Lun. 20. May 2019, Santa Fe - Argentina
Notas

LA ONU Y EL CASO CRIMEA

LA ONU Y EL CASO CRIMEA

Se cae la estrategia ucraniano-estadounidense-europea...

MILANO-ITALIA  Tras la decisión de los habitantes de la península de Crimea de separarase de Ucrania e integrarse a Rusia (como finalmente sucedió), se lanzó desde occidente una fortísima campaña de denuncia.

Ello se ha mantenido por años, incluyendo todo tipo de acciones: económicas, financieras, legales, persecutorias, mediáticas y ante organismos internacionales. Sin embargo, el paso de los años ha ido debilitando la posición de EEUU y Ucrania, a la que adhirió totalmente la Unión Europea.

Tanto es así que si bien recientemente se aprobó en la ONU una nueva resolución antirrusa sobre Crimea, en la Asamblea General de la ONU, la misma mostró cómo ha ido perdiendo peso político (y votos).

Fueron 65 los países que votaron a favor de la resolución presentada por Ucrania en ONU. Otros 27 estados (incluidos China, Venezuela, Sudáfrica, Belarús, Serbia, Nicaragua, y la India, entre otros), se pronunciaron en contra del documento que habla de supuestas violaciones de derechos humanos y de presos políticos en Crimea.

Pero además, 70 naciones se abstuvieron de votar. En la presentación ucraniana se hablaba de un ilegal establecimiento de instituciones de justicia, legalidad y gobierno en la península por parte de la Federación de Rusia.

Si se tiene en cuenta que en este mismo tema, en 2016 y 2017, votaron a favor de la resolución ucraniana 70 estados y en contra 26, es evidente que los argumentos del gobierno ultraderechista de Kiev, se van desmoronando.

Nuevamente la resolución aprobada muestra un claro contenido antirruso. Donde se llega a mentir y engañar; tanto es así que Rusia ofreció que quien lo desee puede realizar una visita a Crimea y conocer la realidad.

Pero mientras lo que afirma Ucrania (EEUU y la UE) pierde credibilidad, las autoridades ucranianas apuestan por empeorar y tensionar cada vez más las relaciones con Moscú. Inclusive dicho país asiste a una importante emigración de sus ciudadanos que se marchan por falta de trabajo, de oportunidades y ante el peligro que el gobierno los lleve a una confrontación militar.

Lo cierto es que lo aprobado en la ONU es meramente declarativo y el documento carece de un carácter vinculante. Nada modifica la vida de Crimea, que en marzo de 2014 celebró un referendo de independencia y de regreso a la jurisdicción rusa. Ello fue apoyado por el 94% de los votantes, que asistieron masivamente y en paz, a expresarse.

En la misma semana, Ucrania, con el respaldo de occidente, logró la aprobación en la ONU de una resolución para denunciar una supuesta militarización rusa de Crimea y el mar Negro. Lo cual no es así, y simplemente se trata de acciones soberanas de Rusia, que protege la península.
El mundo asistió el 25 de noviembre a un hecho de máximo riesgo, que puso en juego la paz regional, cuando desde Kiev se decidió una provocación con tres buques en el mar Negro y en el estrecho de Kerch.

Lejos de amilanarse, las autoridades de Moscú pusieron inmediatamente fin a dicha violación de su frontera marítima. Inmediatamente el presidente ucraniano, Piotro Poroshenko, decretó la ley marcial que solo respondió a sus necesidades de política interna y electorales. Pues en marzo habrá comicios en dicho país.

Desde Washington, en lugar de no intervenir en dicha acción (bilateral), y de condenar lo hecho por Ucrania, aprobó 10 millones de dólares para “la modernización” de la fuerza naval de ese país. Por lo que debería concluirse que la provocación de las 3 naves ucranianas formó parte de una estrategia armada desde los dos lados del océano Atlántico.