Sab. 24. Oct 2020, Santa Fe - Argentina
Opinión

“HOY ,EL AMANECER DEJÓ DE SER UNA TENTACIÓN” (por Manuel J. Gaggero)

“HOY ,EL AMANECER DEJÓ DE SER  UNA TENTACIÓN” (por Manuel J. Gaggero)

CÓRDOBA-ARGENTINA  (por Manuel Justo Gaggero)  Esta es una de las frases  más significativas del Himno del Frente Sandinista de Liberación Nacional cuya letra y música es obra de Carlos Mejía Godoy. Esta organización revolucionaria acompañada y con el apoyo de dirigentes políticos democráticos, de sacerdotes que adherían a la Teología de la Liberación y de destacados intelectuales nicaragüenses puso fin, un 19 de julio de 1979, a la dinastía pronorteamericana  que gobernara  ese país de “lagos y volcanes” durante casi 50 años.

El “último marine” Anastasio Somoza Debayle abandonó el  gobierno  unos días antes junto a su séquito y llevando parte del dinero que producto de la corrupción había reunido durante su mandato. Este, mas lo que tenía depositado en los Estados Unidos, lo convertía en uno de los personajes de mayor fortuna en nuestro Continente. Estos “recursos” le permitieron conformar un “loby” en el Congreso de ese país que le aseguraba un apoyo permanente que, sin embargo, no pudo detener la ola de repudio que desató el asesinato efectuado por la Guardia Nacional de la Dictadura, en junio de ese año, del periodista norteamericano Bill Stewart y su traductor.

El crimen fue filmado por el camarógrafo que lo acompañaba y exhibido por todas las cadenas televisivas  de ese país. Por otro lado el apoyo internacional a la causa sandinista obtenido por el llamado “Grupo de los 12" fue fundamental. El mismo estaba integrado por el poeta y sacerdote Ernesto Cardenal, por el escritor Sergio Ramírez, el profesor universitario y abogado Ernesto Castillo Martínez y el sacerdote Miguel D’ Escoto; entre otros. Su gestión logro que los gobiernos de México y de Francia reconocieran al FSLN como fuerza beligerante al mismo tiempo que retiraban sus  embajadores.

Este país -de una superficie de 130 mil kilómetros cuadrados y 3.700.000 habitantes-, tenía una fuerte historia de lucha antiimperialista. En 1926 tropas estadounidenses desembarcaron nuevamente en su territorio para defender a un presidente fantoche, el conservador y pro yanky Adolfo Díaz  quien estaba por ser derrocado.

Esta nueva ocupación fue resistida heroicamente por Augusto C. Sandino; un general de origen campesino que al frente de un ejército popular de tres mil hombres se opuso durante seis años a una fuerza de ocupación de 12 mil efectivos de la  infantería de marina estadounidense. Finalmente en 1933 la fuerza de ocupación abandono el país y el “General de Hombres Libres" depuso las armas. Semanas más tarde era asesinado en una emboscada preparada por el fundador de la dinastía Anastasio Somoza García.

Por otra parte la victoria que recordamos, en un día como hoy, se dio en un escenario continental claramente desfavorable. El  Imperialismo, luego de triunfo de la Revolución Cubana, inició una contraofensiva dirigida a ratificar que nuestra América era su patio trasero. En esa estrategia se inscriben los golpes militares en Brasil, Chile, Uruguay y en nuestro país, el asesinato del presidente Jaime Roldos Aguilera de Ecuador en 1981 y la llegada de “asesores" de la Agencia Central de Inteligencia –la siniestra CIA– a Colombia, Guatemala y El Salvador. Fue parte de ese entramado el bloqueo a Cuba y los intentos de asesinar a la dirección revolucionaria.

Por ello todos vivíamos este acontecimiento como una revancha de nuestros pueblos. Combatientes internacionalistas  uruguayos, argentinos, chilenos y dominicanos, entre otros, se sumaron a las unidades del FSLN. A su vez, los revolucionarios cubanos que habían tenido una extraordinaria participación en la guerra de liberación en Angola derrotando al poderoso ejército sudafricano contribuyeron en la elaboración del plan para la ofensiva final. Llegamos a Managua en noviembre de 1979, nos acompañaba mi hijo Luis Manuel que, como nosotros, con 14 años estaba realmente entusiasmado con la posibilidad de vivir la construcción de un nueva sociedad y de un nuevo Estado.

En el aeropuerto nos esperaba Hugo Irurzún –el “Capitán Santiago” que integraba el contingente  de nuestra corriente que se referenciaba en Enrique Gorriarán Merlo que había participado en los combates finales y que ahora estaba integrado e intervenía en diferentes tareas-, en organismos estatales. Antes de salir de Madrid  y por la mediación de un  periodista  del  diario El País, Rafael Fragua, había conseguido la designación de corresponsal “ad hoc” de ese matutino por lo cual una vez instalado en  el lugar en que nos alojaríamos provisoriamente me inscribí en la oficina de prensa de la Junta de Gobierno.

A partir de ese momento comenzamos a transitar en la búsqueda de las utopías revolucionarias en esa nación que como le cantara el poeta “era la flor más linda  de mi querer" cuyo pueblo comprobaba que “el amanecer había dejado de ser una tentación”. A 41 años, de un día como hoy, permanecen en el baúl de  mis mejores recuerdos aquella experiencia única.

(*Abogado y periodista. Ex Director del diario “El Mundo" y de las revistas “Nuevo Hombre" y “Diciembre 20”. Esta nota forma parte de la saga  que he titulado “Un Viaje Hacia las Utopías Revolucionarias" cuyo primer tomo ha sido editado por la Editorial De la Comarca".