Mie. 17. Jul 2024, Santa Fe - Argentina
Opinión

CAMBALACHE (Jorge A. Molinari)

CAMBALACHE (Jorge A. Molinari)

MONTEVIDEO-URUGUAY (por Jorge Aniceto Molinari)  (Abordando eso gris, que parece la teoría).

Tomo de facebook y comento:

“CAMBALACHE” (Explicación de algunas frases):

¿Qué significa la frase " herida por un sable sin remache "'?

Explicación de la metáfora del tango "Cambalache" que dice: "…y herida por un sable sin remache, ves llorar la Biblia contra un calefón…"

"Sable sin remache" se le llamaba a un gancho donde se colgaba el papel higiénico al lado del inodoro.

La Biblia y el Calefón; se habla de ello y la mayoría no sabe de que se trata:

He aquí la historia de la vida cotidiana, que acontecía en la ciudad de Buenos Aires, no sé si en otros lugares pasaba o no, y que explica el porqué de la aparentemente surrealista asociación de la Biblia junto al calefón que aparece en el tango "Cambalache", cuyas letra y música fueron compuestas por Enrique Santos Discepolo en 1935.

La historia tiene relación con los servicios higiénicos, baños, la higiene personal y la forma de realizarla; y como no se me escapa que algunos lectores pueden ser muy jóvenes y puedan no haber conocido otro tipo de baños que los que se estila usar en la actualidad al menos en el mundo occidental, voy a recordar primero un par de datos que considero necesario sean tenidos en cuenta.

Hasta finales del XIX se utilizaban bacinillas, también llamadas "tazas de noche", cuyos contenidos eran arrojados por las ventanas al grito de "agua va", y antes aun, letrinas que solían estar en los fondos de las casas.

En Buenos Aires, coexistieron bacinillas y letrinas hasta principios del siglo XX, época en que las familias "acomodadas" comenzaron a instalar baños.

Luego el uso de baños se generalizo y se empezó a construirlos en todas la viviendas, aun en las más modestas.

El sencillo "mini-ambiente" constaba al menos del retrete y lavabo y si los lujuriosos propietarios de casa gustaban de practicar la costumbre de lavarse todo el cuerpo más o menos seguido, y si además tenían medios económicos suficientes como para costearse ese capricho, los baños también tenían una ducha.

Claro, si había una ducha era necesario calentar el agua, así al lado de la ducha se instalaba un "Calefón".

Sin embargo, el papel higiénico tardo en obtener su carta de ciudadanía para poder trabajar en limpio en estas sucias tierras y aun cuando apareció era bastante caro y no estaba al alcance de todas las familias, las cuales se veían obligadas a utilizar para esos fines sanitarios el vulgar papel de diario o, en su defecto cualquier otro.

Por supuesto, eran muy estimados los papeles más sedosos, así que los sufridos usuarios trataban de conseguir en las verdulerías y fruterías los papeles con los que venían envueltas las manzanas y otros productos del campo, algunos de estos soltaban tinta.... je. je. je.........

Otro muy apreciado era llamado el "papel Biblia", por ser esta especialmente delgado y suave.

Ahora bien, ya por entonces existía la Sociedad Bíblica, una de cuyas misiones parece ser la de difundir la Biblia Protestante, para lo cual regalaba ejemplares del sagrado libro, en la actualidad lo sigue haciendo.

Pues muchos de los habitantes de Buenos Aires deben de haber parecido devotos creyentes, ya que aceptaban de continuo esas "gentilezas", y que siendo mayoría la grey católica, lo mismo pasaban y retiraban la Biblia protestante tantas veces como sabían que la Sociedad las tenía en obsequio en las calles, plazas o en su sede central.

Sin embargo, cuentan los hombres dignos de fe (aunque Ala sabe mas) que quienes obtenían esas Biblias, les perforaban una tapa y las colgaban en un gancho de alambre, (llamado "sable sin remache") al lado del calefón, cerca del retrete, e iban arrancando las suaves hojas para usarlas como papel higiénico.

En este hecho se habría inspirado Enrique Santos Discépolo para decir con elegancia propia de un grande:

“Igual que en la vidriera irrespetuosa de los cambalaches se ha mezclao la vida, y herida por un sable sin remache, ves llorar la Biblia contra un calefón".

 

Cambalache – Letra:

Que el mundo fue y será una porquería, ya lo sé

En el 510 y en el 2000 también

Que siempre ha habido chorros, maquiavelos y estafa'os

Contentos y amarga'os, valores y doblé

Pero que el siglo 20 es un despliegue

De maldad insolente, ya no hay quien lo niegue

Vivimos revolca'os en un merengue

Y, en el mismo lodo, todos manosea'os

Hoy resulta que es lo mismo ser derecho que traidor

Ignorante, sabio o chorro, pretencioso estafador

Todo es igual, nada es mejor

Lo mismo un burro que un gran profesor

No hay aplaza'os, ¿qué va a haber? Ni escalafón

Los inmorales nos han iguala'o

Si uno vive en la impostura y otro afana en su ambición

Da lo mismo que sea cura, colchonero, rey de bastos

Caradura o polizón

¡Qué falta de respeto, qué atropello a la razón

Cualquiera es un señor, cualquiera es un ladrón

Mezcla'o con Toscanini, va Escarfaso y Napoleón

Don Bosco y La Mignón, Carnera y San Martín

Igual que en la vidriera irrespetuosa

De los cambalaches se ha mezcla'o la vida

Y herida por un sable sin remaches

Ves llorar la Biblia junto a un calefón

Siglo veinte, cambalache problemático y febril

El que no llora no mama y el que no afana es un gil

Dale nomás, dale que va

Que allá en el horno se vamo' a encontrar

No pienses más, sentate a un la'o

Que a nadie importa si naciste honra'o

Si es lo mismo el que labura

Noche y día como un buey

Que el que vive de las minas

Que el que mata, que el que cura

O está fuera de la ley.

Mi comentario:

Desde mi humilde punto de vista: un genio. Es poner en el debate sobre la base de una pieza musical, todo lo que está ocurriendo en la sociedad, como un llamado si se quiere desesperanzado al cambio.

Hay un intercambio –que ahora no tengo a mano- entre dos escritores formidables: León Trotsky y Boris Pasternak; en ese dialogo se muestra con claridad el rol que cumplen los analistas, los escritores que novelan la realidad social.

La obra de Pasternak –Dr. Zhivago- pretendió ser mostrada como un alegato contra el “comunismo”; hoy pasado el tiempo la misma se constituye también como el tango que motiva nuestra opinión en un alegato para cambiar las condiciones del desarrollo humano superando al sistema que nos rige.

La obra de Trotsky, asumiendo sus errores sobre el “comunismo de guerra” ante la crítica de Lenin, van en el mismo sentido.

En todos los casos nuestra invitación es a la lectura.