector social sin afectar. Hasta la propia Policía de la provincia de Buenos Aires, sufrió -al menos- 20 casos, entre quienes fueron secuestrados y sobrevivieron, y otros siguen desaparecidos (y también aparecieron sepultados como NN).

Este es el caso del suboficial Luis Francisco Ceccón. En 1978, tres hombres de civil lo secuestraron de día en una esquina de la ciudad bonaerense de Pergamino; a partir de allí se le perdió el rastro.

En su legajo laboral quedaría escrito: “Baja por cesantía, por haber incurrido en abandono de servicio”. Sin embargo, este policía, padre de 4 niños, no había escapado; fue víctima de una desaparición forzada.

"La provincia de Buenos Aires resuelve dar por modificada la causal de cese baja por cesantía por ausencia por desaparición forzada", se ha escrito ahora en el legajo actualizado de Luis Ceccón. La causal fue “cesantía por ausencia por desaparición forzada".

Vivió en un barrio humilde de Pergamino; participó en un grupo católico ligado al Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo y la Opción por los pobres de la Iglesia católica; y formó una familia numerosa con la correntina Máxima Idalina Franco.

Lo cierto es que a Ceccón lo tenían vigilado, pues su militancia lo había llevado a Montoneros. De allí que el servicio de inteligencia policial sospechaba que era un militante infiltrado.

En abril 1976 (tras el golpe de estado de marzo), los militares lo detuvieron, interrogaron y liberaron. El 16 de mayo sufrió otro secuestro, y un interrogatorio en la Brigada de Investigaciones de La Plata. Esa fue su última huella.

En esos tiempos, su cónyuge lo buscó, pero las respuesta desde el estado era que ‘no le importaba la familia’, que ‘se los llevaron los montoneros’, que 'está escondido’. Fue destratada, humillada y rechazada. Inclusive desde la Policía le exigían a ella que devolviera el arma reglamentaria, “o que la pagara”.

Además los represores decidieron retenerle los salarios. Así, ella y sus hijos (de 11, 9, 7 y 5 años), quedaron en la miseria, solamente ayudados por los vecinos y la iglesia católica.

Los archivos de inteligencia lo acusaban de hacer pintadas callejeras y de distribuir panfletos militantes. Claro que allí no detallan que Ceccón era muy solidario; artesano, constructor y escritor.

Su grupo barrial de Pergamino estaba haciendo casas para gente pobre con dinero recaudado en festivales solidarios.

En 2011, el cuerpo de Ceccón fue identificado al ser hallado sus restos en el cementerio de General Lavalle (en la costa de Buenos Aires). Fue arrojado al mar a finales de 1978, hallado en la playa y sepultado como NN. Formó parte de las víctimas arrojadas en los criminales ‘vuelos de la muerte’.

Recientemente, sus hijos recibieron del Gobierno bonaerense el legajo de su padre ajustado a la verdad. Forma parte de la política reparatoria del Ministerio de Seguridad, donde hay una Comisión de la Verdad Histórica.

Es interensante...

Tener en cuenta una diferenciación entre las víctimas y sus allegados en los dos golpes de estado más sangrientos de la vida argentina.

La Resistencia Peronista -iniciada con el golpe a Juan Domingo Perón en septiembre de 1955-, estuvo compuesta por policías o militares, que también fueron detenidos, torturados y fusilados. No se diferenciaba si las víctimas eran policías, militares o civiles: eran peronistas.

En cambio, con el golpe de estado de marzo de 1976, los portavoces de la memoria no tuvieron en cuenta a los miembros de fuerzas de seguridad o armadas víctimas de la represión ilegal, porque los asimilaron a los represores.

Junto con el legajo de Ceccón, se corrigieron otros seis legajos donde la Policía encubrió los delitos de lesa humanidad contra sus agentes con fórmulas como “abandono de cargo”.

Atilio Calotti, secuestrado a los 17 años, desaparecido en los centros clandestinos de detención y tortura Arana y Pozo de Quilmes, y luego preso en una cárcel legal. Había participado en política en el colegio. Su hermana, su madre y la pareja de ésta -también policías-, fueron echados tras el secuestro del joven, por ser “familiares de un subversivo”. Sus legajos se corrigieron también.

Algunos policías fueron forzados a firmar bajo tortura “solicitudes” de baja con fecha previa a su detención. Walter Docters fue secuestrado en una Escuela de Suboficiales. Torturado y desaparecido en el mismo circuito que Calotti (blanqueado en una cárcel, y liberado en 1983).

Similar a lo que le ocurrió a Eduardo Torres; policía administrativo que había tenido militancia política barrial. Tras su secuestro y libertad, pudo abandonar el país en 1979.

El Servicio Penitenciario bonaerense tuvo 10 desaparecidos; casi todos sobrevivieron, y uno de los legajos reparados fue el de Juan Miguel Scattolini, que posteriormente fuera testigo en juicios por crímenes de lesa humanidad (fallecido en 2021).

El sadismo de los represores...

Llegó a tanto, según relata Alejandro Incháurregui (uno de los fundadores del Equipo Argentino de Antropología Forense), que: “Policías y penitenciarios fueron torturados por sus pares, en general con mayor saña, por su pertenencia a la fuerza”.

Citando el caso de dos hermanos, militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), asesinados en La Plata: “Uno fue ahorcado en la comisaría y el otro, arrojado desde el tercer piso del patio interno de la Jefatura de Policía. En ambos casos se alegó suicidio, en un claro mensaje filas adentro. Y la esposa de uno de ellos, también secuestrada, fue ahorcada en el Pozo de Quilmes”.