Jue. 18. Jul 2019, Santa Fe - Argentina
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SEVILLA: ARQUITECTO ARGENTINO MATA A NIÑO EN CACERÍA

SEVILLA: ARQUITECTO ARGENTINO MATA A NIÑO EN CACERÍA

Drama con infinidad de dudas...

SEVILLA-ESPAÑA  Un argentino salió de caza, creyó tener enfrente un jabalí; disparó, y mató a un niño de 4 años. En el primer informe de la Guardia Civil (de manera preliminar), se indica que el responaable, Luis Antonio Gasparini (foto), disparó con postas. Pesa sobre él, la imputación de homicidio imprudente.

Ahora debe agregarse el informe de estudio de armas y el balístico; pero para Guardia Civil se pudo usar una munición ilegal. Indicándose también que el arquitecto argentino se alejó 25 metros del puesto que tenía asignado en aquella montería: «subió hasta la zona más alta, a unos 25 metros de distancia de su puesto»«disparó en dirección contraria a la que tenía indicado si hubiera estado en su lugar».

Ese disparo alcanzó al pequeño Aitor, que se encontraba ubicado de manera correcta en el puesto asignado a su abuelo, cazador y que estaba acompañado también por su padre.

El uso de munición de postas está prohibido en las normativas de las distintas Comunidades Autónomas. Se entiende por ‘postas’, a proyectiles múltiples cuyo peso sea superior a 2,5 gramos. El motivo de esta prohibición obedece a que puede llegar a describir trayectorias impredecibles, experimenta dispersión, pierde energía de manera muy rápida, aporta menos precisión que las balas, llegando a afectar zonas no vitales e hiriendo animales en esos puntos no mortales.

Gasparini (60 años) fue detenido y luego puesto en libertad provisional acusado de un delito de homicidio imprudente por ser el autor del disparo que acabó de manera fortuita con la vida del pequeño.

Ya declaró ante el juez de instrucción; indicando que no conocía a la víctima ni a su padre. Que escuchó ruidos entre la maleza y se adelantó para observar qué era. Disparó a la derecha en un ángulo de 90 grados, y ese disparo alcanzó al niño (sentado en un banco en el puesto en el que cazaba su abuelo). La abogada de la familia ha declarado que el abuelo y el padre del niño habían visto al rehalero «llamar la atención al acusado para que se fuera a su puesto».

El profesional es militante de la formación de Pablo Iglesias, Podemos. Un testigo declaró que tras producirse el impacto en el niño, "Al padre del niño hubo que quitarle la escopeta de las manos".

El menor estaba junto a su padre -José Antonio-, su abuelo (que tenía asignado el puesto), y el hermano de éste. Ocurrió en la finca La Lapa, en Guillena (Sevilla), a las 11 de la mañana del fatal día de enero.

El balazo le alcanzó de lleno en la cabeza y nada pudo hacerse por salvarle; el disparo fue realizado desde más de un centenar de metros del niño. El argentino está bajo tratamiento psicológico. "Si él fuera el juez, él mismo se condenaría a prisión permanente revisable", dijo su abogado.

Gasparini milita en Podemos, el partido que –justamente- aboga por suprimir esta afición deportiva…

Es argentino, de origen italiano. Desde hace varias décadas –junto a su pareja Elina- vive en Andalucía, habiéndose radicado en el Puerto de Santa María. Allí es reconocido y posee prestigio. Comparte la profesión con su compañera sentimental.

El arquitecto poseía todos los permisos y el seguro de responsabilidad civil, que también ha entregado (junto a su arma y municiones).

La abogada de la familia del niño, Rosario Serrano, dice que tras el disparo, Gasparini "no se acercó al niño para auxiliarlo. Sabía perfectamente lo que había hecho, se dio media vuelta y se marchó". Él dio otra versión judicial.

Pero el padre del nilo lo contradice: "Porque precisamente él, o su acompañante, le hicieron una foto al niño".

La Federación Andaluza de Caza pone en duda que el arquitecto fuera un cazador experimentado. "Cometió tres errores inexplicables e imperdonables", explica José María Madueño, el presidente de la federación. El primero es salir del puesto y cruzar la línea de tiro. El segundo, "que un cazador experimentado sabe", puntualiza, es que "primero apuntas, luego, identificas la pieza y disparas. Él lo hizo a ciegas". Por último, haber girado noventa grados el arma y apretar el gatillo de una escopeta de caza, con munición de 12 milímetros. "Disparó sin saber a qué disparaba, y encima giró... Tú puedes girar diez, 20 grados, pero no 90 porque a tu lado están tus compañeros...".