Jue. 15. Nov 2018, Santa Fe - Argentina
Opinión

FACEBOOK, UNA AMENAZA PARA NUESTRA NACIÓN

FACEBOOK, UNA AMENAZA PARA NUESTRA NACIÓN

Periodista nicaragüense opina sobre la poderosa red social...

MANAGUA-NICARAGUA  (por Jorge Capelán)  El 27 de septiembre me disponía a ingresar a mi Facebook y me encontré con algo que desde hacía tiempo esperaba, una notificación de que mi cuenta en la red social había sido “cancelada”. Ya no me estaban sancionando (cosa que me había sucedido varias veces), ni me decían que estaban bloqueando mi contenido, ni como la última vez, hace una semana o algo así, que recibí la advertencia de que estaba haciendo un “uso inapropiado” de la red social.

Ser cortado por Facebook se ha vuelto un signo de identidad para los sandinistas activos en el ciberespacio, especialmente durante esta coyuntura golpista. A muchos y muchas nos ha tocado ser castigados con una que otra semanita de “destierro” de la red social por el mero hecho de postear algún vídeo que muestra las torturas y otros crímenes cometidos por la derecha golpista o algún exabrupto que otro dirigido contra los golpistas. También hay que decir que la mayoría, por no decir todos y todas, de quienes hemos defendido al Gobierno en la red social nos ha tocado nuestra buena porción, ya no de insultos, sino de directas amenazas de muerte hasta con señas de donde vivimos, quienes son nuestros familiares, etcétera.

Cada vez que algún sandinista asoma la cabeza en Facebook y logra cierto nivel de apoyo la red social se encarga de “cortársela” con todo tipo de sanciones. Nunca vemos que hagan lo mismo con todas las páginas y los perfiles de la derecha que rutinariamente se dedican a difundir noticias falsas, amenazas e insultos contra todos aquellos que no comparten sus ideas. Que existe un doble rasero es algo obvio y evidente. Conozco muchos casos, desde militantes de base hasta compañeros ministros, e incluso de gente que no era activa en su apoyo al frente pero a la que el “golpe suave” con toda su barbarie le abrió los ojos, que han sido objeto de similar tratamiento.

En el fondo, lo que Facebook hace es mantener la apariencia de pluralismo en la red pero asegurándose que en la lucha de ideas las posiciones proimperialistas siempre tengan las de ganar. Esto lo hace por dos razones: La primera, es que sila gente deja de creer en la honestidad del medio y se van de la red social entonces ellos no tendrían estadísticas de usuarios que vender a las grandes corporaciones para sus campañas de marketing. La segunda razón es que son una empresa íntimamente ligada a la élite de poder imperialista, tanto por el lado estadounidense como por el lado israelí.

En las últimas dos semanas, las arbitrariedades de Facebook arreciaron a medida que varios internautas empezamos a publicar revelaciones acerca de las actividades del agente de la CIA David Goette-Luciak. Muy probablemente mi cuenta fue clausurada por esa razón, pero: ¿por qué justo ahora arrecian ese tipo de ataques contra nosotros? No es la primera vez que hago revelaciones de este tipo a lo largo de los años. La respuesta a esta pregunta la tuve anoche, cuando me explicaron que desde hace poco más de una semana Facebook ha entrado en una nueva alianza bajo el pretexto de la “lucha contra las noticias falsas”.

Resulta que la semana pasada Facebook llamó a una conferencia de prensa en Washington para anunciar que con ese supuesto fin se aliaría con dos grandes “ONGs” de Estados Unidos: El Instituto Internacional Republicano (IRI, por sus siglas en inglés) y el Instituto Democrático Internacional (IDI). El primero es del Partido Republicano, mientras que el segundo es del Partido Demócrata. Ambas organizaciones son los principales receptores de dinero del Fondo Nacional para la Democracia (NED), una organización del Departamento de Estado que desde ya hace 40 años realiza abiertamente lo que antes la CIA realizaba de manera clandestina: Derribar gobiernos que no son del gusto de los Estados Unidos en nombre de la “democracia”.

Aquí en Nicaragua ya todos y todas sabemos que la USAID y la NED son los principales financiadores del “golpe suave”contra nuestro pueblo y contra el Gobierno Sandinista. A lo largo de los años, la NED ha aportado millones para financiar redes como CINCO de Carlos Fernando Chamorro y la fundación que lleva el nombre de su madre, así como a todo tipo de personeros del MRS.

Facebook claramente es un serio peligro para la seguridad nacional.

No es un medio como un periódico tradicional, que solamente dispone de su capacidad para difundir una determinada línea editorial, en este caso, los contenidos y las “noticias” que el imperio considera como “verdaderas”. Es además un medio que guarda y procesa ingentes cantidades de información de sus usuarios. Cada “Me Gusta”, cada click en cada publicación, cada vídeo que vemos, son registrados y luego analizados por Facebook, que además sabe cuál es nuestro número de teléfono, donde vivimos y con qué otras personas tenemos amistades. Recientes estudios hechos por neurocientistas han demostrado que a partir de los datos de Facebook es posible conocer mejor a las personas de lo que lo hacen sus propios familiares.

Esa información es lo que en términos militares se denomina inteligencia.

La cantidad de usuarios de Facebook en el país hoy en día debe andar por los 3 millones. Eso es casi la mitad de la población. Los datos de la mayor parte de los jóvenes y adultos del país, sus números de teléfono, sus opiniones, sus gustos, sus hábitos y mucho más se encuentran en las manos de una organización dominada por intereses que buscan destruir Nicaragua. No se trata solamente del monopolio sobre la orientación política de las noticias, cosa en sí muy seria habida cuenta de que la violencia terrorista que hoy padecemos tiene siempre un componente mediático, sino además porque estamos siendo objeto de un espionaje masivo a manos de instituciones que no quieren ver a una Nicaragua soberana y en paz.

Se podrá decir que muy poco podemos hacer frente a eso, que Facebook es un monopolio mundial, etcétera. Eso no es cierto. Sí podemos hacer varias cosas. Es cierto que no sería práctico que todo mundo desde este mismo instante cierre su cuenta de Facebook, pero eso no es excusa para renunciar al poder que debemos ejercer si queremos un país libre de golpismo.

En primer lugar, debemos iniciar un amplio debate sobre este tema. Si en Nicaragua hay 3 millones de cuentas de Facebook, también es cierto que habemos otros tantos millones de sandinistas. Incluso, a buena parte de los que no son sandinistas tampoco les cae muy simpática la idea de que sus datos estén controlados por una organización a la que no controla nadie y que además abiertamente promueve el terrorismo en nuestro país. Si todos los que no estamos de acuerdo con lo que hace Facebook contra nuestro país reaccionamos, entonces Facebook (que ya tiene muy mala fama en todo el mundo) se verá en problemas.

En segundo lugar, podemos iniciar una campaña amplia de información sobre la Internet, informando a la vez sobre todas las alternativas a Facebook que existen en la actualidad, una de las cuales es la red social rusa VKontakte que ya tiene varios años de estar funcionando en español y es muy similar a Facebook.

En tercer lugar, podemos dejar de ayudar a Facebook en los espacios públicos. Por ejemplo: ¿Por qué tenemos que usar la cuenta de Facebook para ingresar a las redes de Internet gratuitas en los parques? No tiene sentido que el Estado de Nicaragua ayude a una organización que está directa y abiertamente comprometida en destruirlo. Eso no lo podemos aceptar como ciudadanos y ciudadanas de este país. Para ingresar a esas redes se podría usar una cuenta de Twitter, o de VKontakte, o crear una clave de identidad digital para cada ciudadano.

Hay muchas cosas que se pueden hacer, los detalles prácticos son cuestiones que deben ser discutidas desde diversos ángulos, entre ellos, claro está, el tecnológico. Pero lo cierto es que para derrotar para siempre al golpismo es fundamental asegurar un control soberano sobre las telecomunicaciones y el debate público en este país, sino los golpistas terminarán controlando qué pensamos, cómo pensamos y, por último, cómo actuamos.