Sab. 13. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

A PROPÓSITO DE LOS NEGACIONISTAS Y RACISTAS (Rodolfo O. Gianfelici)

A PROPÓSITO DE LOS NEGACIONISTAS Y RACISTAS (Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Desde hace años asistimos a un retroceso de la característica humana. Ocurre en el mundo, pero vamos a centrarnos –casi- exclusivamente en Argentina.

Desde los medios hegemónicos y con el aporte fundamental de políticos y supuestos periodistas (políticos formadores de opinión) se ha ido instalando y elevando el nivel de racismo, odio, desprecio, violencia con el único objetivo de reforzar el neoliberalismo y para lo cual deben llevar adelante un panfletario antiperonismo militante.

Que haya aparecido un personaje lamentable, despreciable y limitadísimo como Javier Milei no es casual. Él ha sido alimentado por los padre e hijo Leuco, Novaresio, Elisa Carrió, Feinmann, Luis Brandoni, Patricia Bullrich, Lombardi, Mauricio Macri, Laura Alonso... Ellos crearon el ambiente para que aparezca “lo esperado”.

El poder des-humanizador de este capitalismo sin límites ha formado a generaciones de personas que se sienten orgullosos, felices unos, y con rabia otros, de defender los intereses de quienes los empobrecen y festejan a (defienden y votan) quienes les prometen quitarle derechos...

Si ello no es una demostración de la enfermedad que azota a millones y millones de ciudadanos, cual sería la muestra...?

La acompañante de fórmula de Milei, Victoria Villarruel es una negacionista. Un reivindicadora del terrorismo de estado. Su accionar –sin ser repudiada en absoluto- recibe la cobertura mediática de medios y el acompañamiento cómplice de la clase dirigencial argentina.

Ella, como Milei reclaman un país serio y prometen atarlo a Estados Unidos e Israel, países a los que –según ellos- habría que imitar.

Este racismo autóctono, que es una copia de lo que sucede en EEUU y la decadente Europa muestra entre sus principales caras el odio a los ‘negros’; el repudio a los pueblos originarios y a los inmigrantes; el desprecio a los trabajadores; la indiferencia hacia los desocupados, pobres y abandonados por la sociedad; la burla a los que des-califica como “planeros” equiparándolos a vagos y ladrones del estado; ignoran a los afrodescendientes y su historia; reivindican a los terroristas de la dictadura cívico-militar (1976-1983); adjetivizan en forma descalificativa al peronismo.

En medio de esta situación y realidad se produjeron dos hechos de gran importancia. Uno en la Ciudad de Buenos Aires donde en el primer día de septiembre, fue destruido el monumento que honraba la figura de María Remedios del Valle.

Se trata de la “Madre de la Patria”, quien luchó junto a su familia a las órdenes de Manuel Belgrano en la guerra de la Independencia.Un atentado de odio y discriminación; pero también claramente político.

Se trata de una obra de homenaje inaugurada el 8 de noviembre de 2022, Día de los y las Afroargentinos. Se atentó la memoria de quien Belgrano “por su coraje y valentía” le había otorgado el grado de capitana del Ejército.

El segundo hecho se corresponde con una noticia llegada de Alemania, donde la fiscalía de Giessen (Alemania) acusó por complicidad en asesinatos a un exguardia del campo de concentración nazi de Sachsenhausen. El hombre tiene 98 años y habría sido cómplice del asesinato de miles de personas entre 1943 y 1945.

Integraba en esos años la guardia de las SS y en dicho campo la deshumanización era lo que reinaba. En este camino de no olvidar, en junio de 2022, la Audiencia Provincial de Neuruppin condenó a un exguardia del campo de concentración de Sachsenhausen por complicidad en asesinato en 3.518 casos. En diciembre del mismo año, la Audiencia Provincial de Itzehoe condenó a una mujer de 97 años, que fuera secretaria en el campo de concentración de Stutthof, por complicidad en asesinato en más de 10.000 casos.

Si la señora Villarruel fuera negacionista en Europa, sería denunciada, juzgada y condenada. En Argentina es aplaudida. En Italia, cuando se efectúa festejos patrios, los guerrilleros que lucharon contra el nazismo y el fascismo en tiempos de Benito Mussolini y de la segunda gran guerra, desfilan y son reconocidos por su lucha y aporte a la causa de la libertad.

En Argentina, Villarruel, y quienes la acompañan con sus apoyos y silencios cómplices defienden a los condenados por delitos de crimenes de lesa humanidad. Se manifiestan a favor de los imitadores de los nazis y fascistas en nuestras tierras.

En Europa, aún con su decadente clase dirigencial de estas décadas, mantienen su memoria, la justicia y a nadie se le ocurriría pensar que lo que hacen es una “persecución”, como aducen algunos en Argentina.

Vamos mal. Sabemos que estamos mal; pero todavía podemos estar peor.