Mie. 17. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

MACRON VISITÓ A BIDEN (Rodolfo O. Gianfelici)

MACRON VISITÓ A BIDEN (Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  En medio de la (pasajera) euforia mundialista, de la (irresoluta) crisis en occidente, y de (la manipulación mediática) de la crisis en Ucrania, el presidente de Francia fue a Washington.

Emmanuel Macron visitó a Joseph Biden en un momento grave de las relaciones estadounidense-europea, donde el panorama es cada vez más crítico.

A ambos los unió la necesidad de una reconfiguración de relaciones entre los dos poderes a uno y otro lado del océano Atlántico. Por el lado de EEUU, continúa con su política de domesticar totalmente a Europa, y para ello no ha dudado en atacar a sus propios aliados, con el atentado terrorista a los ductos que proveían de energía desde Rusia. Para lo cual, ese ataque estuvo dirigido al motor económico europeo, como lo es la industria alemana.

Por el lado de Francia, su mandatario intenta un mayor acercamiento y ‘amistad’ con sus jefes ideológicos, buscando sacar provecho de esta ‘desgracia’ en la que ha caído Alemania.

De manera pomposa los mandatarios dijeron que buscaban hallar una solución a la guerra en Ucrania. Lo cual resulta por demás de sugestivo, porque lo manifestaron reafirmando su apoyo a Kiev. Y donde ambos gobiernos han dado sustanciales ayudas militares, políticas, diplomáticas y de pertrechos a los ucranianos, desde que en febrero, los rusos iniciaran su operación.

Con el mayor de los cinismos, Biden afirmó que "Estoy dispuesto a hablar con Putin si... está buscando una manera de terminar la guerra. Todavía no lo ha hecho". Lo cual se asemeja al incendiario que todavía con los baldes de náfta en mano, se lamenta por el fuego...

Inclusive como para no dejar dudas que en verdad a Biden no le interesa en demasía el fin de la confrontación militar (tan lejos de sus fronteras...), agregó que todo lo que pueda discutir con Putin se hará "en consulta con mis amigos franceses y de la OTAN".

Está claro que algunos síntomas de pretender detener el conflicto, que mostrara Biden meses atrás, han desaparecido luego de haber salido airoso (en noviembre) de las elecciones legislativas. Seguramente se siente fortalecido interna y externamente, y no quiere ‘contrariar’ a los halcones guerreristas que pululan en el Pentágono y la Casa Blanca.

A su turno, Macron sostuvo que "nunca presionará a los ucranianos para que acepten un compromiso que sea inaceptable para ellos". Claro que no dijo absolutamente nada de la expansión de la OTAN en las últimas décadas, rodeando a Rusia.

Finalmente, en el comunicado conjunto, los mandatarios acordaron brindar a Ucrania "ayuda política, de seguridad, humanitaria y económica el tiempo que sea necesario".

Una expresión que debe preocupar, no solo al mundo, sino a los europeos en general, porque esta guerra “se juega en su territorio”. Allí nomás de sus fronteras; generando una gran inseguridad y no-estabilidad que agrava las crisis que cada país de la Unión Europea afronta.

Biden y Macron pareciera que no se han dado cuenta de las consecuencias que esta situación produce en el mundo. Actúan ‘como si nada’.

Esta visita del mandatario francés, es entendida por muchos como una nueva claudicación francesa ante el poder anglosajón. Tanto es así que el visitante nada habló de la crisis producida en septiembre de 2021, cuando Washington se adjudicó un pedido de submarinos australianos sin informar de ello a los franceses (que venían negociando desde hacía años con el gobierno australiano).

Inclusive Washington los desairó al dejarlos afuera del AUKUS. Se trata de una nueva alianza militar tendiente a amenazar en aguas del sur a China. Un ‘pacto de seguridad’ liderado por EEUU que sumó al Reino Unido y Australia, ignorando a los franceses (que solo se enteraron del tema cuando fue oficialmente presentado al mundo).

En ambos casos –por si fuera poco- quedó en evidencia la incapacidad del servicio de inteligencia francés, como de sus embajadas, que fueron incapaces de enterarse de semejantes operaciones.

Habrá que ver a medida que pasa el tiempo qué es lo que verdaderamente conversó y negoció Macron. Posiblemente haya intentado que Biden le garantice que el impacto de la agresiva política energética estadounidense le afectará lo menos posible a su país.

Una promesa poco creible (si en verdad se produjo), porque EEUU solo defiende sus intereses, y poco le interesan los problemas de una UE cada vez más debilitada.

El no ingreso de petróleo y gas ruso, obliga a los europeos a aprovisionarse de lo que le venden los países árabes y el propio EEUU, a un precio más elevado. Por otra, la transición energética que impulsa Biden, prioriza los empleos en su país y su propia producción. De allí las ventajas y subsidios que otorgan a las empresas radicadas en suelo estadounidense. Macron avisora que ese ataque a los ductos, no solo son una muestra del poderío y arrogancia de Washington, sino la muestra palmaria del desinterés por los proyectos europeos de energía verde y recuperación industrial (post-pandemia).

Esta sumisión oficial de Macron se detectó en la misma negociación diplomática de la visita; de allí el pomposo recibimiento que le dieron en la Casa Blanca.

Casi como una broma de mal gusto, Macron afirmó que "Nuestro destino común es responder juntos" a los desafíos del mundo. O no conoce nada de la historia mundial y de EEUU, o se trató de una nueva broma de mal gusto...