Sab. 06. Jun 2020, Santa Fe - Argentina
Política

ITALIA “DESCUBRE” MÁS POBRES

ITALIA “DESCUBRE” MÁS POBRES

MILANO-ITALIA  (PrensaMare)  El país tiene 60 millones de habitantes, y alrededor de 21 millones, están viviendo la emergencia del coronavirus con serias dificultades económicas.

Unos 7,6 millones (de esos 21), están viviendo con apenas 500 euros al mes; ello cuando el salario medio oscila en torno a los 1.300 euros mensuales.

Con 500 euros, se podría hacer algunas compras en el supermercado y pagar las cuentas de gas y electricidad. Pero no es suficiente como para pagar el alquiler de la casa.

El coronavirus ha elevado de manera gravísima la descoupación ante la falta de actividades. Los sectores más perjudicados son las parejas con hijos y las madres solteras.

El virus ha dejado al descubierto lo que el sistema se ha encargado de ocultar por años. Tanto es así que desde algunos sectores del poder han salido a decir que deberían crearse muros de contención para evitar un desmoronamiento social.

Lo cierto es que la situación general del país ha llevado a que muchos trabajadores y sus familias han caído en la pobreza absoluta. Una situación que se hace mucho peor para los “trabajadores informales”, los inmigrantes indocumentados, las empleadas domésticas y los trabajadores estacionales.

Sin embargo, en una sociedad donde el término “economía” (inclusive en plena pandemia) parece ser el único que preocupa, la organización humanitaria Save The Children, ha indicado que los niños y adolescentes en pobreza extrema de seguro aumentarán en un millón o más.

En el 2018 los menores en pobreza extrema eran ya 1,2 millones (el 12% del total de menores italianos). Por pobreza extrema o pobreza absoluta (según la ONU), se entiende una condición caracterizada por la privación severa de las necesidades básicas humanas (alimento, agua potable, facilidades sanitarias, salud, refugio, educación e información).

Para Save The Children, el 77% de las familias que ya eran frágiles, ha visto cambiar su paupérrima economía; y el 64% ha reducido la adquisición de alimentos. En la mayoría de tales familias se ha perdido el trabajo o reducido drásticamente los ingresos.

Por otra, las escuelas y universidades de todo el país están cerradas (desde inicios de marzo); los niños y jóvenes deben seguir algunas clases via Internet.

Sin embargo, las familias menos pudientes no sólo no tienen computadoras, sino que los niños se pelean por el celular de los padres que usan, tratando de seguir las clases a distancia. Pero también existe una gran cantidad de familias que no pueden pagar Internet.

Lo cual muestra otra realidad que la clase dirigencia italiana –al parecer- ignoraba, y descubrió con el coronavirus (¡). Lo que significa que esos niños presentarán en el 2021 graves problemas ante la la falta de frecuencia escolar en 2020. Inclusive se estima que en ese rango de pobreza existirán muchísimos casos donde los niños terminarán abandonando la escuela.

No estamos hablando de los países latinoamericanos que muchos italianos y europeos miran desde un pedestal de (supuesta) superioridad. Hablamos de Italia. Un país donde muchos creían que los pobres no existían.

Pero también deberán comprender que esta extrema pobreza no es una exclusividad de los inmigrantes extranjeros. En los 10 años que pasaron entre la crisis económica del 2008 y el 2018, los italianos en pobreza absoluta pasaron de 2,5 a 5 millones (datos del ISTAT, Instituto Nacional de Estadísticas de Italia).

Existen otros 9 millones que viven en pobreza relativa (las personas que se encuentran en la porción inferior de la distribución del ingreso en un país). Las previsiones para los próximos meses no son optimistas. Porque por más que el coronavirus sea superado, esos millones de personas no solucionarán su situación de pobreza de manera mágica.

Tanto es así que hasta la propia y poderosa OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico), que defiende el actual sistema reinante en Europa (y en occidente), 1 familia de cada 4 podría pasar a ser pobre si pasa 3 meses sin ningún rédito.

Tanto es así que el Eurostat (organismo europeo de estadísticas), el 30% de las familias europeas con menores ya está corriendo el riesgo de pobreza.

El coronavirus ha llevado (obligado) al gobierno italiano a adoptar una serie de medidas para ayudar a la gente con dificultades. Una de ellas es financiar parcialmnte desde el estado el pago de salarios (cassa integrazione) de empleados que no trabajan por la pandemia. También otro tipo de ayudas (como el bono para los trabajadores autónomos de 800 euros).

Pero se trata de eso: ayudas. No de soluciones definitivas. Terminado el coronavirus, vuelve la “normalidad” y el sistema político-económico-financiero, volverá a desconocer la existencia de pobres.

Desde el gobierno y bajo la presión del empresariado, de los dueños de las finanzas, de los especuladores de las bolsas, y de una irresponsable clase dirigencia y mediática, se exigen el fin de la cuarentena. Lo dicen cuando, al 21 de abril, el país suma casi 23.000 muertos y más de 172.000 infectados (¡).

Inclusive con total irresponsabilidad y decidia, dirigentes y medios de comunicación presentan como “un logro” que “apenas” se esté con muertos que oscilan entre los 600 y 400 por día (¡)…

Una forma clara de mostrar un (irreal) optimismo para forzar el levantamiento de la cuarentena.

Lo peor de todo es que ni ellos (ni nadie) sabe hacia dónde vamos. Se desconoce que pasará. Inclusive se cita (con ligereza) que el virus podría volver a actuar cuando comience el frío en Europa (o sea: octubre-noviembre de 2020).

Sustentan que para entonces Italia (y el mundo) va a estar más y mejor preparado para enfrentar una segunda ofensiva del virus. Lo lamentable es que quienes conducirán ese enfrentamiento con el virus van a ser los mismos que fueron incapaces de hacerlo en la primera oleada…

Confían en que con una aplicación (o App) van a poder controlar la difusión del virus en el país. Ello en razón que el Estado ha recibido un programa llamado “Inmune” (creado por el Centro Médico Santagostino y Bending Spoons). Ellos cedieron la licencia gratuitamente y de modo perpetuo al Estado “por solidaridad”. La App se podrá instalar gratuitamente y voluntariamente.

A través de Bluetooth, la App tendrá los datos del usuario del celular. Cuando el mismo sea positivo al covid-19, la persona puede autorizar para el tratamiento de los datos conservados en su celular (de esa forma encontrarán a las personas con las cuales ha estado en contacto en los días precedentes).

La segunda función de la App es que el usuario llevará actualizado un diario clínico (sexo, edad, enfermedades precedentes, medicinas que consume). Claro que, para que resulte eficaz, esta aplicación (App) debería ser instalada en los teléfonos celulares del… 60% de los italianos.

Algo que que se considera muy improbable. Inclusive existe ya quienes cuestionan este mecanismo que se trataría de un “seguimiento de la salud de millones de italianos”, sin que se sepa muy bien quién y cómo lo usarían (desde el Estado y/o la actividad privada).

Como se puede observar, el futuro en cuanto a la pobreza y a la salud en el país tienen un futuro más que preocupante.