Dom. 17. Nov 2019, Santa Fe - Argentina
Política

LA ARGENTINA ANIQUILADA

LA ARGENTINA ANIQUILADA

Un "logro" de Cambiemos (PRO+UCR+CC+ARI...)...

SANTA FE-ARGENTINA  (PrensaMare, EditorialMauricio Macri, sus funcionarios y los medios hegemónicos se refieren a los principales adversarios electorales del peronismo, como “kirchneristas”.

No es un error. Lo hacen porque dicho término ha sido instalado como una forma de acusación, desprecio y actualización del más retrógrado de los antiperonismos.

Pero además, ello conlleva la tremenda incapacidad política para entender lo que ha sido, es y será el peronismo en la vida nacional argentina.

Al decir “kirchneristas” pretender rebajarle la representatividad a todo el peronismo, sosteniendo que se trata de un grupo minoritario.

Porque para ellos, ‘los peronistas’ son Miguel Angel Pichetto y todos los que les acompañan en la destrucción y entrega del país.

Eso no les ha permitido entender al peronismo en su conjunto. Y ni siquiera han sido capaces de analizar que Cristina Fernández, tan denostada, atacada, destratada, acusada y vilipendiada había sido la opositora que más votos había colectado en las legislativas de 2017.

Ella sola y en un solo distrito electoral (provincia de Buenos Aires) había logrado más de 3 millones de votos.

Ni sumando todo lo que los demás dirigentes del peronismo en todo el país, llegaban ni a la mitad de esa cantidad. Si los macristas, Cambiemos, los medios hegemónicos, y el antiperonismo militante hubieran analizado ello, hubieran comprendido que ella sería (y fue) la gestora de la unidad peronista a nivel nacional.

Fue la gran “responsable” de los votos que obtuvo el Frente de Todos, que superó ampliamente a Macri-Pichetto.

Su capacidad es tan grande y están tan alejada de dirigentes de cuarta categoría (peronistas y no peronistas), que hizo la unidad con peronistas, neo-peronistas, progresistas no peronistas, kirchneristas, cristinistas, nestoristas y no-kirchneristas.

Porque el peronismo es un movimiento. Están dentro todos los que quieran estar; quedan afuera los que quieran no estar.

En esa incapacidad de Macri y sus asesores, ante el anuncio de Cristina de elegir que Alberto Fernández fuera el candidato a presidente del peronismo, reaccionaron. O sea: se quedaron sin ideas (las tienen?), y sin comprensión de la política. Pero lo que fue peor: sin margen político. Debieron correr detrás de la iniciativa política de Cristina. Y así les fue…

Así, Macri y sus pensadores decidieron elegir a Pichetto. Un dirigente de medio pelo; sin votos; sin conducción; sin haber ganado nunca una elección; rechazado en su propia provincia.

El odio los cegó; tanto que para alejarse del peronismo y ganarle al peronismo, Macri buscó como compañero de fórmula a un… peronista. Claro, un peronista según su escala de valores…

Es así que esta melange de derechistas/neoliberales del siglo 21 que conduce Macri, usa el término “kirchnerista” solo como una forma delicada de macartismo. Porque esta coalición que en décadas pasadas acompañaba dictaduras cívico-miliatres, ahora se muestra totalmente democratizada y trata de guardar sus formas.

Pero ideológicamente y operativamente son lo mismo que el gorilismo aramburista de 1955, que el lanussimo de 1971, que el procesismo de 1976.

Esta forma de conducirse desde el Estado, mezcla de prepotentes, patrones de estancia, gerentes de multinacionales y represores al continuar utilizando el término “kirchnerista” ha buscado descalificar y pretender hacer creer a la gente que el peronismo no existe y que solo se trata de un rejunte de antidemocráticos, chavistas, montoneristas, atentadores de la patria, la familia y la propiedad.

Es así que ya desde antes que los argentinos conocieran lel lanzamiento de la fórmula Fernández-Fernández, quedó demostrado que Cristina no era un cadáver político; y que signifcaba –además de la conductora-, un aire de esperanza para el ciudadano común.

La jugada política de Cristina sacándose de la línea de fuero del gorilismo del siglo 21, fue genial. La elección de un dialoguista como Alberto Fernández, una muestra de humildad. Los silencios ante los agravios y el estar siempre a disposición de la (cooptada) justicia, una muestra de respeto a las instituciones.

Llamativamente para este gorilismo, Cristina instaló a Alberto Fernandez… que no es “kichnerista”. Cómo lo pueden explicar?

Es así que gracias a todo el daño realizado por el macrismo y sus socios (UCR, CC, ARI…), ha quedado demostrado que de manera formal, el “kirchnerismo” no existe.

Porque lo que existe es el peronismo, con su PJ (Partido Justicialista) para los momentos necesarios. El “kirchnerismo” no tiene partido; no tiene estructura propia; no es una ideología; no tiene una doctrina.

Tampoco tuvo su nacimiento con la asunción de Néstor Kirchner. Lo que si existió fue una experiencia histórica. Muchos no peronistas, ante el accionar de él y/o de Cristina Fernández, se fueron identificando con ellos. Provenían de sectores no peronistas; que desconocían al Movimiento o que tenían repararos del mismo.

Se fueron sumando en sus voluntades y adhesiones, pero sin conformar un partido. Y terminaron sumando al peronismo en su conjunto; se dieran cuenta o no; quisieran o no.

Porque el peronismo no obliga a nadie a estar; ni le reclama declaración oficial de identidad. Está quien quiere estar; y no está quien no quiere estar. Y si no que lo diga Pichetto…

El fenómeno del “kirchnerismo”, con decesnas de miles de personas (particularmente jóvenes) que ‘descubrieron’ otra forma de hacer política no ha sido entendido por muchos peronistas propensos a la rigurosidad, al ortodoxismo o a las grandes proclamas (que suman pocos votos).

Mucho menos lo han entendido los demoliberales, que rechazan la existencia del Movimiento y pretenden reducir al peronismo al PJ; o a un sello.

La importancia del peronismo es tan grande que hasta desde los centro de poderes del mundo occidental, le han otorgado al candidato Alberto Fernández un reconocimiento e importancia, que le restan al presidente en ejercicio, Mauricio Macri.

El poder occidental ya se desentendió del gerente Macri; ahora se interesa y busca operar sobre Alberto Fernández. Un funcionario estadounidense ha salido a ‘indicarle’ cómo debería actual a futuro; los industriales del país buscan acercarse y reunirse; los sindicalistas buscan unirse; en un país europeo lo reciben como si ya hubiera sido electo; los medios hegemónicos operan para desgastarlo o condicionarlo; una importante banca europea se ofreció a organizarle una ronda de reuniones con acreedores (proponiendo de antemano una quita y postergación de pago de vencimientos); los gremios aeonáuticos le han paro al gobierno, y lo levantan tras un contacto con él…

El macrismo acusa a Alberto Fernández de “kirchnerista” por el solo hecho que lo eligió Cristina. A su vez quienes más se acercan al pensamiento de Cristina son lo que tiene ciertas objeciones para con él, pero las dejan de lado pensando que lo principal es enfrentar al enemigo principal.

Lo central, clave, fundamental y certero es que durante las gestiones de Néstor y Cristina, se produjeron confrontaciones, luchas, conflictos con avances de los sectores populares. Es cierto que hubo contradicciones, torpezas y errores. La mejor muestra de ello es que tras tantos años de logros, Macri llegó a la presidencia.

Néstor y Cristina abrieron la puerta a una práctica política desconocida por millones de argentinos. Lejos de lo que se planteaba el peronismo de 1973, con su Liberación o Dependencia.

Pero también lejos del peronismo de Carlos Menem y sus relaciones carnales con EEUU.

Fue una práctica que los políticos tradicionales (peronistas o no) se habían olvidado se practicar. Sorprendió a importantes sectores nacionales y populares, y malgustó (y enemistó) a los representantes de los sectores antinacionales y antipopulares. Fue allí que acuñaron el término “kirchnerista”.

También es bueno establecer o aclarar que esa práctica se hizo con lo que hubo, en cuanto a dirigentes. Y quizás allí radique la mejor explicación de porqué ganó Macri. Porque muchos de esos “kirchneristas” fueron quienes impusieron límites, desviaciones, frenos, y atajos.

Cristina ha tenido la capacidad de re-instalar al peronismo en lo sustancial de la política nacional y le ha hecho ganar la iniciativa. Lo cual no es poco decir tras lo soportado en el país en manos de Macri, sus socios y la política mediática goebbeliana de los medios hegemónicos.

En esta Argentina tan cambiante, nada es igual a ayer. Mucho menos a diciembre de 2015. Se deberá partir desde una nueva base, que habrá que construir. Porque lo que deja Macri es un país aniquilado y sobre lodo.