Lun. 26. Oct 2020, Santa Fe - Argentina
Opinión

“HOLA LUIS ¿DONDE ESTAS? (por Manuel J. Gaggero)

“HOLA LUIS ¿DONDE  ESTAS? (por Manuel J. Gaggero)

CÓRDOBA-ARGENTINA  (por Manuel Justo Gaggero)  A pocos días de que se iniciara la primavera de 1971 ocurrieron los hechos que paso a relatar. Estando en Paraná –mi ciudad natal- en la madrugada del 18 de setiembre recibí una llamada de mi hermana Susana que trasmitía la profunda angustia que la embargaba.

En la noche del día anterior -según me describió– en un departamento en la ciudad de Buenos Aires ubicado en la confluencia de las calles Paraguay o Nicaragua y Canning, habían sido detenidos varios militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo entre los que estaba su compañero Luis Pujals.

La dirección no me quedó clara. Todos habían sido “legalizados”; es decir la policía política de la Dictadura había reconocido el procedimiento y entregado  la lista de los encarcelados. En la misma no figuraba “el Flaco”.

Se repetía lo que había ocurrido con Baldu, Martins y Centeno; por lo que aumentaba nuestra zozobra. Esa misma noche viaje a la Capital para encontrarme con ella y formar parte de la Comisión que se estaba conformando  por la aparición con vida de quién era para mí un hermano y un gran revolucionario. En el viaje que hice en el auto de un colega del Estudio, me vinieron a la memoria recuerdos imborrables de aquellos años, a principios de la década del 60, en que lo había conocido.

Desde el primer momento lo consideré un compañero de una solidez y firmeza ideológica envidiable. Llegó a la casa de estudiantes en la que vivía en la  ciudad de Santa Fe, frente al Parque Garay, acompañado de Rubén Bonet (el Indio) y de Amadeo Viglierchio. Los tres militaban en Palabra Obrera identificándose con el peronismo revolucionario y con John William Cooke.

Con un grupo de estudiantes, de idéntica filiación política, habíamos organizado la Asociación Gremial de Estudiantes de Derecho adherida a la recientemente refundada Confederación General Universitaria. Coincidimos en nuestra admiración y apoyo a la Revolución Cubana, que se había producido un año antes, y en la decisión que la única forma de lograr la Liberación Nacional y el Socialismo era la lucha armada.

Acordamos actividades conjuntas en distintos frentes y encuentros cada quince días. Al fortalecer la relación con Luis no dudé que la mejor manera que  Susana ingresara a la militancia era con ese grupo y fue así que ella se transformó en activista de la Agrupación “Avanzada” de la Facultad de Filosofía y Letras de la ciudad de Rosario donde cursaba la carrera de Psicología.

La relación en ese momento como militantes  se transformó en personal cuando logré que ambos  reconocieran el amor que los unía; al mismo tiempo que reafirmaban su compromiso revolucionario y guevarista. Atrapado en aquellos pensamientos y recordando lo que había pasado con  varios casos   que mencioné, se aumentaba mi  preocupación.

Al llegar fuimos directamente  a un departamento en la calle Peña en el que se encontraba Susana, el padre de Luis, Enrique y sus hermanos Alberto y Alicia. Pregunté si  se había interpuesto un habeas corpus y me contestaron que quedaron en llevar a cabo  esta acción dos abogados, simpatizantes del PRT,  que hasta ese momento no lo habían  presentado por lo que me comunique  telefónicamente con dos colegas amigos: el “Zambo” Rafael Lombardi y  César Calcagno  que acordaron redactar este y constituirse en el Juzgado de turno para solicitar su inmediata intervención.

Esa misma noche  comenzamos a conformar una “Comisión por la Aparición con Vida” que en principio  quedó  integrada por Emma Illia -la hija del ex Presidente–, su esposo Gustavo Soler, el abogado de Perón Isidoro Ventura Mayoral y los integrantes del Consejo Directivo de la recientemente constituida Asociación Gremial de Abogados, Raúl Aragón, Domingo Mercante y Mario Kestelboin.

Desde la cárcel adhirieron  Agustín Tosco, Atilio López y numerosos dirigentes de gremios combativos entre los que estaban nuestros amigos Raymundo Ongaro, Jorge Di Pasquale y Benito Romano. Por su parte Miguel Bonasso, al que conocí en esos días, que era uno de los periodistas más destacados del diario “La Opinión”, de propiedad de Jacobo Timerman, dedicó todo su esfuerzo periodístico y militante para denunciar  la desaparición de Luis; manteniendo durante semanas la exigencia de la aparición con vida  de este.

A este clamor se sumaron los partidos democráticos, los centros de estudiantes, los organismos de derechos humanos y  el Movimiento de Sacerdotes del Tercer Mundo.

Adhirió, también, el actor Norman Brisky, que en esos momentos representaba con gran éxito la obra teatral “La Fiaca” de Ricardo Talesnik en un teatro de la Avenida Corrientes.

Al finalizar las funciones leía una carta de Susana dirigida al pueblo argentino  reclamando por la aparición con vida de su compañero. A su vez el músico Roque  Narvaja le dedicó una balada  a nuestro camarada que fue muy popular entre los jóvenes. Pese a todo este reclamo hasta hoy no hemos recuperado los restos de Luis y no han  sido  castigados los responsables de su secuestro, torturas y muerte.

Pero como el “Viaje hacia las Utopías Revolucionarias” nos  ofrece  diferentes escenarios, un  17 de setiembre  de 1980 un comando  revolucionario  ejecutó, en Asunción del Paraguay, al dictador nicaragüense  Anastasio Somoza Debayle; responsable de más de 50 mil  muertos, de miles de encarcelados, torturados y exiliados.

Encabezaba el mismo Enrique Gorriarán Merlo; amigo entrañable de Luis. Este lo había incorporado al Partido Revolucionario de los Trabajadores y juntos participaron del V Congreso en  el que se fundó el Ejército Revolucionario del Pueblo. En un homenaje, no declarado, los compañeros transformaron ese día de tristeza en el “Día de la Alegría” para el pueblo de Sandino. Nosotros festejamos en Managua sin olvidarnos del querido “Flaco” (Abogado y periodista. Ex Director del diario “El Mundo” y de las revistas “Nuevo Hombre “y “Diciembre 20”. Nota: Este relato integra el primer tomo de la saga de mi autoría “Un Viaje hacia las Utopías Revolucionarias” que ha sido editado por la Editorial De la Comarca).