Jue. 01. Oct 2020, Santa Fe - Argentina
Opinión

EEUU Y SU INÚTIL PELEA (YA PERDIDA)

EEUU Y SU INÚTIL PELEA (YA PERDIDA)

CIUDAD DE BUENOS AIRES-ARGENTINA  (PrensaMare)  Todo es válido para el neoliberalismo y hasta para los proteccionistas tipo Donald Trump, en su búsqueda por derrotar a China.

En febrero y marzo se asistió a una ofensiva con ese país, al que le endilgan la responsabilidad del coronavirus, como antes lo hicieron de todos los males.

Sin embargo, el mundo se percata que los chinos han actuado de manera ejemplar, rápida, inteligente y organizada para derrotar la pandemia. Que han superado claramente a todas las potencias occidentales.

Ocurre que en su lucha desesperada por tratar de defender un liderazgo que hace agua, el imperio anglosajón (y sus aliados) ha buscado (y busca) usar cualquier herramienta para tratar de vencer a un enemigo, que los ha acosado y comenzado a derrotar.

El liderazgo mundial estadounidense ya pierde en varios aspectos; y su derrota (más tarde o más temprado) parece ser ineludible.

En occidente, quienes atacan a China, pareciera que no comprenden la actualidad mundial. Porque la globalización ha llevado a que cientos de multinacionales (estadounidenses y europeas) se instalen en suelo chino. Allí aprovechan ventajas productivas, bajando costos, que aplican a sus productos.

Si por el coronavirus o por cualquier otro tema la economía china se paralizara por muchos meses, ello obligaría a los cientos de multinacionales a buscar proveerse de elementos en otros mercados. Con lo cual se producirían sustanciales aumentos de los mismos que replicarían en productos finales muchos más caros.

Es así que estaríamos ante un occidente recibiendo mercaderías (producidas porsus multinacionales) a precios más elevados. Se estaría ante mercados en recesión donde se “importaría” inflación.

Lo que muestra que éste no sería el mejor panorama para occidente (EEUU, América y Europa), aunque algún analista o político (de poca monta) pudiera “alegrarse” porque en sus países se comenzaría a producir lo que no podría proveer el mercado laboral chino.

El nivel de análisis, de comprensión y de interpretación de lo que sucede en China es lamentable en occidente. No interpretan a sus autoridades y sus objetivos.

Así, aparecen quienes presentan la reducción del la baja del PIB chino como una muestra de su “crisis” (¿?). Cuando por cierto ello obedece a una decisión estratégica de sus gobernantes. Así lo dispusieron para evitar conflictos ambientales, y políticos.

Han decidido avanzar en la estructura del crecimiento; pasar de manufactura pesada a la inteligente. Buscan innovación y mejorar la productividad. Inclusive ya a nivel de ciencias, China ya es el líder mundial.

Los chinos otorgan un lugar privilegiado a la educación y al trabajo calificado. Y en ese sentido eiste una continuidad histórica de siglos, que occidente –desesperada por acumular ganancias diarias-, no comprende.

Mientras se ataca al mandatario chino presentándolo como un dictador, él ha logrado instalar una dirección de gobierno colectiva y con mandato limitado. Algo que los occidentales no comprenden y a la vez rechazan, llevando a sus democracias a ser prisioneras del neoliberalismo mundial.

Mientras EEUU (y sus socios europeos) a través de sus acciones y de la OTAN siguen pensando en un mundo unilateral, China ha ido construyendo importantes herramientas internacionales. Porque ha tenido la capacidad de ir sumando aliados, pensando en un mundo multilateral.

Allí están el BRICS, la Franja y la Ruta de la Seda, el Banco de Desarrollo, la organización de Organización de Cooperación de Shanghai... son herramientas para integrar y fortalecer el multilateralismo enfrentando al unilateralismo del imperio anglosajón (y sus aliados europeos).

Que Donald Trump haya decidido convertirse en el abanderado anti-China, no lo convierte en un acertado líder mundial. Simplemente será (como diría Juan D. Perón), en el “mariscal e la derrota” que se les viene.

Pretender re-editar la ‘guerra fría’ de ayer contra la Unión Soviética, actualizándola contra los chinos es un error histórico y estratégico que occiente no comprende.

Trump envió al empresario devenido en Secretario de Estado, Michael Pompeo a ‘adoctrinar’ y presionar a los serviles gobiernos del continente americano para que muestren políticas anti-China. Presentan a las multinacionales de ese país como los herederos de los males que décadas atrás encarnaba el “comunismo soviético”.

La propuesta es que apuesten al atraso, a la espera que las multinacionales estadounidenses puedan alcanzar (cuándo?) a las empresas chinas en desarrollo tecnológico.

Demonizan a la china Huawei, que les ha sacado a los estadounidense -al menos-, dos años de ventaja tecnológica (¡).

Washington le exige a sus actuales colonias del sur continental, que esperen en desarrollo del 5G, en inteligencia artificial, en internet de las cosas, en big data… El ingresar al 5G significa mejorar los servicios públicos, la medicina, la educación, la producción; y EEUU exige que sus países dependientes se retrasen (¿?), que no ingresen ni masifiquen el 5G, porque está perdiendo la guerra tecnológica con China.

Mientras en EEUU buscan alcanzar a Huawei, ellos posiblemente para el 2030 ya estará por el 6G.

Los dirigentes y políticos que defienden la postura estadounidense no hacen otra cosa que imponer el traso a sus naciones y pueblos. Una mayor dependencia.

Por ello EEUU no quiere un mundo multipolar. Porque en el mismo pierde su poder. De allí que su incapacidad y derrota (en marcha) ante China, pretende transformarla en una derrota para todas las naciones.

Nadie tiene derecho a someter a sus pueblos al atraso. Nadie tiene derecho a imponer peor calidad de vida. Nadie tiene derecho a obligar al atraso tecnológico y productivo. Sean dirigentes imperialistas (como Donald Trump), o sirvientes (como Mauricio Macri, Jair Bolsonaro, Juan Guaidó, Iván Duque…).

El poder imperial trata a sus países dependientes como auténticas colonias. Le exige no relacionarse con China ni con sus empresas, para defender sus intereses externos (no los de cada nación). Estar de espaldas al desarrollo y al diálogo. Ser más dependientes a la producción occidental.

Se está ante momentos históricos imperdibles. Habrá que ver si las clases dirigentes de los países americanos (exceptuados EEUU y Canadá), están a la altura. O simplemente han elegido ser mediocres y claudicantes.