Mar. 21. Set 2021, Santa Fe - Argentina
Asia

AFGANISTÁN: EEUU SIGUE RETROCEDIENDO CASILLEROS

AFGANISTÁN: EEUU SIGUE RETROCEDIENDO CASILLEROS

SANTA FE-ARGENTINA  (por Rodolfo O. Gianfelici, PrensaMare)  Desde este espacio de comunicación hemos sostenido que pese a lo que instala la maquinaria informativa occidental, EEUU sigue retrocediendo en el mundo. Ahora, la caprichosa Afganistán, se ha encargado de demostrarlo.

Durante décadas se instaló la ‘historia oficial’ de afirmar que los afganos habían derrotado al entonces imperio soviético. Con ello se ocultó que, tras la invasión de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas a Afganistán, EEUU organizó la resistencia, proveyó inteligencia, armamento, capacitación, pertrechos y dinero. Fue una encubierta lucha entre las dos potencias, en el suelo de un tercero.

Ahora, se oculta que las 2 décadas de la invasión de EEUU, la OTAN y sus aliados a Afganistán, ha finalizado con una nueva derrota estadounidense. El poder militar de la principal potencia mundial ha sufrido un doloroso revés, que se intenta disimular con una “retirada”.

Ha quedado evidenciado que en esta salida a ‘las apuradas’, de manera unilateral (al no avisarle a sus socios invasores) y mostrando torpezas, es la consecuencia de un no-entendimiento de la realidad.

Pero no solo de el actual mandatario Joseph Biden (2021), sino que él es apenas un eslabón más en la poderosa cadena que integraron George W. Bush (2001-2009), Barack Obama (2009-2017), y Donald Trump (2017-2021).

Listado a los que deben agregarse los Secretario de Estado: Colin Powell (R), Condoleezza Rice (R), William Burns (D), Hillary Clinton (D), John Kerry (D), Tom Shannon (R), Rex Tillerson (R), John Sullivan (R), Mike Pompeo (R), Daniel Bennett Smith (D) y Antony Blinken (D). Seis Republicanos (R) y cinco Demócratas (D); porque la guerra es una cuestión de Estado.

Todos ellos pretendieron imponer con la criminalidad masiva, una determinada forma de vida a una nación que históricamente había resistido invasiones de otros pueblos asiáticos, a los británicos, a los soviéticos y ahora a la alianza liderada por EEUU.

Una pretensión que, no solo no supo analizar la historia milenaria de Asia, sino que, ni se le ocurrió tener presente lo que les había sucedido en Vietnam; o tiempo más cercano, lo ocurrido en Irák y Siria.

Es así que el mundo asiste –pese a lo que desean instalar las cadenas (des)informativas occidentales- a un nuevo fracaso y retroceso estadounidense (y de sus aliados).

Rusia y China observan este nuevo fracaso geopolítico de la Casa Blanca con sonrisas. Pakistán advierte que puede descomprimirse una caliente situación, al tener más de dos mil kilómetros de frontera con Afganistán. Irán está expectante. India se tranquiliza porque se enfría la relación afgana-pakistaní.

Además, el resto de los países limítrofes con Afganistán, miran el tema con atención y esperanza de tranquilización regional. Ellos son (además de Irán y Pakistán): Turkmenistán, Uzbekistán, Tayikistán, y China.

Pero semejante presencia militar estadounidense durante 2 décadas, también ha tenido (y tendrá) repercusiones en toda Asia.

Si a ello se agrega que más temprano que tarde, Arabia Saudi –apoyada por EEUU- deberá poner fin a la masacre en Yemen, se observa que el panorama en ese continente se le está complicando a la Casa Blanca. Ello sucede en tiempos en que desde Moscú y Beijing han ido avanzando en alianzas estratégicas. A lo que debe agregarse la audacia y verdadero despropósito del autoritario Recep Tayyip Erdogan, que pretende transformar a Turquía en un protagonista que ocupe espacios asiáticos (lo que ha generado algunos chispazos con EEUU e Israel).

La pública reunión mantenida semanas atrás (del triunfo taliban) por el Ministro de Asuntos Exteriores chinos, Wang Yi, con el jefe político de los talibanes afganos, el mulá Abdul Ghani Baradar, ha sido un claro mensaje hacia Asia y el mundo, pero particularmente hacia Joseph Biden.

Posiblemente el nuevo poder político afgano apueste por reconstruir un país que ha sido aniquilado por el invasor. En ese sentido, de seguro que no serán los bancos ni las multinacionales estadounidense ni europeas (ni de sus otros aliados), las que tengan un papel preponderante en dicha tarea.

Posibiblemente allí pesen China, Rusia, y Catar (donde se hicieron las conversaciones de paz). Inclusive hasta Irán (chiítas) podrían tener participación en Afganistan (los talibanes son suníes), si logran superar algunas desconfianzas religiosas. Y no sería descabellado que Arabia Saudi pueda retomar ciertos lazos y vínculos históricos que mantuvieron con los talibanes.

Porque en definitiva: los negocios son negocios.

Frente a este panorama lo concreto y real es que en el tablero de los intereses geopolíticos, EEUU ha retrocedido un casillero. Se lo podrá tratar de disimular o disfrazar de la manera más honrosa (o vergonzante?), pero lo cierto es que ha sufrido una nueva derrota.