Dom. 14. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

2023: PODRÁ CRISTINA... (Rodolfo O. Gianfelici)

2023: PODRÁ CRISTINA... (Rodolfo O. Gianfelici)

SANTA FE-ARGENTINA (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Luego del suave, ligth u olvidable discurso de Cristina Fernández días atrás, las incógnitas se han agigantado en el Frente de Todos.

Es cierto que no se esperaba que la dirigente efectuara anuncios o afirmaciones de trascendencia; pero se esperaba... ‘algo más’.

Porque tras escucharla, quedó –por cierto- un vació generalizado en quienes estaban ilusionados en escuchar “algo más”.

El tema es tan grave que el peronismo y aliados solo miran hacia los costados en búsqueda de quien puede aparecer como quien logre convocar y concentrar las fuerzas dispersas, desorganizadas, desilusionadas e ignoradas del campo nacional y popular. Lo que constituye un retroceso. Si las palabras que se esperaban eran las de un ordenamiento, y lineamiento general, todo ello se diluyó para quedarse en una búsqueda del “salvador/a”.

Y es allí donde el horizonte del peronismo muestra una orfandad total:

·         Daniel Scioli: Ya perdidoso años atrás; enemistado con Sergio Massa; sin capacidad inclusiva; que solo puede mostrar como segura propuesta el de avanzar en la unidad con Brasil para beneficio del industrialismo paulista... (“Scioli es Scioli”)

·         Agustín Rossi: Sospechado de haberse apartado de Cristina Fernández y de transformarse en un confiable ‘albertista’; apoyado por el grupo Clarín; con el antecedente de haber garantizado el co-gobierno legislativo con el socialismo-radicalismo entre 2007-2019 en la provincia de Santa Fe...

·         Sergio Massa: Archi-enemigo de Scioli; hombre de plena confiabilidad de la embajada de EEUU...

·         Eduardo de Pedro: Persona de confianza de Cristina Fernández; de buena gestión y llegada con todos los gobernadores del peronismo...

·         Jorge Capitanich: El chaqueño es garantía para Cristina Fernández y los gobernadores peronistas

·         Respecto a Juan Grabois, Guillermo Moreno y Claudio Lozano, carecen de cualquier posibilidad seria, siquiera de ser considerados (con todo respeto).

Era esperable que Cristina Fernández no iba a bendecir a nadie. No debe olvidarse que en algún momento ella afirmó que no “pongo las manos al fuego por nadie”. Tanto fue así que los perseguidos por Mauricio Macri y su justicia cooptada (de Luis D’Elía a Julio de Vido, y demás), jamás tuvieron el apoyo público y explícito de ella. Ni siquiera llamó por teléfono a sus familias para darles el apoyo en momentos tan duros...

Lo que si quedó en claro es que ella entiende que ya no debe hacer más al haber dicho que "Yo ya di todo".

Con lo cual, no estando ella en carrera (por la maniobra proscriptiva liderada por la sociedad de Juntos por el Cambio con la justicia), lo que ha dicho tiene dos opciones:

·         Que el Frente de Todos decida como pueda, o

·         Que el Frente de todos me lo pida y “ayudo”...

Si sucede lo primero, puede decirse que la suerte del Frente de Todos está echada; lo hecho por Alberto Fernández se podría resumir en una suerte de reformado cántico setentista: “Duro, duro duro, la derrota es lo seguro”.

Si ocurre lo segundo, entonces si el Frente de Todos podría llegar a tener una remota posibilidad de triunfo. Porque ella sería la garante de la unidad y la responsable de fijar una estrategia.

Claro que también debe analizarse un tema que no es menor: el del candidato. Porque todo indica que ese es nada más y nada menos que Sergio Massa. El cual está atado a la inflación y las idas y vueltas del poder especulativo que los dólares en mano...

Estamos ante un escenario que presenta diferentes hechos concretos:

·         Cristina ha sido la responsable de la unidad y el triunfo electoral de 2019

·         Cristina ha sido la responsable que Alberto Fernández esté en la presidencia

·         Cristina ha dejado en claro en forma pública que jamás interfirió en el accionar político del mandatario

·         Alberto Fernández es el único responsable de su gestión que ha tenido su punto rescatable en el tratamiento de la pandemia y ha tenidos sus puntos oscurísimos, sus fracados, sus debilidades y sus desilusiones en todo el resto de lo hecho (o no hecho)

·         Alberto Fernández ignoró a Cristina Fernández y su poder dentro y fuera del peronismo

·         Alberto Fernández ha sido el mayúsculo responsable del acuerdo con el FMI que condena al país a llevar adelante las políticas que Mauricio Macri impuso al país

·         El peronismo en su conjunto está pagando el precio de las pésimas decisiones de Alberto Fernández

·         La dirigencia en general (de todo el Frente de Todos, sin excepciones) es la responsable del inmovilismo y debilitamiento del campo nacional y popular

·         Los “progresistas” del peronismo no son más que una débil imitación de la olvidable Coordinadora Radical (de los tiempos de Raúl Alfonsín), que ya sabemos cómo terminó...

·         La excusa de “la unidad” solo sirvió para que el gobierno desde el 2019 se convirtiera en un continuismo (con cada peronista) del macrismo

·         Cristina Fernández es la más importante dirigente del campo nacional y popular

·         Alberto Fernández no pudo concretar su aspiración re-eleccionista ante el rotundo fracaso de su gestión

·         El poco conformado por los gobernadores peronistas exige tener participación en la toma de decisiones y en la fórmula presidencial

·         El sindicalismo peronista deambula en un retroceso progresivo tratando de garantizarse espacios de poder y particularmente... de negocios.

Ante esta realidad, el Frente de Todos debe reconstruirse, organizarse y salir a ganar la calle (a la que esta clase dirigencial peronista le tiene tanto asco) para crear una propuesta electoral que nuevamente vuelva a ser creible. Con revisión del acuerdo con el FMI, con crecimiento con inclusión, con redistribución de la riqueza, que haga bajar la inflación, que re-conecte a sus dirigentes con las bases.

Como se puede observar, un plan titánico.

En el 2015 el peronismo presentó una fórmula con Scioli y Carlos Zannini; uno moderadísimo y el otro leal a Cristina Fernández. En primera vuelta se impuso ante Macri y Gabriela Michetti por 37 a 34%. En segunda vuelta venció Cambiemos 51 a 48%.

En 2019, el peronismo integró el Frente de Todos que, con Alberto Fernández y Crisitna obtuvo en primera vuelta la victoria 48 a 40% sobre Macri y el neoperonista macrista Miguel Pichetto.

Fue una fórmula con un tibio o moderadísimo, acompañado por ella, que era la confiable para los votantes; la garantía de un futuro mejor.

El tema es que ese futuro mejor no se concretó y segunramente, dentro del mismo peronismo le van a ‘pasar factura’ a Cristina por haber elegido a quien encabezó la fórmula (y ni qué hablar si el elegido es Massa...).

El gran interrogante es si en esta tercera oportunidad, el Frente de Todos podrá llevar a la cabeza a un moderadísimo acompañado por alguien de confianza de Cristina. Porque el escenario actual es totalmente diferente al de 2015 y al de 2019.

Además, hoy el poder del establishment, jugando y controlando la inflación y el valor del dólar están –como nunca- metidos en el interior del peronismo.

Una situación de extrema gravedad para el peronismo que ya comienza mirar de reojos a Axel Kicillof como ‘alternativa’ o ‘bombero’ electoral. El tema es que ello podría significar el vestir un santo (presidencial) para desvestir otro (la gobernación bonaerense). Y donde –para colmo-, en estos momentos Kicillof está más interesado en conseguir un segundo mandato que en ir a una pelea donde tiene todas las de perder...

Como conclusión breve y rápida (porque existe mucha más tela para cortar), el campo nacional y popular está muy debilitado, con un panorama sombrío y con las esperanzas esmeriladas. El establishment sonríe pues llevó a su juego al peronismo, al que lo tiene arrinconado y preparándolo para un duro golpe.

Podrá Cristina revertir la situación...?